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miércoles, 23 de octubre de 2019

WINSTON CHURCHILL: EL HOMBRE DE LOS 'MIL ACCIDENTES' Y SU RELACIÓN CON LA MALA SUERTE QUE MARCÓ TODA SU VIDA

       Winston Churchill es la evocación nuclear del cúmulo de figuras europeas importantes del siglo XX, sin duda, de las más determinantes y reconocibles de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Churchill se caracterizó por ser un hombre poliédrico, contradictorio y huraño a la vez que afable, carismático y seductor. Esos rasgos reaparecen a lo largo de su vida tanto en privado como en público. Como primer ministro del Reino Unido, logró motivar la participación prolongada en el conflicto y unir a los británicos en uno de los episodios más oscuros de su historia a pesar de las oposiciones y las serias divergencias. Todo esto no hubiese sido posible sin su atractiva personalidad y su innegable talento como orador. De hecho, el Líder de la oposición, Clement Attlee, rindió homenaje a su formidable y estratégico oponente, y lo llamó 'el último de los grandes oradores que puede tocar las alturas'. No es de extrañar, por tanto, que haya producido tantas citas memorables y nuevos vocablos en su trayectoria.
    Extravagante, firme, provocador, visionario, controvertido, prestigioso, desafiante, militar de oficio, pintor aficionado, incansable lector, escritor prolífico y brillante parlamentario. Winston era fuente de inspiración y un personaje complejo, pero su resolución y audacia constituyó la clave para derrotar a Hitler y cambiar el curso definitivo de su país. Churchill -'el bulldog británico', como le sobrenombraron los soviéticos- se atrevió a decir en voz alta lo que muchos pensaban en voz baja y haciendo referencia a sus profundas convicciones, apeló a los sentimientos patrióticos de todos los ciudadanos. Ahí resplandece el momento culminante de su carrera y por el que merece ser recordado.

       Winston Leonard Spencer Churchill (1874-1965) fue un político, estadista e historiador, conocido por su liderazgo. Es considerado uno de los más grandes líderes de tiempos de guerra y además fue primer ministro del Reino Unido en dos períodos (1940-45 y 1951-55). Churchill asimismo era oficial del Ejército británico, periodista (entre otros encargos, fue corresponsal de guerra en Cuba para 'The Daily Graphic' y, en la Segunda Guerra Anglo-Bóer, del influyente diario conservador 'The Morning Post') y artista. Es el único primer ministro británico reconocido y galardonado con el Premio Nobel de Literatura. También fue nombrado ciudadano honorario de los Estados Unidos de América.
Por eso, la Cámara de los Lores y la de los Comunes acordaron encargar un retrato de aquel 'gigante' que mantuvo en pie a la nación en los difíciles días en que la amenaza nazi atenazaba a Inglaterra. Y detrás de los hitos históricos más conocidos del que fue primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial, se esconden anécdotas increíbles y mundanas.

LA LATENTE MALA SUERTE INHERENTE AL PRIMER MINISTRO


Pese a que vivió hasta los 90 años, Winston Churchill era propenso a las enfermedades y los accidentes y no fueron pocos los que intentaron llevarlo a la tumba antes de tiempo: desde caídas que pudieron resultar mortales a un grave accidente automovilístico. Se dice que su relación con la mala suerte empezó temprano, ya que de niño cayó de un puente y se dañó un riñón. Años más tarde, casi muere ahogado en Suiza en unas vacaciones.
La falta de cariño de niño aparece como una condicionante esencial. Sus padres eran hondamente egoístas y lo abandonaron al cuidado de otros. Eso le marcó, pero continuó adorando a su padre -que había anexionado Birmania al Imperio- y quería locamente a su madre, dedicándole palabras maravillosas en su autobiografía. En todo caso, es un espectáculo muy triste ver a un niño lejos de su familia, porque muy pocas veces fueron a visitarlo en sus años escolares, sólo una vez en que estaba al borde de la muerte por enfermedad.

A finales de diciembre de 1931, sir Winston Churchill es atropellado por un automóvil cuando descendía de un taxi en la Quinta Avenida neoyorkina, entre las calles 76º y 77º en Manhattan. Fue un atropellamiento histórico. Es probable que -tal y como reconoció el futuro primer ministro inglés-, la culpa había sido suya por no mirar en la dirección correcta, de forma que no se percató que un coche se aproximaba por el lado contrario. Si los ingleses condujesen como el resto de los mortales, quizá esto no habría sucedido. El impacto pudo haber tenido irreversibles consecuencias para el mandatario británico, ya que fue desplazado varios metros en la calzada y el incidente le provocó -entre otras dolencias-, un traumatismo craneoencefálico.
En el informe de alta hospitalaria se dieron varios diagnósticos: esguince del hombro derecho, herida inciso-contusa en el cuero cabelludo -secundaria al traumatismo craneoencefálico-, herida superficial a nivel nasal y dos fracturas costales. Algún tiempo después, Churchill solicitó al profesor de Física de la Universidad de Oxford, Frederick Lindemann, que calculase la fuerza del impacto de su accidente de tráfico. El científico le respondió por vía telegráfica:

«El impacto del coche fue equivalente a dos cargas de perdigones disparadas a quemarropa». Los médicos, ya luego, le explicaron que había salvado milagrosamente su vida.
En cuanto a su carrera militar, Churchill sólo consiguió después del tercer intento ingresar en septiembre de 1893 en la Real Academia de Sandhurst; y en diciembre de 1894 se graduó, siendo el octavo entre los ciento cincuenta de su promoción.​ Posteriormente se enlistó en el ejército cuando tenía 21 años como segundo teniente en el 4º Regimiento de Húsares, estacionado en Bangalore, India. Cuando llegó, sufrió un accidente que le dislocó el hombro, lo que le provocó dolores y molestias de por vida.

