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miércoles, 3 de julio de 2019

GEISHAS: LAS DONCELLAS DEL PLACER. UN RECORRIDO POR SU HISTORIA

        Las geishas que, con ese rostro blanquecino, sus labios de rojo brillante, sus elaborados peinados y sus vistosos kimonos, siempre han tenido un aura de misterio que ha despertado el interés de todos los que se han acercado a este mundo tan particular del japonismo.
Tal y como las conocemos hoy en día, las geishas son relativamente modernas, ya que las primeras noticias que se tienen de ellas datan de 1700, pero en Japón ha habido mujeres que han realizado labores similares a las de las geishas desde antes de esa fecha. Son las saburuko de finales del siglo VII y las shirabyōshi, en el siglo XII.

Las 'saburuko' (que se traduce como "las que sirven") eran generalmente mujeres sin hogar estable, que subsistían a base de vender favores sexuales. Por lo general eran de clase extremadamente baja, aunque algunas contaban con talento y buena educación, y solían asistir con cierta frecuencia a reuniones de las clases altas para amenizar las veladas con sus bailes y con sus canciones.

Las 'shirabyōshi', cuyo nombre proviene del baile que realizaban, surgieron en un momento de grandes cambios sociales -el período Heian-, en el que muchas familias nobles tuvieron problemas económicos y la única manera de subsistir que tenían las hijas de estas familias era convertirse en shirabyōshi. Al ser de buena familia, tenían una educación exquisita y pronto comenzaron a ser muy valoradas por sus dotes para la poesía y el baile. Las canciones y bailes de estas mujeres solían tener, además, una importante carga erótica.
Se remonta el tiempo hasta 1589. En ese año, se empieza a construir un pequeño barrio cercado por vallas en la zona de Nijō Yanagimachi, en Kioto, al estilo de los barrios de placer de la dinastía Ming en China. Este se convertiría en el primero de los barrios de placer de Japón y el invento tuvo un éxito tal, que muchas otras ciudades siguieron la estela y abrieron sus propios barrios.

En 1641, este primer barrio de placer de Kioto se traslada al sur de la ciudad, ya que se encontraba demasiado cerca del Palacio Imperial. Se le empezó a conocer como el 'Shimabara de Kioto'. El barrio continuó prestando sus carnales servicios, con gran prosperidad y fama especialmente durante el período Genroku japonés, hasta que en 1854 sucumbió pasto de las llamas.

El éxito de Shimabara, hizo que se empezaran a crear otros barrios de placer por todo el país. Pueden citarse, 'Shinmachi' en Osaka o 'Maruyama' en Nagasaki; pero sin duda uno de los más famosos y activos fue 'Yoshiwara', que se encontraba en lo que hoy se conoce como Tokio.
Su historia se remonta a 1612, cuando Shoji Jimenon -propietario de un burdel en Edo-, pidió al gobierno Tokugawa la creación de una zona vallada al estilo de Shimabara, para agrupar a todas las prostitutas y a todos los burdeles. Los motivos no tuvieron nada que ver con la moral o las buenas costumbres, ni mucho menos, sino que fueron económicos y políticos. Eso, para evitar la proliferación no controlada de prostitutas y mantener a todos los elementos considerados subversivos para el régimen, concentrados en un único lugar en el que se les pudiera vigilar fácilmente. La petición le fue concedida en 1617, otorgándole una superficie de terreno para construir el barrio, teniendo que atenerse a una serie de normas. En noviembre de 1618, Yoshiwara abrió sus puertas, aunque no se completó su construcción hasta 1626.

La prostitución regulada era el negocio principal, pero con el tiempo, acabarían teniendo cabida otros aspectos alejados del disfrute carnal tales como la música, los bailes, y otras formas de arte.

