Mostrando entradas con la etiqueta #profeta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #profeta. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de septiembre de 2019

OSCURIDAD Y SOMBRAS EN LA REPUTACIÓN DE MAHATMA GANDHI, EL HOMBRE QUE LOGRÓ LA LIBERTAD Y PAZ SIN ARMAS NI SANGRE

       Mahatma Gandhi, el líder y dirigente más destacado del Movimiento de independencia indio, ha sido históricamente conocido y reconocido como quien sobrepasó su propia penumbra. Gandhi respondía a la injusticia con el perdón; a la violencia, con la piedad y al odio, con el amor. Fue un ser singular. Era abogado de pocas y medidas palabras. Fue también, quizá, un profeta moderno y un pacifista. Aunque, fue tal vez el más grande genio militar de la historia, porque creó las armas todopoderosas de la no-violencia. Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), recibió el nombre honorífico de Mahatma (composición en sánscrito e hindi de mahā: 'grande' y ātmā: 'alma').
Gandhi fue un revolucionario. Su lucha no violenta anti-colonial, es un interesante e inspirador ejemplo de movimiento de resistencia contra los imperios. Su doctrina ético-política (cuyos conceptos básicos son ahimsa, satya, satyagraha y sarvodaya) contiene un mensaje todavía muy relevante para los movimientos sociales y los grupos de resistencia civil empeñados en su oposición contra la globalización de la violencia y los procesos violentos de globalización.

     Era un apasionado, indomable y valiente contestatario dotado de una profunda fe en sí mismo y en la misión de liberar -de modo no violento- a la India del yugo del poderío británico, y difundir la no violencia en la sociedad india y en el mundo. Logró transmitir al pueblo indio, especialmente a las numerosas masas campesinas, un nuevo sentido de la propia identidad y dignidad a un nivel de conciencia política nunca alcanzado antes.
         Tal como llegó a decir su discípulo Nehru, a pesar de sus severas críticas a la no-violencia gandhiana y como describió lo que significó la aparición de Gandhi, a su regreso de Sudáfrica, en el escenario político indio en un momento en que parecía que ninguna fuerza era capaz de sacudir a las masas indias de su resignado entumecimiento político:

"Fue entonces que apareció Gandhi. Fue como si nos hubiera embestido una potente corriente de aire fresco, obligándonos a desperezarnos y respirar profundamente, como un rayo de luz que desgarró las tinieblas y quitó el polvo que cegaba nuestros ojos, como un tornado que trastornó muchas cosas, pero sobretodo la manera de pensar de la gente. Él no descendió desde arriba; más bien pareció emerger de las masas de la India, hablando su mismo idioma y dirigiendo continuamente su atención hacia ellas y a su terrible condición. Quitaos de las espaldas de estos campesinos y trabajadores, nos dijo, vosotros que vivís de su explotación; liberaos de un sistema que produce esta pobreza y esta miseria" (Nehru, 1994: 358).
        Gandhi enseñó al mundo la manera de ganar batallas sin derramamiento de sangre, decía: "Creo que la no-violencia es infinitamente superior a la violencia, y el perdón es más eficaz que el castigo". Después de haber estudiado leyes en Londres, ya abogado, se dirigió a su patria asiática -la India- para hacer su práctica profesional. En ese momento, lo llamaron de Sudáfrica para defender un asunto jurídico importante. Tenía solamente 24 años. Se quedó 21 años y allí, encontró a ciento cuarenta mil compatriotas indios viviendo en la opresión, en el desprecio, como una raza de esclavos.

La acción poderosa del gran líder logró unirlos y luego los condujo a una magnífica victoria, sin armas mortíferas y sin sangre. Fue la primera victoria de esta clase que registra la historia. Gandhi y su ejército de inactivos terminaron hundiendo a su enemigo en la derrota. Los indios de Sudáfrica habían logrado su libertad. Porque las leyes justas siempre nacen de las injusticias.
En 1919, regresó a la India. Tenía ya 50 años y emprendió ahí la misma tarea que le había dado un resultado tan positivo en Sudáfrica. Esta vez, organizó una nación entera de trescientos millones de almas, para la lucha de no-violencia. La India había contribuido con novecientos mil hombres para el ejército inglés durante la primera Guerra Mundial. El gobierno británico en agradecimiento, prometió dar a la India su autonomía, su independencia. Pero tan pronto como terminó la guerra, la promesa fue olvidada.