        Churchill tenía un sentido del deber espartano, sin embargo disfrutaba del champán, los puros y la buena mesa. Es conocido que amaba la velocidad y que era adicto al riesgo, de suerte que en su juventud también estuvo a punto de perecer en un accidente de aviación.
En otro instante, logró escapar tras ser capturado durante el conflicto. En 1899, Churchill viajaba como corresponsal de guerra en Sudáfrica a bordo de un tren del ejército británico que se descarriló tras un ataque enemigo. Pese a no ser militar, el entonces joven de apenas 25 años fue capturado y enviado a un campo de prisioneros, logrando escapar del campo y regresar a Gran Bretaña. Un suceso que lo hizo popular y le ayudó a lanzar su carrera política.

Después de que su partido conservador perdiera las elecciones generales de 1945, Winston Churchill lideró la oposición. En 1951 consiguió una vez más ser primer ministro, hasta su retiro en 1955. No obstante, al ver que estaba disminuyendo su capacidad física e intelectual, se retiró de dicha posición en 1955 y fue sustituido por Anthony Eden, quien por muchos años había sido su ambicioso protegido. Un accidente cerebro vascular le dejó paralizada la parte izquierda de su cuerpo, en junio de 1953.
En 1963, el presidente Kennedy nombró a Churchill Ciudadano Honorario de los Estados Unidos. Estaba ya muy enfermo para asistir a la ceremonia, a la cual fueron su hijo y nietos. El 15 de enero de 1965, Churchill sufrió un segundo ataque cardíaco que le ocasionó una severa trombosis cerebral. Durante los últimos años de su vida, su fortaleza personal no fue suficiente para resistir la persistente arteriosclerosis cerebral, un trastorno cerebral que sufrió. Falleció días después, el 24 de enero de 1965, el mismo día en que había fallecido su padre, setenta años antes. Las últimas palabras que se le oyeron pronunciar fueron: «¡Es todo tan aburrido!».​ Para el activísimo Churchill, esos finales diez años de vejez y retiro habían sido más insoportables que los conflictos militares y diplomáticos. Su cuerpo permaneció en la capilla ardiente en Westminster durante tres días.

A su muerte, la reina Isabel II concedió el honor de un funeral de estado en el que se dio una de las mayores reuniones de jefes de Estado nunca antes vistas, por ser uno de los hombres más influyentes en la historia del Reino Unido. El funeral se realizó en la catedral de San Pablo. Fue el primer funeral celebrado en esa catedral a un hombre no perteneciente a la realeza desde que se le hiciera al mariscal de campo, lord Roberts de Kandahar en 1914. Cuando su féretro fue transportado por el río Támesis, la totalidad de grúas estaban inclinadas en saludo. La artillería real hizo diecinueve disparos en su honor, como se hace tradicionalmente con los jefes de estado, y dieciséis aviones de la RAF sobrevolaron el cielo de Londres. El funeral propició la asistencia del mayor número de dignatarios históricamente registrados de Gran Bretaña, contando representantes de más de cien países. Fue la reunión más grande de jefes de estado hasta el fallecimiento del papa Juan Pablo II en 2005.
Él solo fue capaz de cambiar el rumbo del porvenir. Estuvo a punto de morir numerosas veces: una caída, enfermedades, lances bélicos, accidentes de avión, un desafortunado atropellamiento en una avenida de Nueva York. Entonces, sobrevivir, reafirmó su idea de estar llamado por el destino. El pueblo había reconocido en Winston Churchill la personificación de lo más noble de sus antepasados y de las más hermosas cualidades de su raza, por eso no cesó de aclamarlo como su héroe hasta su muerte.