EL MUNDO FLOTANTE Y LAS GEISHAS


Los barrios de placer ya hace tiempo que funcionaban y estaban extendidos por todo el país, pero aún autorizados, querían ocultar el vicio y mantener bien controlados a sus protagonistas; aunque en lugar de eso, lo que se consiguió fue convertirlos en los lugares de moda y más interesantes de la ciudad, que además no sólo ofrecían sexo sin compromiso, amoríos de una noche o una gran cantidad de placeres sensoriales, sino también elegancia, cultura y refinamiento.
En 1661, se acuñó una palabra para esta nueva forma de vivir: 'ukiyo', el mundo flotante de cortesanas, prostitutas, y más tarde de geishas. En el pasado, la palabra ukiyo era un término budista que hacía referencia a la transitoriedad de la vida. Sin embargo, éste tomó un nuevo cariz: La vida es ciertamente transitoria, así que, ¿qué mejor manera de vivirla que entregarse a la búsqueda del placer?

CORTESANAS EN  LOS BARRIOS DE PLACER


En estos barrios de placer había muchas clases diferentes de cortesanas, conocidas en general bajo el nombre 'yūjo'. Esto, en función de las capacidades artísticas de cada una, de la belleza, del dinero que ganara para sus patronos; etc., y además no eran clases cerradas, ya que podían ir subiendo de clase a medida que ganaban en popularidad o que mejoraban sus dotes artísticas. Así, estos barrios de placer daban servicio a un público muy diverso, ya que siempre había una cortesana adaptada a sus posibilidades monetarias, para que ningún cliente se marchara insatisfecho.
La clase más alta a la que podía aspirar una cortesana eran la de 'tayū', y todas las cortesanas de este nivel eran mujeres excepcionales, de gran belleza y talento; pero aunque las trataban casi como a miembros de la realeza, no eran más que pájaros enjaulados con un sinfín de reglas y obligaciones que cumplir si no querían verse expulsadas de esta clase y perder el estatus.

Pero acceder a una de estas tayū era muy costoso, y además, hasta que el cliente conseguía consumar el acto sexual, había muchas actividades previas y mucho ritual: ir a un banquete, ver bailes tradicionales, o tal vez escuchar unas canciones, etc. Se fueron creando clases nuevas, pero con tanto cambio lo que se consiguió al final fue que las cortesanas -incluso de las clases más altas- no tuvieran ninguna capacidad artística y que los clientes no esperasen de ellas más que sus favores sexuales, quedando así despojadas de todo arte.

A mediados del siglo XVIII, en las casas de té que hay alrededor de los templos sintoístas de Kioto y Osaka aparecen unas mujeres que se encargan de entretener a los peregrinos y viajeros, que pueden considerarse hoy las precursoras más directas de las geishas, al menos en su vertiente femenina. En realidad, las primeras geishas eran hombres que previamente habían formado parte del grupo conocido como 'taikomochi' (el que lleva un tambor). Estos hombres llevaban haciendo su trabajo dentro de los límites de los barrios de placer desde un siglo atrás y se dedicaban a entretener a sus clientes con baile, música y conversación en los banquetes que éstos tenían con sus cortesanas, antes de retirarse a disfrutar con ellas de los placeres carnales.
Y hasta 1750 aparece la primera geisha mujer, que ni siquiera lo era como tal, ya que realmente era una cortesana que se autoproclamó geisha. Kikuya se llamaba y se hizo famosa sobre todo por sus dotes para el shamisen y el canto, más que por sus dotes carnales.

El desarrollo de las geishas femeninas, de hecho, estuvo conectado fuertemente con la introducción del shamisen hacia mediados del siglo XVI. Muchas de las cortesanas pronto incluyeron este instrumento de tres cuerdas entre sus habilidades, pero con el tiempo su uso se perdió, dando vía libre a las geishas hombres para dedicarse a la parte musical del entretenimiento y más tarde fueron las geishas femeninas las que finalmente se convirtieron en las maestras de este instrumento.