Una formidable rebelión pacífica se anunció por todos los rincones del país. Gandhi se puso a la cabeza. Lo primero que hizo fue decretar el paro general en toda la India. Las detenciones se hacían por millares. Pero los veinte mil rebeldes encerrados en las prisiones no hacían más que cantar alegremente. Gandhi fue finalmente arrestado. El juez que lo condenó, expresó:

"Sería imposible negar el hecho de que ante los ojos de millones de sus compatriotas, aparece usted como un gran patriota y un gran líder. Hasta las mismas personas que difieren de sus apreciaciones políticas, Sr. Gandhi, no pueden dejar de reconocer en usted a un hombre de altos ideales y de vida noble y hasta santa. Sin embargo, tengo que sentenciarlo a 6 años de prisión", pena que cumplió.
Ya en libertad -tenía 60 años-, encabezó otra rebelión contra Inglaterra. Y nuevamente fue arrestado junto a sesenta mil adeptos. Pero trescientos millones de indios estaban con él. Fue liberado dos años después, por la presión de su pueblo. Inglaterra, espiritualmente vencida, ofreció la autonomía a la India. Gandhi sólo quería la total independencia. Finalmente, en 1947 culminó su lucha con el triunfo absoluto de sus ideales, es decir, con la independencia de la India.

EL LADO OSCURO DE MAHATMA GANDHI: RACISMO, MISOGINIA, NIÑAS


Se dice que Mahatma Gandhi fue racista y clasista en su juventud. Y de anciano fue acusado de dormir con jovencitas desnudas. Es fácil olvidar que basaba su retórica en el desprecio hacia los negros, en la alergia a la sexualidad femenina y en la falta de voluntad general para ayudar a liberar a los parias o 'intocables'. Son las sombras del hombre que logró derrotar sin violencia a todo un imperio.
Gandhi vivió en Sudáfrica durante más de dos décadas. De 1893 a 1914, trabajó como abogado y luchó por los derechos de los indios, pero sólo por los del pueblo hindú. Para él, como expresó con toda claridad, los sudafricanos negros apenas eran humanos. Se refirió a ellos usando el insulto despectivo sudafricano kaffir, y lamentó que los indios se consideraran "poco mejores que los salvajes o los nativos de África". En 1903, declaró que "la raza blanca en Sudáfrica debía ser la raza predominante" y después de que lo enviaran a la cárcel en 1908, se mofaba de que a los indios se les enviara con los presos negros y no con los blancos.

Por esas mismas fechas, Gandhi empezó a cultivar la misoginia, que lo acompañaría durante el resto de su vida. Durante sus años en Sudáfrica, respondió una vez al acoso sexual por parte de un joven hacia dos de sus seguidoras, cortando a la fuerza el cabello de las mujeres para asegurarse de que no provocaran ningún deseo sexual. Gandhi creía que las mujeres perdían su humanidad en el momento en que los hombres las violaban. Se guiaba bajo el supuesto de que los hombres no podían controlar sus impulsos depredadores básicos y, al mismo tiempo, afirmaba que las mujeres eran responsables de esos impulsos. Sus opiniones sobre la sexualidad femenina eran igualmente deplorables: Gandhi veía la menstruación como la "manifestación de la distorsión del alma de una mujer por su sexualidad", y también creía que el uso de anticonceptivos era signo de tendencia a la fornicación.
Se enfrentó a esta incapacidad para controlar su libido masculina, cuando juró celibato (sin comentarlo con su esposa) en la India y empleó a mujeres; incluyendo a niñas menores de edad -como su sobrina y su nieta-, para poner a prueba su paciencia sexual. Dormía desnudo junto a ellas en la cama sin tocarlas, asegurándose de no excitarse. Los rasgos infames que Gandhi mostró, persisten en la sociedad india: desprecio virulento hacia los negros, una indiferencia displicente hacia los cuerpos de las mujeres, una miopía prudente en torno al pésimo trato hacia los parias. Y no es casual que estas partes de su retórica hayan sido erradicadas de su legado.

Asimismo, Gandhi se ha convertido en un barómetro para la grandeza de la India y para la grandeza en general. Se conoce como un anciano frágil, noblemente desnutrido, con un alma piadosa y moral. Es él quien marcó el comienzo de una nueva resistencia pasiva en la India, un país al que ayudó a escapar de las garras del dominio británico. Lideró diversas huelgas de hambre hasta que el disparo de un nacionalista hindú lo mató y, a todos los efectos, lo convirtió en un mártir.
Respecto a su muerte, es de situarse en Delhi, el 30 de enero de 1948. Son apenas pasadas la 17:00, hora local. Un hombre delgado y menudo, de unos 45 kilos de peso, 79 años de edad, cubierto con pocas prendas hechas a mano, los pies cubiertos con un par de sandalias -también éstas hechas a mano-, ha subido a una pequeña plataforma para su habitual oración pública seguida por un breve discurso. Hablará seguramente sobre reconciliación. El hombre que ha subido a la plataforma está muy débil. Es sostenido por dos jóvenes mujeres.