sábado, 7 de septiembre de 2019

KAFKIANISMO Y LA METAMORFOSIS: AQUELLA MONSTRUOSA E INESPERADA TRANSFORMACIÓN DESPUÉS DE UN SUEÑO INTRANQUILO

         Siempre que se hace la evocación de algo como kafkiano, alguna cosa o situación, quiere decir que es incomprensiblemente complicada, extraña, irreal, caótica o paradójica; tal como las narraciones que solía reseñar Kafka. El adjetivo kafkiano (que traspasa de los herméticos muros de la filosofía al mundo cotidiano) se aplica a lo absurdo y fantástico, por referencia al universo angustioso y opresivo descrito por el escritor. Probablemente, la creación más famosa de Franz Kafka es "La metamorfosis". Fue publicada en octubre de 1915 en la revista Die weissen Blätter, dirigida por René Schickele, en la editorial Kurt Wolff de Leipzig y se perfila como una de las piezas clave en el conjunto de la obra del autor. Poco tiempo después, la misma editorial decidió publicarla como libro independiente dentro de su colección 'Der Jüngste Tag'.
Se trata de una novela que relata la vida de un ser humano convertido en un indefinible insecto y cómo esa transformación cambia sus costumbres y sus relaciones con el resto de su familia, hasta el conflicto. Este hombre, Gregorio Samsa, vivía en una casa con sus padres y su hermana situado primero en la normalidad. En todo el transcurso de la trama se respira un aire marcadamente angustiante, con un gran componente autobiográfico en mayor profundidad.

Este relato existencialista, es constante en ahondar acerca de la vida de un individuo frente a la sociedad; más particularmente, frente a la familia como su eslabón principal. Y aquel ente gregario y social junto con sus vivencias personales son entonces, el objeto principal, más allá de la anécdota que supone la transformación en un insecto. Lo importante es observar cómo interactúa con su entorno y cómo al final tiene que aceptar el trágico destino.
Sin embargo, hay una obsesión extrínseca de Kafka porque los lectores no se centraran en la transformación en aquel insecto. Franz Kafka, dice lo siguiente: "El insecto mismo no puede ser dibujado. Ni tan sólo puede ser mostrado desde lejos", ello haciendo hincapié en lo indecible.

LA METAMORFOSIS COMO AUTOBIOGRAFÍA EXISTENCIALISTA


Tal vez la médula espinal de una obra como La metamorfosis, se encuentre en el elemento autobiográfico que se percibe en cada línea. Y es que, en el contenido, se encuentran todos los temores y miedos interiores de Franz Kafka. Todos ellos expuestos a través del protagonista Gregorio Samsa.
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Una de las referencias biográficas más presentes, se encuentra en la interacción de Gregorio Samsa con su padre. Puede afirmarse que la relación entre Franz Kafka y su padre era, en algunos aspectos, muy similar. En la realidad paralela, Kafka se describe como un ser dominado, aplastado por un padre tiránico. Una clara circunstancia de inferioridad que aquí tiene su reflejo. Hace alusión también a un sentimiento subrayado de culpabilidad, pues sabe que nunca conseguirá ser lo que su padre quiere que sea. Esos dos sentimientos son los que le hacen fracasar en la vida. No obstante, él intenta que sus personajes traten de superar esos miedos, de rebelarse. Esto puede verse, cuando Gregorio trata de ir a trabajar aunque ha dejado de ser un humano y se ha convertido en insecto, o cuando se aferra al cuadro porque es lo único humano que le queda, desafiando a su hermana Grete.

Por tanto, la educación rígida del padre es en gran medida, la que crea inseguridad en Franz Kafka. Como ejemplo anecdótico, relata alguno de sus temores de niño, como el que los dos saliesen juntos del vestuario; el padre tan fornido como era y el hijo débil y delgado en extremo, quedando éste a expensas de las burlas. Desde el principio de la historia, se observa un protagonista indefenso, incapaz de valerse por sí mismo. Pero también se tienen antecedentes de que en un pasado no muy lejano, era él quien se ocupaba de la familia, y que tomó las riendas cuando su padre perdió el negocio. Esa idea está fehacientemente inspirada en su propia vida, pues su padre tenía una tienda que a Kafka nunca le gustó. De hecho, él le pide perdón en la carta que le escribe, por no haberse querido ocupar de ella.
La noción de la relación de inferioridad, se expresa contundentemente en la novelística, pues Gregorio queda convertido en insecto y se siente inseguro e inferior frente a su padre que le persigue con una escoba. Aunque inferioridad e inseguridad no sólo frente a su padre, también frente a toda su familia que le aísla en una habitación. Entonces cada vez se encierra más, pero no porque él se sienta diferente, sino porque el resto de la familia ha dejado de aceptarle. Se siente culpable porque ya no puede traer el dinero a casa como hacía antes, tampoco nunca podrá pagar las clases a Grete en el conservatorio porque su existencia ha quedado reducida a la mínima expresión, ahora no es más que la vida de un insecto que se dedica a comer y dormir. Nada puede cambiar eso, ni siquiera un sueño reparador. Aquí está reflejada una vez más esa culpabilidad de Franz Kafka por no llegar a ser lo que su padre quería y, sobretodo, la inferioridad antepuesta en el vínculo.

