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jueves, 3 de octubre de 2019

RECADOS PÓSTUMOS REALES DE SUICIDAS: LOS INDICIOS DE LA TERGIVERSACIÓN O NULIFICACIÓN DEL SENTIDO DE LA VIDA

El suicidio es uno de los temas más complejos y misteriosos a los que se enfrenta el mundo y, por ello, su investigación resulta potencialmente una de las cuestiones más intrigantes. El suicidio es un acto brusco, como si se produjera un cortocircuito que nublara toda razón y conciencia. En un abrir y cerrar de ojos surge la idea y se suscita o, al menos, hay un comienzo de su ejecución. Una rabia encubierta del suicida busca castigar a quienes le rodean. Pero si se trata de observar un determinado suicidio, una de las grandes dificultades, es la obtención de datos que permitan componer la situación que llevó a un ser humano a acabar con su vida. Es así que todo suicidio consumado deja rastros en el lugar en que se produce y de ahí que el objetivo siguiente sea interpretar correctamente los hechos, reconstruir lo ocurrido y comprender lo que sucedió.
Pues bien, dentro de este entramado, el análisis del contenido de cartas o notas suicidas es un método genuino en la verificación del comportamiento, ya que puede considerarse como un mensaje donde el suicida exterioriza su plan, su responsabilidad y su premeditación en la realización del suicidio y además pretende que sea vista posterior a su muerte. Por ende, esta técnica es de las más utilizadas para su comprensión. En sus últimos pensamientos, los suicidas develan las causas que los impulsaron a aniquilarse: no encontrarle sentido a la vida, la violencia, la soledad y los diversos problemas; etc., según los recados póstumos. Los familiares, pareja y amigos son los principales destinatarios.

Su estudio es fundamental desde el punto vista psiquiátrico, psicológico y médico-forense, al vislumbrar el carácter bio-psico-social que la persona suicida detenta para tomar esta decisión. Aun cuando se asume que la terminología empleada en dichas cartas, es un medio esencialmente expresivo de su propio pensar en el instante que disponen dar término a su vida, pero también que en su mentalidad pudieron haber existido sesgos que no quedaron reflejados en los escritos, ni siquiera puestos en relieve por otros conductos a sus allegados.

Este tipo de evidencia, cuando aparece, facilita introducirse en la mente fatalista previo al acto suicida. Ahí pueden deducirse signos prevalentes directos de los motivos, los sentimientos, los afectos y los deseos del suicida, ya que usualmente son manifestados poco antes de cometerlo, con lo cual se tiene un acceso más cercano al acto mismo y; por tanto, a su entendimiento. En general, las notas suicidas se caracterizan por fijar aspectos muy variables; tales como enojo, idealización, culpa, perdón, castigo, devaluación, hostilidad y autorreproches, y por dejar frecuentemente instrucciones a los supervivientes.
Entonces las líneas dejadas por un suicida determinan las características afectivas, emocionales, cognoscitivas y de actitudes; así como la ideación de auto-destrucción. Se plantea la valoración de los manuscritos, con la referencia de los antecedentes y sobretodo del contenido, para dar respuesta a ciertas interrogantes junto con la escritura, que es base de la personalidad. Asimismo, la manera en cómo escribe, la forma y tamaño de las letras son algunas pautas que hacen posible conocer cómo era la víctima y su grado de desesperanza. Con una visión psicoanalítica, se delata la capacidad de creación y producción disminuida y, a veces, anulada; aunada a su vivencia subjetiva correspondiente a la nulidad de todo deseo y de todo placer que llegaba a afectar los episodios de la vida diaria en todos sus aspectos (familiar, laboral, social). En un relato se puede entrever la existencia de un estado que invadía tanto el cuerpo como la mente, dotado de desesperación y de cólera, puesto en una experiencia de absoluta devastación de sí misma con una marcada maquinación activa.