Otro punto importante en el desarrollo de las geishas femeninas, fue la aparición de las 'odoriko'. Hacia el año 1680, comenzó a ser frecuente que muchas jovencitas fueran enviadas por sus padres a recibir clases de baile para poder obtener dinero a cambio de estos servicios, muy populares entre los 'daimyō' y los 'samuráis' de clase más alta. Muchos padres sin escrúpulos fueron explotándolas, hasta que muchas de ellas se convirtieron en meras prostitutas que sabían bailar.
En 1743, un grupo de odoriko de Edo fue arrestado junto con otras prostitutas ilegales y se les envió a trabajar a Yoshiwara. Asimismo, en 1753 otro grupo de odoriko fue enviado a trabajar dentro de los muros del barrio de placer, ya que eso de ofrecer servicios sexuales no regulados estaba muy mal visto y eran muy malo para el negocio. Fue en esa época cuando estas mujeres, aunque todavía prostitutas, comenzaron a autodenominarse 'geishas', pues sabían hacer más cosas y con más estilo que las cortesanas. Y finalmente, las geishas sólo se encargaron de la parte artística del entretenimiento en los barrios de placer.

Al contrario que las cortesanas, las geishas eran mujeres independientes e inteligentes que vivían de sus dotes artísticas y de su ingenio, sin estar sujetas a rígidos formalismos. Podían relacionarse sexualmente cuando quisieran y con quien quisieran y no estaban obligadas a vivir en los barrios de placer. Shimabara fue uno de los primeros barrios en unirse a la moda de las geishas y aunque Yoshiwara tardó una década, finalmente sucumbió a la presión.

Rápidamente, las geishas femeninas sobrepasaron en número a las geishas masculinos y el término pronto pasó a referirse sólo a mujeres, con lo que los hombres que se dedicaban a este trabajo fueron entonces llamados 'otoko geisha', es decir, hombres geisha. En 1779, se habían vuelto tan populares y demandadas que se habían convertido incluso en rivales de las cortesanas, robándoles muchos de sus clientes, y eso que ellas no comerciaban con el sexo.
Las geishas no pagaban impuestos y podían entretener a los clientes fuera de los barrios de placer, con lo que muchos ni siquiera entraban luego a buscar cortesanas. La solución fue la de crear un registro o 'kenban' que tuviera a todas las geishas controladas y organizadas, con unas normas y regulaciones estrictas de obligado cumplimiento.

Este sistema de control de geishas fue tan efectivo en Yoshiwara que pronto fue adoptado en el resto de los barrios de placer. Las reglas, aunque muy estrictas, crearon las condiciones perfectas para el despegue definitivo de las geishas porque las distinguió total y absolutamente de las cortesanas en un momento en el que la excesiva ritualización de las costumbres de éstas, las conversaciones estereotipadas y la excesiva ornamentación de sus kimonos, peinados y maquillaje estaban empezando a cansar a los hombres que acudían a los barrios de placer, que buscaban algo más sencillo y terrenal; algo que encontraron en la elegancia, el ingenio, y las artes de las geishas.

A finales del siglo XIX, las geishas hombres habían desaparecido y fue a partir de este momento cuando las geishas tal y como las entendemos actualmente, se extendieron por todo Japón.
Un importante papel desempeñaron las geishas durante la Restauración de Meiji, cuando el gobierno pasó nuevamente al emperador. Gran parte de los planes revolucionarios se gestaron en las casas de té, donde trabajaban las geishas, famosas por su discreción; de manera que tras el éxito de la Restauración, las geishas fueron ampliamente favorecidas por los nuevos estamentos japoneses, como agradecimiento, pasando muchas de ellas a ser las concubinas de los nuevos hombres fuertes del gobierno surgido de la Restauración. Y es que en Japón, tener una concubina nunca estuvo mal visto.

LAS GEISHAS EN LA ÉPOCA MODERNA


Hoy con las geishas con sus kimonos, su estética y su dominio de artes tradicionales, puede perderse de vista que, al principio, eran símbolos de modernidad. Fueron ellas las que marcaron las tendencias de la moda; fueron las primeras que, con la apertura de Japón hacia Occidente, empezaron a peinarse y a vestir como hacían las mujeres de esos países con los que Japón empezaba a tener trato. Entonces surgieron las hostesses, unas 'camareras' de estilo occidental que también entretenían a los clientes, pero sin el entrenamiento riguroso en artes tradicionales de las geishas y en bares más modernos que las tradicionales casas de té.
Parecía que las geishas podían correr el mismo destino con las hostesses que en el pasado las cortesanas corrieron con ellas, así que se convirtieron en depositarias de las tradiciones japonesas más antiguas.