Entre la multitud que se había reunido, se abre camino un hombre. Estaba armado con una pistola, una Beretta. Éste se acerca a Gandhi y lo saluda: "¡Namaste!" (¡hola!). Con la mano izquierda retira a una de las jóvenes que lo sostienen y, con la derecha, le descarga a quemarropa tres tiros. El gigante espiritual, murió al instante.
"La luz ha abandonando nuestras vidas, hay tinieblas por doquier y no sé qué deciros y cómo decirlo. Nuestro amado líder, Bāpu, como solíamos llamarlo, el padre de nuestra nación ya no está con nosotros...". Los conspiradores fueron todos capturados y condenados a durísimas penas, fueron ahorcados, una forma diferente a la filosofía de Gandhi. Se acercaron al patíbulo, gritando: "Larga vida a la India indivisible". Paradójicamente, era por una India unida que Gandhi había luchado durante toda su vida. Es de recordar a este hombre frágil, pequeño, encorvado, con un dedicado aforismo:

                     "Hubo brisas que conmovieron al mundo".
En las décadas transcurridas desde su asesinato en 1948, la imagen de Gandhi se ha construido con tanto cuidado, limpiando todos sus sucios detalles. Esto ha dado la libertad de restarle importancia a sus prejuicios y considerarlos como meras imperfecciones, pequeñas marcas en unas manos limpias. Los defensores más acérrimos insisten en que Mahatma Gandhi era humano y por eso tenía defectos. Crear a un ídolo falso implica ejercitar el olvido en grandes dosis. Es sencillo admirar a un hombre que en realidad no existe. La historia ha sido increíblemente condescendiente con Gandhi.

lunes, 24 de junio de 2019

ZARATUSTRA. ASÍ HABLÓ EL GRAN PROFETA

"Así habló Zaratustra. Una obra para todos y para nadie"; cuyo título original en alemán, es: "Also sprach Zarathustra. Ein Buch für Alle und Keinen". Es un libro escrito entre 1883 y 1885 por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, considerado su obra maestra y él, uno de los mayores escritores en lengua alemana. Entre las restantes obras de Nietzsche y este denso volumen, hay una gran diferencia de tono. El espíritu del estilo es poético. Asimismo, muestra un elevado lirismo y una gran fantasía. En la obra, trata de ser absolutamente personal sin emplear la primera persona; una especie de "memoria". Esta obra literaria está considerada, también, como la "antítesis" de la Biblia; siendo Zaratustra, antagónico de Jesús.
A Friedrich Nietzsche se le conoce en primer lugar, como filósofo. Pero el filósofo fue también un gran escritor y un poeta. Dio a esta obra un subtítulo, como compañero de viaje. Dice así: "Un libro para todos y para nadie". "Para todos", es decir, sin duda no para todo el mundo en el sentido de para cualquiera. "Para todos" quiere decir: Para todo hombre, en tanto que hombre; para cada uno, siempre y en la medida en que su esencia deviene para sí mismo digno de ser pensado. "...y para nadie", esto quiere decir: para nadie de los curiosos que afluyen en masa de todas partes, que lo único que hacen es emborracharse con fragmentos aislados y con sentencias concretas de este libro y; que a ciegas, van dando tumbos, en vez de ponerse en camino hacia el pensar que está aquí buscando su palabra.
Este libro célebre y controvertido, se sirve de la figura semilegendaria del filósofo persa del siglo VI a.C., Zaratustra; para desarrollar mediante una trama de elementos narrativos, conceptuales y líricos, los grandes temas que integran su legado. Por tanto, el conjunto del libro narra los discursos que Zaratustra (Zoroastro) pronuncia entre los hombres, para anunciar su nueva doctrina.