Es evidente que los episodios encajan en diversas ocasiones con las vivencias del propio Kafka, en su época y su pasado religioso. Él provenía de una familia judía, en donde lo típico era que el padre fuera la máxima autoridad con todo lo que ello implicaba. Esto provocó enfrentamientos directos entre Franz y su padre. Uno de tales fue que su padre quería que fuera comerciante, porque le parecía que ser abogado o escritor es de afeminados. Y todo este desprecio del padre al hijo se ve en el asco que le adjudica a Gregorio Samsa, principalmente, en la parte en la que el padre le hiere.
De la misma manera, cuando el protagonista a pesar de haberse convertido en un insecto y no desear más que conseguir llegar al trabajo, representa los problemas históricos que el mismo Kafka presenció en la Revolución Industrial. En esta época primaba la producción al bienestar de la mano productora. De ahí derivó la explotación y denigración del hombre, el cual se convirtió en una pieza de maquinaria, que si no funcionaba o lo hacía con desperfectos se cambiaba sin ningún problema. En este aspecto, es revelador el acercamiento del jefe de Gregorio Samsa a su casa para ver lo que ocurría. Y como en la mínima ocasión, aquél le tacha de poco trabajador y vago.

Posteriormente, Kafka habría reconocido explícitamente la relación entre La metamorfosis y su propia vida. Muchas veces se ha referido también la correspondencia entre el apellido del protagonista y el suyo, pues las vocales y la posición en la que están son iguales y la extensión de los apellidos es la misma. Cuando a Kafka se le planteó esta posibilidad, éste replicó: "No se trata de un criptograma. Samsa no es por entero Kafka. La metamorfosis no es una confesión, aunque sea, en cierto sentido, una indiscreción".

LA SÍMIL HISTORIA DE GREGORIO SAMSA


La novela se inicia con Gregorio despertando en su cama, ya convertido en insecto. En un primer momento, Gregorio Samsa no es consciente de la metamorfosis. Aún y eso, para él lo más importante es poder seguir haciendo su vida normal. Se resalta la ideación del trabajo y la familia por encima de todas las cosas, ya que es él quien trae el dinero a casa. Piensa que todo es un sueño y que si se vuelve a dormir, despertará de nuevo como un ser normal.
Pero cuando la concepción anterior es desechada, ahora empieza a aceptar que es un insecto y que, como tal, tiene que aprender a adaptarse a su nuevo aspecto físico y sus circunstancias. El jefe de Gregorio acude a su casa después de que éste no va al trabajo. Cuando regresa, habla mal de Gregorio, acusándole de vago y todo a pesar de que él quiere trabajar sea como sea. Cuando lo ve su familia, lo aíslan en su habitación y únicamente su hermana Grete se preocupa por dejarle comida.

Comienza así una nueva vida como insecto, recluido en su cuarto; aunado a que no dejan que la madre se acerque por temor a la impresión que le pueda dar, y el padre hace caso omiso de la situación. La familia se pregunta ahora quién es el que va a traer el dinero a casa, pues antes se ocupaba Gregorio cuando su padre tuvo que dejar su negocio.

Un proceso de animalización, no sólo físico sino mental, puede deducirse en las diferentes necesidades de Gregorio: dormir debajo del sofá, los alimentos que toma son diferentes a los de los humanos, el progresivo aislamiento y la necesidad de tener una habitación libre de objetos para poder circular sin problemas por todo el espacio.
Al mismo tiempo, el padre que se había convertido casi en un vegetal por la pérdida del negocio familiar, comienza a trabajar al igual que la mujer y la hermana. Esto contribuye a hacer mayor el aislamiento de Gregorio. Otro cambio significativo, es que antes tenían un ama de llaves y después una asistenta por horas que se ocupaba de la casa.

Lo más relevante, es la culminación del proceso de animalización. Es cuando deciden retirarle los muebles a Gregorio, lo que en primera instancia le alegra; pero después cae en la cuenta que se está deshumanizando, que su espíritu como ser humano se está desdibujando y ahora solamente es una caricatura de lo que antaño fue. Al percatarse de esto, decide aferrarse a lo único que tiene, el cuadro.

Aquí hay una cierta aproximación de la familia a Gregorio, pero de una forma extraña. Durante las cenas familiares, abren la puerta de la habitación de Gregorio y él sólo descubre a una familia en decadencia. Las cenas ahora son calladas y no como antes. Entonces, Gregorio empieza a morir.
         El término de la vida de Gregorio, viene marcada con la aparición de tres huéspedes. En este instante empiezan a utilizar su cuarto como trastero, aumentando el aislamiento. La actual convivencia con los inquilinos generará, sin embargo, conflictos. Los hombres son muy exigentes con la limpieza y la familia trata de mantener en secreto a Gregorio. Una noche, Grete tocará el violín para los inquilinos y éstos, atraídos por la música, la invitarán a tocar en el salón.

El desencadenante final está trazado con la aparición de Gregorio, ahí con los huéspedes. Fascinado por la melodía, sale de su habitación, en un último impulso de sensibilidad humana. Había ido a escuchar a su hermana y a decirle que hubiera querido pagarle las clases en el conservatorio. Pero al ser descubierto, se generará un gran alboroto que acabará con el abandono de los inquilinos de la casa y con Gregorio con una manzana incrustada en el caparazón, lanzada por el padre para ahuyentarlo. Ambos deciden que tienen que matarlo. Ni siquiera ellos están seguros de que ese insecto es él.