Las hostesses, además, aprovecharon el cierre de los barrios de geishas durante la Segunda Guerra Mundial para convertirse en las principales animadoras; por lo que cuando volvieron a abrirse los negocios dentro de estos barrios, las geishas eran poco más que un recuerdo del pasado. Una institución que mantenía vivas las artes tradicionales, sin más. Y tras la guerra, se promulgaron nuevas leyes que regulaban la prostitución y el entretenimiento, lo que supuso el final de algunas costumbres bastante arraigadas.

Con la ocupación americana, las geishas vivieron momentos tensos y duros, ya que muchas prostitutas, para atraer con más facilidad a los soldados, empezaron a decir que eran geishas. En cierto modo, esta confusión continúa viva en la actualidad, ya que sigue habiendo mucha gente que confunde geisha y prostituta.
En la actualidad, por tanto, la vida de una geisha es totalmente diferente a como era en el pasado. Ahora ellas se convierten en geishas por voluntad propia, no por una transacción monetaria y generalmente, no permanecen en este trabajo demasiado tiempo, ya que es una vida muy dura. Los distritos de geishas de Kioto aún tienen aprendizas o 'maikos', porque su apariencia sigue siendo popular entre los turistas, pero hay pocas.

Otro factor que ha contribuido al declive de las geishas, ha sido la disminución de la demanda y es que a medida que Japón se vuelve más occidental, los hombres prefieren cada vez más la compañía de las hostesses.

Japón es un país orgulloso de su mezcla de tradición y modernidad, pero la presión occidental está haciendo mella en la sociedad. No se sabe si desaparecerán las geishas o si simplemente se adaptarán a los nuevos tiempos y cambiarán su estilo, como ya hicieron en el pasado. La respuesta a estas preguntas, solamente se esconde en el futuro.

miércoles, 26 de junio de 2019

BOMBARDEOS ATÓMICOS DE HIROSHIMA Y NAGASAKI (PARTE I). LAS DESPIADADAS 'LITTLE BOY' Y 'FAT MAN'

    Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, fueron ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente; lo que contribuyó, junto con la Guerra soviético-japonesa, a la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear 'Little Boy' fue soltada sobre Hiroshima el lunes​ 6 de agosto de 1945;​ seguida por la detonación de la bomba 'Fat Man', el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Entre 105.000 y 120.000 personas murieron y 130.000 resultaron heridas. Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.
       Se estima que a finales de 1945, las bombas habían matado a 166.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki;​ totalizando unas 246.000 muertes, aunque sólo la mitad falleció los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación.​ Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición y a la radiación liberada por las bombas.​ En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.
       Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, el Imperio de Japón anunció su rendición incondicional a los Aliados, haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón, concluyó la guerra del Pacífico y; por tanto, la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencias de la derrota, el Imperio nipón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos -con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda- y adoptó los "Tres principios antinucleares" que le prohibían poseer, fabricar e introducir armamento nuclear.