El profeta legendario peregrina entre las páginas enmedio de extrañas prédicas, acompañado de dos animales simbólicos: el águila y la serpiente. Extraños también son los personajes que se presentan desde el principio y deambulan con sus mensajes. El pueblo en el que Zaratustra predica en el prólogo del libro y al que vuelve en varias ocasiones más, es llamado por Nietzsche 'la vaca multicolor'.
Zaratustra fue históricamente el ordenador primario de los valores del bien y del mal. Ahora ha de ser el 'transmutador de esos valores', en una nueva escala inédita en la historia de occidente. No será el hombre el ejecutante. Zaratustra es una figura simbólica de la nueva filosofía que el autor pretendía desarrollar.

CONTENIDO DE LA OBRA


La obra contiene las principales ideas de Nietzsche, expresadas de forma poética: está compuesta por una serie de relatos y discursos que ponen en el centro de atención algunos hechos y reflexiones de dicho profeta -llamado Zaratustra-, personaje inspirado en Zoroastro, fundador del mazdeísmo o zoroastrismo.
LA MUERTE DE DIOS. La primera parte de la crónica, es una exposición de las opiniones fundamentales que se personifican en la vivencia literaria del profeta. Así, hace su primera presentación e incluye el anatema a las corrientes morales (en las que se incluyen las religiosas) de su época.

En esta parte, Nietzsche habla de tres figuras fundamentales del espíritu: el camello (que soporta el dominio de la moral), el león (que crea una nueva moral, es libre) y el niño (que crea nuevos valores mediante el juego); asimismo, propone la necesidad de considerar las virtudes tradicionales como "adormideras", que impiden ver los valores verdaderos. Ya después, aunque el argumento principal es el del Übermensch, Nietzsche considera la muerte de Dios un requisito previo a su concepción.

"Muertos están todos los dioses, ahora queremos que viva el superhombre".

La noticia de la muerte de Dios es la primera enseñanza de Zaratustra, metafóricamente, el pilar sobre el que se sustenta la construcción del Übermensch.
La muerte de Dios, supone el momento en que el hombre ha alcanzado la madurez necesaria para prescindir de un dios que establezca las pautas y los límites a la naturaleza humana; o sea, la moral. Para Nietzsche la moral ha de ser sustituida por la verdad, es decir, el hombre al servicio de sí mismo, su naturaleza: entregado a la consumación de su propia existencia.

LA VOLUNTAD DE PODER. Junto con la tercera parte, éstas se centran tanto en las conductas del personaje, como en el matiz histriónico de la doctrina. Zaratustra se hace más un profeta de 'tablas nuevas' que un mero eremita que 'da regalos a los hombres'.
Esta parte, relata la segunda bajada de Zaratustra y Nietzsche ataca a quienes se oponen a la voluntad creadora de una moral libre. Pero esta segunda parte, termina también con un fracaso: Zaratustra regresa a su montaña, incomprendido por los hombres que no entienden cuanto dice y se ríen de él; el eremita tenía razón y Zaratustra se da cuenta.

El ETERNO RETORNO DE LO IDÉNTICO. Esta tercera parte, tiene una importancia especial. En ella Zaratustra plantea la doctrina del "eterno retorno". Nietzsche expone esta doctrina empleando gran cantidad de símbolos y discursos alegóricos de gran belleza lírica. Aparece la visión del "eterno retorno de las cosas", que aterroriza a Zaratustra por su radicalidad y es uno de los núcleos de su filosofía.

NECESIDAD DE LOS "SUPERHOMBRES". La cuarta y última parte presenta a un Zaratustra anciano y desanimado ante el fracaso de su tarea, pero que todavía tiene la fuerza suficiente para reivindicar la necesidad de aquéllos que denomina "hombres superiores". Éstos serán los únicos que podrán comprender su doctrina y vivir según la filosofía que Nietzsche representa: son los verdaderos "superhombres", que habrán anulado la mediocridad de la cultura occidental y constituirán una nueva clase de filósofos.
El hombre es algo que debe ser superado, porque es un 'ocaso' y un 'puente' que debe conducir al Übermensch. El Übermensch encarnará un nuevo tipo de hombre, ha de ser un hombre desgajado de toda forma de 'trasmundo', de todo paradisíaco más allá, de todo mundo celestial. Será fiel a la tierra, lo que quiere decir, a su destino y a la realidad. La mediocridad de la moral occidental, vigente desde el triunfo del cristianismo, entrar en su definitivo ocaso.

Dios deviene en una figura en extinción. Ya no sustentará falsos valores, escalas erróneas de valores. No uno, sino todos los dioses se extinguirán y esa ausencia permitirá al hombre obtener su plenitud. Sólo vivirá la vida, y la vida es siempre, cuando no es acallada por la mentira y por la falsa moral, 'voluntad de poder'. Voluntad de más vida, que ama los hechos tal como son y busca la superación.