El análisis de cartas, notas o dibujos póstumos al suicidio ha permitido por décadas indagar este fenómeno. A pesar de que el número de quienes los dejan, es mínimo. Se indica que del total de cada 100 suicidas sólo 10 dejan alguno. La revelación de indicios o mensajes referentes y consustanciales al sujeto, coadyuva a establecer el perfil del suicida, sus conflictos y su dinámica. Los escritos dejados por aquéllos que consuman el suicidio, son un valioso componente para conocer los rasgos más significativos y característicos de un individuo. Se puede establecer el origen, la gravedad, la evolución y los efectos del malestar psíquico del que era portador y que le inclinó a realizar ese acto.

Se señala que los niños menores de 13 años, es poco probable que dejen cartas. Pero, a través de sus dibujos -o en caso de que las dejen-, se pueden explicar las deliberaciones conscientes de quien se suicidó; las facetas de su personalidad, actitudes, disconformidades, capacidad intelectual y los factores precipitantes que lo llevaron a matarse; siendo acaso, eventos sencillos que aparentemente no ameritarían un hecho de tal magnitud, o de tipo severo.
De acuerdo con estadísticas del INEGI, los móviles recurrentes de suicidio tanto en hombres como en mujeres, son:

• El disgusto familiar (27% hombres y 35% mujeres).
• Causas amorosas (9% hombres al 10% mujeres).
• Las enfermedades mentales o físicas (6% hombres y 2% mujeres).
• Aunque en la mayoría se desconoce el motivo (32% hombres y 30% mujeres) y el resto (26% hombres y 21% mujeres) tienen motivos variados.

En los niños, el principal motivo son los problemas familiares o inclusive escolares. A diferencia de ellos, en los adolescentes las causas amorosas en el suicidio aparecen porque a esa edad las relaciones sentimentales se viven de forma intensa y suelen ser muy inestables. No obstante, detrás de dichas razones existen sentimientos acumulados por años y que, básicamente son:

• La culpa (por haber hecho algo mal, aunque no haya sido así o por no cumplir con las expectativas de los padres o de seres queridos).
• La sensación de fracaso (en expectativas que otros o él mismo había generado en sí mismo).
• La autocompasión y soledad (porque piensa que nadie lo quiere, nadie lo acepta o nadie lo entiende).
• El deseo de venganza (el deseo de dañar a la persona a la que culpan de sus problemas).
• El sadismo (como agresión auto-dirigida con fuertes sentimientos de inferioridad y baja autoestima).
• Desesperación (ansiedad, depresión miedo, cansancio).
• El deseo de reparación y renacimiento (el deseo de tener una vida satisfactoria en otro lugar).
• La desesperanza (niega que existan posibilidades de tener una vida mejor).

También los indicios escritos pueden servir para saber las circunstancias de muerte. Encontrar notas cerca o junto al suicida, es una cuestión de gran importancia, ya que brinda información sobre su estado psicológico, antes de consumar el suicidio. Pueden indicar la gravedad del proceso psicopatológico, el grado de impulsividad, el nivel de desesperanza, los problemas vitales, las estrategias de afrontamiento o el grado de soporte social y familiar, ya que el paso a la acción debe estar en íntima relación con el grado de desesperación del suicida. Del mismo modo, se puede determinar la intencionalidad letal. Así, en los casos, en que se deduce que el suicidio ha sido llevado a cabo con premeditación y planificación, orienta cuando alguien es portador de un trastorno depresivo, muy diferente de aquéllos donde el proceso patológico es un trastorno de personalidad, trastorno adaptativo o incluso una toxicomanía, más inclinados a la realización de actos impulsivos.

VESTIGIOS DE RECÁDOS PÓSTUMOS REALES


Muchos teóricos han concluido que en el cimiento de la conducta suicida, subyace la rabia. El deseo de matar, el deseo de ser matado y el de matarse confluyen para dar como resultado el acto suicida. El hombre, preso de la ira y con el afán de destruir a otro que considera causante de su dolor, se destruye a sí mismo, dando fin al sufrimiento del que siente que no puede escapar. La culpa, la expiación y el deseo de venganza se entrelazan para encontrar los motivos suficientes.

Mujer, 15 años. Ingirió pastillas para matarse.
"Tranquila que yo sé que lo mejor para esta familia es que me muera. Menos mal que… ya no está porque que mamera". (sic.)