ANTECEDENTES


   Después de la Primera Guerra Mundial, no parecía probable un enfrentamiento entre Japón, los Estados Unidos y las naciones coloniales europeas, como potencias aliadas en el pasado contra el colonialismo expansionista alemán en el Pacífico. Sin embargo, en 1922 los japoneses se sintieron ofendidos por el Tratado Naval de Washington, que limitaba el número de barcos que podían poseer, y que aseguraba la supremacía naval de las flotas estadounidense y británica. Además, Japón se sentía agraviado por el hecho de que las potencias europeas ocuparan territorios dentro de lo que consideraba su esfera de influencia. Además de que para finales de ese mismo año, Japón firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia, lo que alineaba a Japón con las Potencias del Eje.
      Posteriormente, debido a estas sanciones, así como las impuestas por británicos y neerlandeses, el comercio exterior de Japón disminuyó en un 75%.​ Por lo que el 5 de noviembre, el emperador Hirohito y el gobierno japonés decidieron declarar la guerra a los Estados Unidos si no se levantaba el embargo petrolero a finales de mes. El 7 de diciembre, la Primera flota japonesa lanzó un ataque aéreo masivo contra Pearl Harbor; por lo que al día siguiente, el 8 de diciembre, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón como respuesta a la solicitud después del famoso discurso:

        "Ayer, 7 de diciembre de 1941 —una fecha que vivirá en la infamia—, los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por las fuerzas aéreas y navales del Imperio de Japón".
        El ataque a Pearl Harbor se llevó a cabo tan sólo un día después de que Roosevelt autorizara un proyecto atómico secreto conocido como Manhattan Engineering District, que finalmente se denominó 'Proyecto Manhattan'.

LAS BOMBAS UTILIZADAS


El Proyecto Manhattan produjo dos modelos distintos de bombas atómicas. La bomba lanzada sobre Hiroshima, llamada 'Little Boy', fue construida con uranio-235, un isótopo del uranio. El diseño de la bomba era más sencillo que el de la utilizada durante el bombardeo de Nagasaki y el principio operacional, consistía en disparar piezas de uranio una contra otra. Al juntarse cierta cantidad de 235U (su masa crítica), se producía una reacción de fisión en cadena que provocaba una explosión nuclear.​ No obstante, la masa crítica necesaria para producir esta reacción debía unirse muy rápidamente, ya que, de lo contrario, el calor emitido al comienzo de la reacción expulsaría el combustible antes de que se consumiera la mayor parte de él. Para evitar este problema, la bomba utilizó un cañón para disparar una parte del uranio 235 dentro de la otra. Debido a que se creía que su diseño era sumamente fiable, se consideró que no hacía falta probarlo antes de usarla.​
Tanto el arma de prueba, llamada 'gadget', como la bomba que se soltó en Nagasaki llamada 'Fat Man', se diseñaron para implotar y estaban fabricadas básicamente de plutonio-239, un elemento sintético.​ Los científicos en Los Álamos no estaban totalmente seguros de su eficiencia, por lo que este tipo de bomba tuvo que ser probado con antelación al ataque, motivo por el cual se programó la 'Prueba Trinity'.

EL ULTIMÁTUM DE POTSDAM


El 26 de julio, Truman y otros líderes aliados emitieron la Declaración de Potsdam, la cual bosquejaba los términos de la rendición de Japón. Fue presentada como un ultimátum y se aseguraba que, sin la debida rendición, los aliados atacarían Japón, resultando en "la inevitable y completa destrucción de las fuerzas armadas japonesas e inevitablemente la devastación del suelo japonés", aunque no se mencionó nada sobre el arma atómica.

BOMBARDEO DE HIROSHIMA


        Hiroshima fue el objetivo primario del primer bombardeo atómico, seguido de Kokura y Nagasaki como objetivos alternativos. La fecha del 6 de agosto se eligió porque anteriormente la ciudad había estado cubierta por nubes.

        La bomba 'Little Boy' fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y en 55 segundos alcanzó la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima.​ La detonación creó una explosión equivalente a 16 kilotones de TNT, a pesar de que el arma con U-235 se consideraba muy ineficiente, pues sólo se fisionaba el 1,38% de su material. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente. En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros.
        La explosión rompió los vidrios de las ventanas de edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros y pudo sentirse hasta a 59 kilómetros de distancia.