Luego de aquella confusión, la familia entiende que la situación de Gregorio es insostenible. Él también lo entiende así, de modo que decidirá encerrarse definitivamente en su cuarto, dejará de salir y desistirá de alimentarse, invadido por un profundo sentimiento de tristeza. Días después, la criada lo encontrará inerte en la habitación. Finalmente, Gregorio muere. La familia entonces se aleja de la casa y comienza una nueva vida.
Así que este relato de paralelismo biográfico, es indudablemente, una alegoría del enfrentamiento del hombre con su propia deshumanización ante un mundo moderno que lo oprime y lo borra.

martes, 20 de agosto de 2019

CAÍN Y ABEL. EL HOMICIDIO POR CELOS Y ENVIDIA ENTRE HERMANOS QUE SIGNIFICÓ LA MUERTE DEL PRIMER SER HUMANO NACIDO

Uno de los relatos bíblicos más conocidos de todos los tiempos, es el asesinato de Abel en manos de su hermano Caín; así como qué fue lo que le aconteció a éste, tras convertirse en el primer asesino del mundo. El apólogo del homicidio -presuntamente perpetrado por celos y envidia-, arroja a Caín como el primordial asesino entre los hombres y a Abel como el primer ser humano que se enfrenta a la muerte y también, más allá de la trama de una conducta fratricida, muestra a la primera familia de la humanidad. Este aspecto pasa desapercibido en la historia pero, intrínsecamente, la escena vislumbra el dolor y la desolación de la familia original rota por la muerte de uno de sus miembros y por el drama familiar que supone el crimen cometido por Caín.
Caín y Abel, son traducciones de los nombres hebreos קַיִן / קָיִן y הֶבֶל / הָבֶל, respectivamente. En la transliteración moderna del hebreo estándar, se escriben Qáyin y Hével (o Hável); mientras que en hebreo tiberiano, se escriben Qáyin (o Qāyin) y Héḇel (o Hāḇel). El Corán habla de Caín (Qâbîl) y de Abel (Hâbîl) como 'los hijos de Adán'. Sería la tradición posterior, la que introduciría sus nombres propios. Les dedica apenas seis versículos (5,27-32), donde narra el fratricidio referido por la Biblia.

Según el Génesis (el primer libro del Antiguo Testamento), Caín fue el primogénito de Adán y Eva; es decir, su primer hijo varón.
En la Biblia, Abel significa "El que estaba con Dios". Es el segundo hijo de Adán y Eva. Fue asesinado por su hermano Caín, quien envidiaba la satisfacción divina con las ofrendas de Abel; y que de acuerdo a esta narración, la suya fue la primera muerte de un ser humano.

LA OFRENDA A DIOS DE LA COSECHA O DE UNA OVEJA


Ahora Caín y Abel, ambos han crecido. Caín se ha hecho agricultor. Él se ocupa en el cultivo de granos, frutas y vegetales.
Abel cría ovejas. A él le gusta cuidar los corderos. Éstos crecen y llegan a ser ovejas grandes, y pronto Abel tiene un rebaño entero para atenderlo.

Según la descripción bíblica, un día estos hermanos presentaron sus sacrificios a Dios en sus respectivos altares llevándole un regalo; al verlos, a Él le agradó Abel y su obsequio. Dios prefirió la ofrenda de Abel que llevó la mejor oveja que tenía (las primicias y la grasa de sus ovejas) a la de Caín, como alimento que él ha cultivado (dones de los frutos del campo).
Pero no le agradan Caín y su regalo, sólo porque el de Abel sea mejor que el otro; es porque Abel es bueno, ama a Dios y a su hermano. Al contrario, Caín es malo, no ama a su hermano.

Por eso Dios le dice a Caín que debe cambiar, sin embargo, no le hace caso. Está muy enojado porque no lo prefirió a él. Entonces, Caín le dice a Abel: "Vamos allá al campo". Y ahí, cuando están solos, Caín golpea a su hermano. Le da tan brutalmente que lo mata.
Enloquecido de celos después de haber matado a su hermano, volvió a sus cultivos. Al ser interrogado por Dios acerca del paradero de su hermano, Caín respondió "¿Acaso soy yo el custodio de mi hermano?". Sabiendo Dios lo que había ocurrido, castigó a Caín condenándolo a vagar sin rumbo, pero preservando su vida ante los habitantes de la Tierra. 

Aunque Abel murió, Dios todavía lo recuerda. Abel era bueno, y Él nunca olvida a personas que son así. Por eso un día hará que vuelva a la vida. En ese tiempo, Abel nunca tendrá que morir. Podrá vivir para siempre aquí.
Por otro lado, a Dios no le agradan personas como Caín; por eso Dios lo castigó, enviándolo lejos de su familia.

Como castigo por su crimen, Caín no volverá a recibir frutos de la tierra y es condenado a andar sin descanso por el resto de su vida; lo que provoca la reacción desesperada del fratricida que se lamenta de lo vulnerable que será, puesto que cualquiera podrá matarle. No obstante, Dios le impondrá una marca para disuadir a los posibles atacantes que se crucen en su camino.
Y cuando Caín se fue para vivir en otra parte de la Tierra, tuvo una mujer que llegó a ser su esposa y con quien tuvo descendencia. En su peregrinaje, Caín llegó a la Tierra de Nod donde edificó la primera ciudad a la cual llamó Enoc, por el nombre de su hijo.