Hombre, 18 años. Ingirió soda cáustica.
"El retorno

Siento que todo va cambiando a mi alrededor. Las cosas fluyen con un sentido de humanidad y de realidad, la cual indica que todo vuelve a la normalidad. Ya todo se me hace concreto, no tengo mundos dispersos de seres irreales que alguna vez creé para evadir mi razón de existencia. Esto es un punto positivo que aprueva el amor de Dios hacia las personas, porque después de estar tan confundido y disperso en razones que solo me conducian al odio ahora veo con claridad. Que las cosas se pueden mejorar aportando un granito de arena.

Si las cosas fueran en vano para que sufrir? Si las cosas fueran irreales para que mentir? Si el odio puede mas que el amor no hay razon para ayudar y para existir, ya que Jesucristo demostro que la vos de la esperanza la encontramos dentro de nuestros corazones y que por lo tanto es un tramo que debemos vivir". (sic.)

Hombre, 22 años. Se ahorcó de un árbol.
         Hermano:

Te pido perdon por ser así; te encargo lo siguiente

• Sigue adelante con tu trabajo y con responsabilidad, no defraudes la confianza de nadie; porque yo lo hice, y por eso estoy así. 
• Te admiro por tu buena suerte (pero nunca tube envidia de esto), eres mi hermano y te quiero mucho perdoname te lo diria llorando si estuviera allá.
• Cuida de mami, y haz que ella no le baya a afectar mi desaparicion.
• Cuando quieras recordarme escucha este compac a mayor volumen para yo poderlo escuchar.
• Cuida el puesto de hermano mayor que siempre haz tenido.
• Quiero que tambien hables con mi novia y le pidas perdon por mi.
• Si don… pregunta, no le comentes sobre todo esto que te envío. Yo le gasté una plata y por eso estoy así, esto solo lo sabe mami y tú y por favor no lo vayas a mencionar.
• Te envío $100.000 que los mandó mami para pagar el teléfono.
• Te envío las bueltas de la plata de Don…, si el dice que tienen que pagar eso, solo dile que tu sabes que ya no estoy y no tienen que responder por nada del almacen.
• Quien pregunte por mí diles que solo desapareceré y no sabes más.
• Con mi novia habla pero no le comentes de la plata.
Te pido guardes este secreto para siempre. Y se que tú vas a lograr mucho, con mi hermano y papi y mami.
Perdoname hoy he muerto. (secreto).
• Don… tiene dos cassettes. … me deve $10.000… me deve $10.000
cogelos y las vueltas de la plata de Don… no se que quieras hacer (digamos que me autoliquide por 11 meses de trabajo y sumaron $170.000).

Te quiero. (sic.)

         Hombre, 24 años. Se lanzó al vacío. Sufría de una enfermedad terminal y decidió terminar con su suplicio.
                 "Lo siento mucho, pero no puedo más con mi enfermedad. Mi enfermedad es mas fuerte que yo". (sic.)

         Hombre, 25 años. Se disparó.
"Bueno creo que ha llegado el momento.
Lo compartí acá porque se que hay gente que no me conoce y no pueden evitar mi decisión.
Y lei detenidamente cada uno de los mensages.
Tambien trate de hablar de esto con algun amigo, pero simplemente no me sale, y las veces que salió algo no demostraron mayor interes.
Pero tampoco fui especifico ya que temo que intenten evitarlo.
Siento mucho el dolor que voy a causar a quienes queden, pero yo no puedo seguir asi.
Cuando a una persona lo abandona la esperanza, los anhelos, los planes; no tiene sentido nada….acaso el futuro no esta formado por ese triangulo?
Y a todo eso lo reemplazó una sensación de vacio terrible, y como la naturaleza aborrece el vacio eso causa el dolor.
Y ya no puedo más, en serio.
No puedo seguir fingiendo que puedo lidiar con la vida.

Solamente quiero descansar de mi". (sic.)