Alrededor de treinta minutos después, comenzó un efecto extraño: empezó a caer una lluvia de color negro al noroeste de la ciudad. Esta 'lluvia negra' estaba llena de suciedad, polvo, hollín; así como partículas altamente radiactivas, lo que ocasionó contaminación aún en zonas remotas.
El radio de total destrucción fue de 1,6 kilómetros, provocando incendios en 11,4 km².​ Los estadounidenses estimaron que 12,1 km² de la ciudad fueron destruidos. Autoridades japonesas calcularon que el 69% de los edificios de Hiroshima fueron destruidos y entre el 6 y 7% resultó dañado.

A pesar de que aviones estadounidenses habían lanzado previamente panfletos advirtiendo a los civiles de bombardeos aéreos en otras doce ciudades,​ los residentes de Hiroshima nunca fueron advertidos de un ataque nuclear.​ Entre 70.000 y 80.000 personas, cerca del 30% de la población de Hiroshima, murieron instantáneamente, mientras que otras 70.000 resultaron heridas.​ Cerca del 90% de los médicos y el 93% de las enfermeras que se encontraban en Hiroshima murieron o resultaron heridos, puesto que la mayoría se hallaba en el centro de la ciudad, área que recibió el mayor impacto.

BOMBARDEO DE NAGASAKI


        Durante la mañana del 9 de agosto de 1945, el B-29 Bockscar pilotado por el mayor Charles Sweeney, transportó el arma nuclear llamada 'Fat Man' con la intención de lanzarla sobre Kokura como blanco principal y Nagasaki como objetivo secundario.
       La bomba fue soltada a las 11:01. Cuarenta y tres segundos después la bomba hizo explosión a 469 metros de altura sobre la ciudad y a casi 3 km de distancia del hipocentro planeado originalmente. La explosión se confinó al valle Urakami y la mayor parte de la ciudad fue protegida por las colinas cercanas​. La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones y generó una temperatura estimada de 3900 grados Celsius y vientos de 1005 km/h.

Se calcula que inmediatamente fallecieron entre 35.000 y 40.000 personas,​ mientras que el total de decesos para finales de 1945, alcanzó de 60.000 a 80.000.​ De los 35.000 a 40.000 muertos, 27.778 eran trabajadores industriales japoneses, 2000 trabajadores esclavos coreanos y 150 soldados japoneses.
El radio total de destrucción fue de 1,6 km y se extendieron incendios en la parte norte de la ciudad hasta una distancia de 3,2 km del hipocentro. A diferencia de Hiroshima, en Nagasaki no tuvo lugar la 'lluvia negra' y aunque sus efectos fueron más devastadores en el área inmediata del hipocentro, la topografía del lugar evitó que el radio de destrucción fuera mayor.​ Se calcula que el porcentaje de estructuras y edificios destruidos estuvo en el orden del 40%; incluyendo el estadio, hogares, hospitales y escuelas.

Un número desconocido de supervivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados.

LA RENDICIÓN DE JAPÓN


        El 12 de agosto, el emperador informó a la familia imperial su decisión de rendirse. Hirohito grabó el 14 de agosto su anuncio de capitulación, que fue retransmitido a toda la nación el día siguiente, no sin despertar una breve rebelión de militares opuestos a dicha decisión.

En dicho anuncio, Hirohito se refirió a las bombas atómicas:

"Además, el enemigo ha empezado a utilizar una bomba nueva y sumamente cruel, con un poder de destrucción incalculable y que acaba con la vida de muchos inocentes. Si continuásemos la lucha, solo conseguiríamos el arrasamiento y el colapso de la nación japonesa, y eso conduciría a la total extinción de la civilización humana".
La rendición se hizo oficial el 2 de septiembre de 1945 a bordo del USS Missouri y estuvo presidida por el general McArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas.

Un año después de los bombardeos, aproximadamente 40.000 soldados de ocupación se encontraban en Hiroshima y 27.000 en Nagasaki. Entre otras condiciones de la rendición, los japoneses admitieron cambios constitucionales, ocupación de su territorio (Okinawa permaneció ocupada por EE. UU. hasta 1972), instalación de numerosas bases militares y prohibición de constituir un ejército propio. Recientemente,​ sanciones que después empezaron a afrontar algunas modificaciones, también como parte de las consecuencias.