Las variaciones en como sucedió el fratricidio, no son debidas a que responden a tradiciones religiosas diferentes -judía y cristiana-, sino a que el relato bíblico ignora por completo estos detalles.
De modo que la muerte representada en el panel de marfil, es diferente a la que se puede ver en la Golden Hagadá, donde Caín utilizó un hacha para descuartizar a su hermano. La indeterminación del texto sobre el arma homicida ha sido compensada con diferentes tradiciones en las que Caín pudo utilizar una piedra o un útil de labranza, ya que se dedicaba a la agricultura y algunos se decidieron por representar al homicida empuñando una porra. Otros dicen que Caín asesina a Abel con un facazo en la nuca.

Dentro del imaginario desplegado en torno al fatídico momento en el que Caín comete tal crimen, también destaca una sorprendente tradición en la que una quijada de burro fue el arma empuñada por el fratricida.

Pero sin duda, la explicación más singular a lo sucedido entre estos hermanos, la ofrece un pasaje del Zohar (I:54b) que explica que Caín mató a Abel mordiéndolo como una serpiente (I:54b). Entre otras suposiciones más.
Y así que con el tiempo, Caín y su esposa empezaron a tener hijos. Otros hijos e hijas de Adán y Eva, se casaron y también tuvieron hijos. Pronto hubo muchas personas en la Tierra.

miércoles, 17 de julio de 2019

"OTELO" DE WILLIAM SHAKESPEARE. EL PAÑUELO DE LA MUERTE QUE OCASIONÓ EL HOMICIDIO DE UNA ESPOSA INOCENTE

    Otelo, una de las tantas obras famosas de William Shakespeare, protagonizada por un hombre que es un General con distintas condecoraciones de Venecia, tiene como historia el amor que existe entre Otelo y la hija de una persona noble de la ciudad de Italia.
        Su principal fuente narrativa, fue la novela "Un capitano moro", de Giraldi Cinthio, publicada en 1565.
Para defender a Chipre, una de sus posesiones, los venecianos confían el mando de su armada al moro Otelo, un extranjero. Éste se casó en secreto con Desdémona, la hija del dux de Venecia, y ello desencadenará la tragedia.
Otelo es una terrible y estremecedora figura, cara y cruz de la vida. Es la noche en el color de su piel, como Desdémona -su esposa-, es el día en su blancura. Al lado de Otelo existe Yago, que es el mal; otra forma de sombra, noche del alma, oscuridad, mentira... Yago es para Otelo, la venda que ciega los ojos del enamorado y le conduce a la desesperación y al crimen.

LA BODA SECRETA NO CONSENTIDA


         La historia trágica, inicia en Venecia, en el diálogo de los dos personajes. Yago, que es el alférez del protagonista, quien toma unas monedas de Rodrigo -un caballero veneciano-, quedando en una especie de pacto después que Yago le confesara su odio y acecho contra Otelo -general en el ejército de Venecia-, mejor conocido como 'el moro'; por haber elegido a Cassio como su teniente, enfureciendo Yago porque él deseaba ese puesto. Y envidioso, comienza a destilar la insidia de la traición y enloquece al moro, volviéndole víctima de los celos.
        Decididos Yago y Rodrigo a vengarse de Otelo, se dirigen a un encuentro nocturno con el padre de la entonces novia del protagonista. Brabantio escucha a Rodrigo decirle que proteja a su hija de todo mal que le aceche y de cualquiera que quisiera robársela, entonces va donde está su hija en su habitación; a ella la hace dormida, aunque se enfurece al ver lo contrario.

         Pero después da seguridad sobre el paradero de su hija, confirmando que se ha escapado para su encuentro romántico con su novio, el protagonista. Rodrigo le dice que han organizado una boda y enfurecido con todo lo que está pasando, llama a todos sus sirvientes con antorchas y armas para buscarlos e impedir el gran acontecimiento: la boda de Otelo y su hija Desdémona.

      Mientras tanto, Yago se adelantó al encuentro de Otelo para informarle sobre lo que vendría en camino, influyéndolo sobre escapar del enojo que sentía Brabantio al enterarse de su casamiento. Pero Otelo, el gran moro general de Venecia se negó y su decisión fue quedarse a recibir cualquier tipo de agresión, por el gran amor que sentía por ella.

    A la vista de Otelo resaltan varias antorchas y pregunta sobre su proveniencia, entra Cassio su teniente y le explica que el Magistrado Supremo le solicita inmediatamente. En respuesta a Otelo ante la urgencia, Cassio le explica que el asunto es sobre Chipre y que los mensajeros andaban en su búsqueda para darle la solicitud. 
      Otelo notifica a sus sirvientes sobre su próxima salida, quedan Yago y Cassio solos y este último le pregunta sobre su presencia en el lugar. Yago le da entender que Otelo cometió un error al casarse y Cassio quiso saber quien era la esposa, momento oportuno en el que Otelo entra interrumpiendo la conversación y pidiendo a su teniente y Yago que lo acompañen.