La obra completa en un volumen único, tal cual la conocemos en la actualidad, no fue publicada sino hasta 1892.

TEMÁTICA


Como un recurso literario, Nietzsche emplea una imaginaria versión de Zaratustra, que no representa al personaje histórico pero le sirve como portavoz y símbolo de las ideas principales sobre las que se asienta toda su obra y que son exhaustivamente tratadas a lo largo de este libro.
Se presenta como el profeta supremo, superior en sabiduría y conocimiento al resto de los humanos. Nietzsche lo emplea como contraposición a la doctrina de la Iglesia Católica, a la que considera heredera de Sócrates en cuanto a la manera de entender la vida. Zaratustra fue escogido por el autor como ejemplo de la filosofía presocrática, para explicar su teoría del Übermensch ('superhombre' o 'suprahombre'); vitalista y naturalista, y para reivindicar la aceptación de los aspectos negativos y positivos de la vida. En definitiva, para proponer una actitud de aceptación de la vida en su plenitud y negación del más allá, que en su opinión era la causa de la debilidad humana.

Zaratustra es un ermitaño que vive recluido en la montaña, donde a lo largo de su retiro reflexiona sobre la vida y la naturaleza del hombre. Una vez que siente que es el momento adecuado, decide regresar al mundo para comunicarle el fruto de su conocimiento. Esto queda patente al principio del prólogo, con la frase:

"Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan".
En cierto modo, y como recursiva referencia a la Biblia y la tradición cristiana presente a lo largo de toda la obra, Zaratustra es un mesías que lleva al hombre la noticia de su salvación; y al igual que Juan el Bautista anunció la llegada de Jesús, Zaratustra proclama el advenimiento del Übermensch.

Es evidente desde el principio que Nietzsche se proyecta a sí mismo sobre la figura del profeta Zaratustra. Siente la necesidad de transmitir su conocimiento al mundo, para lo cual escribe un libro. De modo similar, en su afán comunicador, Zaratustra desciende de la montaña y se mezcla con el pueblo.

IDEA PRINCIPAL


Nietzsche, pretendía transmitir con esta obra un mensaje positivo. A lo largo de sus páginas, queda expuesta su propia filosofía positiva. La idea eje de la obra, es el "superhombre"; Nietzsche afirmaba, que "el hombre es algo que debe ser superado, es un puente, no un fin".
Refiriéndose a "Así habló Zaratustra", Nietzsche afirma:

"... nacido de la riqueza más íntima de la verdad, un pozo inagotable al que ningún cubo desciende sin subir lleno de oro y de bondad". De entre todos los escritos de Nietzsche, es sin duda "Así habló Zaratustra" el que el autor tiene en más alta estima. Con él cree haber superado toda la literatura preexistente:

"Entre mis escritos, ocupa mi Zaratustra un lugar aparte. Con él he hecho a la humanidad el regalo más grande que hasta ahora ésta ha recibido. Este libro [...] no es sólo el libro más elevado que existe, [...] es también el libro más profundo, nacido de la riqueza más íntima de la verdad [...]".​

lunes, 10 de junio de 2019

"NUNCA MÁS". LA ÚNICA FRASE APRENDIDA POR UN CUERVO DE SU AMO INFORTUNADO Y MELANCÓLICO

Quizá el poema de más envergadura escrito por Edgar Allan Poe, es "El Cuervo" de 1845; donde sólo hay un narrador que describe la escena de una noche densa y especial, cuando un cuervo toca a su puerta para nunca jamás marcharse. Ahí yace un hombre afligido por el recuerdo de su amada Leonora, a quien considera una virgen entre los ángeles de Dios. Vive inmerso en su recuerdo y es atormentado por la presencia de ese cuervo que le recuerda ensordecedoramente que ella "Nunca más regresará".
El cuervo negro, horrendo, delgado y con mirada diabólica postrado en el dintel de la puerta, sorprende al protagonista con su capacidad para hablar; si bien, no dice otra cosa que una misma frase. El ave llegó en una noche oscura para atribularlo con un par de palabras repetitivas y desalentadoras, que tal vez hubo aprendido de un infeliz amo de donde proviene: "Nunca más".

* * EL CUERVO * *


Una vez, al filo de una lúgubre medianoche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.z"
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas."
Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de 'Nunca, nunca más'."

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: "Nunca más."

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta."
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas,
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!