                 Hombre, 40 años. Se ahorcó.
"La presente es para contarles:

Que no tuve papa en la vida; que se preocupara por mi.
Ni nunca supe que era un papa en realidad para mi. Rara vez me han preguntado, que si tengo papa les he dicho; que con vivo con mi mami por que ella me ha dado todo todo el amor del mundo.
Lo que nunca tuve, ni me hace falta saber uno cada vez que le recordaban y su papa usted tiene papa; yo les decia para mi no existe ni me importa; para mi esta muerto.
Nota: Prácticamente para mi fue como un desconocido.
Que nos abandono sin darsele nada sin importar lo que sintiera o sufriera. Nos dejo y se perdio por completo; hoy en día soy muy feliz con mi madre porque ha llenado un bacio en mi. Por eso en estos instantes donde lai boro este escrito, no quisiera saber pero nada nada. De ese hijueputa ni que me hablaran de ese desgraciado por que yo me siento bien asi viviendo con mi madre. (sic.)

Mujer, 45 años. Se cortó las venas en el baño.
"Hay momentos de desesperación tan largos tan fuertes donde solo habrá cabida para un abrazo caluroso y unas pocas palabras de compañeros por una madre o un padre amoroso que pudieran hacernos sentir que no estamos solos. Pero qué puedo esperar de un alcoholico autocompasivo y una madre a la que solo puedo despertarle sentimientos de rivalidad y rabia? Consciente/ no busco la compasión de nadie, solo quiero sentir que hay alguien que comparte mi sentir, que tiene sentido esto que me preocupa y me ahoga, que no es una situación + a la que yo veo + grande x mi manera de ser exagerada/ sensible. Poder encontrar la solución y hacer lo que esté en mis manos xa mejorarla, no solo xq' me duele tremendo/ ver como mi padre se hunde en el abismo cd vez + profundo del alcohol y xq' de eso de la desesperanza y el poco deseo de vivir y ser feliz. Ya nada me interesa ni espero de la vida. Solo dormir y en ese dormir ya nunca + despertar". (sic.)

viernes, 30 de agosto de 2019

GOEBBELS, EL HOMBRE LEAL DEL FÜHRER: LA DERROTA ALEMANA Y LAS MUERTES MASIVAS TRAS EL SUICIDIO DE HITLER

— "Alemania podrá sobrevivir a esta terrible guerra, pero sólo si tiene ejemplos que puedan orientar su reconstrucción. […] Llegará el día que seremos limpios y puros ante el mundo, como siempre han sido nuestra fe y nuestras metas".
Con probabilidad histórica, se ha dicho acerca de J. Goebbels que se trata de una figura sobrevalorada, pues su importancia en el seno del régimen nazi era menor porque no lo tomaban en cuenta en algunas de las grandes decisiones y que no era el gran propagandista que aparentaba. Asimismo, se cuestiona su amistad íntima con Hitler.

También se dice de Goebbels que padecía un trastorno narcisista de la personalidad que le hacía buscar adictivamente el reconocimiento y el elogio, lo que explicaría la subrayada lealtad y casi absoluta devoción a Hitler, su obsesión con su propia imagen y el hecho de que pasara una considerable parte de tiempo enzarzado en largas batallas contra sus competidores en el entorno del Führer.​ Él ha sido señalado, además, como uno de los principales instigadores de actos antisemitas y uno de los pocos líderes nazis en mencionar públicamente el genocidio judío.
Paul Joseph Goebbels​ (1897-1945) fue un político alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. Siendo uno de los colaboradores más cercanos de Adolfo Hitler,​ fue conocido por su dominio de la oratoria, un profundo antisemitismo​ y el respaldo a una discriminación racial más progresiva que acabaría dando lugar al exterminio de los judíos durante el llamado Holocausto. Sus adversarios políticos lo consideraron un temido demagogo y agitador de masas.

Esta reputación comenzó después de la refundación del NSDAP, cuando Goebbels organizó disturbios y enfrentamientos en las calles contra los comunistas en Berlín.​ El uso de discursos vívidos y manifestaciones públicas violentas, lograron aumentar el número de seguidores del partido.
El 23 de julio de 1944, Hitler lo nombró «plenipotenciario del Reich para la guerra total» (Reichsbevollmächtigter für den totalen Kriegseinsatz) por el que Goebbels emprendió medidas, mayoritariamente infructuosas, para aumentar el total de personas disponibles para la Wehrmacht y la producción de armamentos. Pronunció un elocuente discurso sobre la guerra total en el Palacio de los Deportes de Berlín, justo cuando los éxitos iniciales del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial dieron paso a las sucesivas derrotas que condujeron a la caída del régimen.