Cassio notifica la llegada de Brabantio y sus servidores van directamente hacia Otelo y lo desarman, Brabantio y Otelo entran en contienda sobre cómo se llevará a cabo la acusación que sostiene Brabantio, sugiriendo que Otelo pase la espera para resolver el caso bajo prisión. El Oficial junto a Otelo se niegan, por la razón de que el Magistrado Supremo los solicita con urgencia.

Aprovechando la oportunidad para marcharse, mientras tanto el Magistrado Supremo junto a los senadores, discuten sobre una supuesta invasión turca que se dirige a Chipre. Interrumpiéndolos, entra un marinero a decirles que la flota turca se dirige a la isla de Rodas; el Magistrado Supremo y los senadores, no tardan en concluir que se trata de un señuelo para distraerlos.

Esta distracción, es para ocultar la verdadera intención de los planes turcos. Siendo pronta la llegada de Otelo, Yago, Brabantio, Rodrigo y los oficiales al encuentro del Magistrado Supremo y los senadores; instantáneamente sugieren la ayuda y apoyo de Otelo y Brabantio, este último no se niega y aprovecha para decirle sobre su pena y el dolor que le ha ocasionado su hija, señalando de culpable a Otelo.
Para defenderse, Otelo explicó y desmintió ante el Magistrado Supremo y los senadores sobre las acusaciones que Brabantio mantenía sobre la conquista y robo de su hija. Durante la confrontación, Otelo pide que busquen a Desdémona para que ella relate como ha sido su historia de amor y añadió aceptar cualquier juicio si al escucharla confirmaban la acusación de su padre.

        Yago y los oficiales van en búsqueda de Desdémona, durante la espera, Otelo narra su historia de amor con la hija de Brabantio al Magistrado Supremo y los senadores. Cuando termina su relato entran Yago y los oficiales junto a Desdémona, quien rápidamente es cuestionada por su padre sobre su amorío con Otelo. Ella confirma lo dicho, haciendo que su padre pueda caer en depresión.

Al ser todo aclarado, no tardan en volver al tema de la invasión turca. Otelo decide hacerse cargo de la situación, mas vuelven al tema sobre donde residirá junto a su esposa, negándose a la opción de convivir con Brabantio. Recibiendo la aceptación de su padre, Desdémona junto a su esposo Otelo deciden marcharse con Yago, su esposa Emilia, Cassio y Rodrigo a la batalla contra los turcos.

     Durante el viaje, Yago y Rodrigo mantienen una conversación donde Rodrigo confiesa su amor por Desdémona. Yago no tarda en aprovechar y sembrar en él la posibilidad de arremeter contra Otelo para obtenerla, llevando a cabo la gran calumnia sobre Otelo que se acostó con su esposa Emilia, y en plan de venganza hará creer a Otelo que Cassio se ha estado acostando con Desdémona.

        Cuando todos llegan a Chipre, esperando una guerra, se encuentran con un gran festejo, en donde la situación se desenvuelve a favor de los planes que tiene Yago. Resaltando Cassio como todo un casanova, más aún en presencia de Emilia la esposa de Yago, junto a Cassio hacen guardia y Yago lo emborracha y provoca una contienda entre él y Rodrigo.
         Otelo interrumpe la pelea, dando por despedido a Cassio de su cargo por estar ebrio en lugar de hacer su trabajo. Yago le pide a Cassio que hable con Desdémona para que ella le sugiera a Otelo que vuelva a poner a Yago en el cargo, en lo que éste se plantea sobre cómo logrará hacer creer a Otelo sobre el supuesto emparejamiento que tienen Cassio y Desdémona.

Pasado el momento, Cassio pide hablarle a Desdémona para que vuelvan a darle el trabajo a Yago y ella da seguridad que así será. Mientras que Otelo junto a Yago se dirigen a su encuentro, Cassio se levanta evitando la pronta incomodidad por el despido de Otelo y ya solos, no pierde la oportunidad para decirle a Otelo sobre sus supuestas sospechas de amor entre Desdémona y Cassio.

Influye así en Otelo para que preste toda atención a las siguientes reacciones de su esposa Desdémona, en hacer notar su enamoramiento por Cassio y toda mayor sospecha que ésta confirme ante Otelo; quien no tarda para depositar su confianza en Yago y le da su trabajo de nuevo, saliéndose una vez más Yago con la suya. De tanto pensar, cayó en odio increíble y sin comentar nada al respecto.

EL PAÑUELO QUE DESENCADENÓ LA MUERTE


Resentimiento e impotencia retenida, por todo lo que según pasaba con su esposa Desdémona y Cassio, Otelo cae enfermo de todo esto. Ella deseó atender a su marido con un pañuelo que los dos consideraban símbolo de su amor, pues perteneció a la difunta madre de Otelo; objeto que dará mayores problemas, terminando por ser conocido como 'el pañuelo de la muerte'.
Bajo manipulación de su esposo Yago, Emilia sigilosamente roba el pañuelo y se lo entrega a Yago después de tantas insistencias, a lo que éste lo obtiene e inmediatamente se dirige a la habitación de Cassio, entregándole el pañuelo a Cassio. Otelo en busca de Yago para sus servicios, le vuelve a dar más calumnias sobre la infidelidad de su esposa con Cassio.

Al ver Otelo que el pañuelo no está en sus aposentos, confirma que su esposa realmente le ha estado siendo infiel y comienza sus deseos por quererla muerta. En breve, Otelo yace discutiendo con su esposa Desdémona en presencia de Emilia, la esposa de Yago; discutían por el paradero del pañuelo y bajo el intento de Desdémona por cambiar el rumbo que todo esto llevaba, sugiere hablar de Cassio, pero la discusión aumenta su tensión.

En escena, entra una prostituta llamada Bianca que está perdidamente enamorada de Cassio. Éste le da el pañuelo que Yago le dio, y ella insegura si el pañuelo era alguna prueba de amor de otra mujer, hace que Cassio le haga juramento que sus sospechas no son ciertas y que el pañuelo es un obsequio inocente. Después de este encuentro, Yago busca que Cassio le hable sobre Bianca de una forma perversa.

Sin sospechar que Otelo a escondidas escuchaba su conversación, Yago hace creer que Cassio se está refiriendo a Desdémona, provocando más ira y deseo dentro de Otelo para matar a Cassio. Bianca después de enterarse que el pañuelo era de otra mujer, se marcha y Cassio va tras ella a tratar de comprender que sucedía.
Yago sigue manipulando la situación, convenciendo a Otelo que mate a su esposa Desdémona estrangulándola, a lo que un mensajero de Venecia llega con la notificación que deben volver a la ciudad. Otelo delante del mensajero abofetea a Desdémona y la insulta desde ramera, adultera y más; adentrándose después en su habitación para seguir discutiendo en privado y ella no se defiende ante las acusaciones, ya que es una mujer noble. Antes de morir, pide piedad a Dios y a su esposo, pero lleno de todo este odio y celos la mata.

Mientras esto sucedía, Rodrigo está impaciente porque Yago se aprovecha de sus bienes, sin entregarle a Desdémona a cambio. Yago para calmar sus ansias le dice que espere sólo un poco más, agregando su plan sobre cómo mataría a Cassio y le da el dato de que es posible que eso suceda esa misma noche y lo insta a esperar el momento.

Antes de la muerte de Desdémona, ésta se encontraba conversando con Emilia y de un momento a otro, aquélla toma una rara actitud y anuncia su propia muerte cantando. Emilia cambia el tema, con la idea de serle infiel a su esposo si existiera una muy convincente razón.

Todo toma un giro sorprendente, mientras Rodrigo y Yago acechaban la llegada de Cassio. Cuando él llega, Rodrigo intenta fallidamente apuñalarlo terminando él apuñalado por Cassio y a traición Yago apuñala a Cassio, quien con fuertes quejidos alerta a dos caballeros y Yago finge que él acababa de llegar al lugar.
        Les hizo creer a los caballeros y a Cassio que Rodrigo era el atacante, y se adelanta a matarlo antes que éste diga lo contrario. Bianca queriendo saber lo que sucedía, va a la escena y entre sus reacciones de miedo Yago la culpa por lo que ha sucedido. Él inventa el suceso a su esposa Emilia y la manda a notificarle a Otelo y su esposa sobre lo que aconteció.

Cuando Emilia va en busca de los esposos, Otelo se alarma por no saber cómo hacer para que no noten que su esposa Desdémona se encuentra sin vida. Emilia equivocadamente notifica que fue Cassio el asesino de Rodrigo. Otelo furioso porque Cassio está vivo, se dirige a ese sitio. Emilia se da cuenta de la mala jugada que ha realizado Yago.

Las personas que no tardan en llegar, se alborotan ante la revelación de Emilia sobre su esposo Yago, el manipulador de toda esta tragedia. Yago inmediatamente la acuchilla, pero toda la verdad ya está dicha. Él se niega a darle cualquier explicación a Otelo sobre el porqué se dedicó a destruir su vida, dejándolo sin nada.

Finalizando, los caballeros se llevan a Otelo a Venecia para aprisionarlo y darle castigo por haber matado a Desdémona, su difunta esposa, quedando encargado Cassio de la situación que acontecería en Chipre. Otelo sin razón alguna para seguir viviendo, sin querer seguir soportando todo el dolor que le había ocasionado Yago, decide quitarse la vida.
Como en un ensalmo, cuya fantasmagoría emponzoña la acción y la convierte en pesadilla, la realidad se distorsiona y cae a pedazos. El recuerdo de trozos de lenta tortura en Otelo a los que sólo rara vez podía volver a enfrentarse.

Aquí están los personajes y sus palabras, desplegados en el claroscuro de sus tormentos. Son reflejos no de sí mismos, sino de la humanidad toda.


— "El celoso no lo es por un motivo: lo es porque lo es. Son los celos un monstruo engendrado y nacido de sí mismo".