SU MATRIMONIO Y VIDA PRIVADA


A finales de 1930, Goebbels conoció a Magda Ritschel, una divorciada que se había unido al NSDAP unos meses antes. Ritschel estuvo casada con el industrial Günther Quandt, pero se separaron en 1929. Trabajaba como voluntaria en las oficinas del partido en Berlín y ayudaba a Goebbels en la organización de sus documentos privados. Su departamento en la Reichskanzlerplatz -que en 1963 sería renombrada como Theodor-Heuss-Platz- se convirtió en punto de reunión favorito de Hitler y otros funcionarios del NSDAP.​ Goebbels y Ritschel, se casaron el 19 de diciembre de 1931 y Hitler fue el padrino del novio.
A medida que la guerra llegaba a su fin y Alemania se enfrentaba al inexorable declive, Joseph Goebbels se trasladó junto con su esposa Magda y sus hijos a Berlín. Hitler se suicidó el 30 de abril y, de acuerdo con su testamento, Goebbels le sucedió como canciller del Reich (Reichskanzler). Al día siguiente, ante la inminente derrota alemana, se suicidó junto a su esposa después de envenenar a sus seis hijos.

DERROTA, ENVENENAMIENTOS Y SUICIDIO


En los últimos meses de la guerra, los discursos y publicaciones de Goebbels adquirieron un tono cada vez más 'apocalíptico' y llamaba a los ciudadanos a «soportar valientemente la batalla para alcanzar la grandeza».​ A principios de 1945, ya no podía ocultar el hecho de que la derrota era inevitable. Berlín tenía pocas fortificaciones, artillería y unidades del Volkssturm, pues casi todo lo que había fue enviado al frente de guerra.​ El 21 de enero, anotó en su diario que millones de alemanes estaban huyendo hacia el oeste. Con Hitler discutió la propuesta de negociar la paz con los aliados occidentales, pero el líder nazi rechazó nuevamente esa idea. Cuando otros líderes nazis recomendaron a Hitler abandonar la capital y establecer un nuevo centro de resistencia en el reducto nacional en Baviera, Goebbels se opuso y dijo que harían una última resistencia heroica en Berlín.​ Su familia -excepto Harald, un hijo de Magda de su anterior matrimonio que había servido en la Luftwaffe y había caído prisionero ante las fuerzas aliadas- se trasladó a su residencia en Berlín a la espera del fin.​
Posiblemente, Goebbels discutió con su esposa el suicidio y el destino de sus hijos durante una larga reunión que tuvieron en la noche del 27 de enero.​ Ya había mencionado sus intenciones de suicidarse en junio de 1943. En un editorial de octubre de 1944, escribió: «Para una persona, nada sería más fácil que despedirse de este mundo». El 28 de febrero de 1945, declaró en un discurso por radio que «moriría con sus hijos defendiendo la ciudad capital».​ Entendía que las demás naciones castigarían los actos cometidos por el régimen y no tenía intenciones de someterse a la 'debacle' de un juicio.

Quemó sus documentos privados en la noche del 18 de abril. En los últimos días, Goebbels trataba de animar a Hitler y le dijo que tendrían un 'milagro de la providencia'.​ Durante esos catastróficos momentos, obtuvo la posición que tanto había deseado hacía tiempo: estar al lado de Hitler.
La mayor parte del círculo cercano de Hitler -Göring, Himmler, Ribbentrop y Speer; entre otros- se estaba preparando para abandonar la capital inmediatamente después de la celebración del cumpleaños del Führer (20 de abril). El 22 de abril, Hitler anunció que permanecería en Berlín y se pegaría un disparo en la cabeza. Ese mismo día, Goebbels se trasladó con su familia al Vorbunker, conectado al búnker del Führer bajo el jardín de la Cancillería del Reich en el centro de la capital;​ le dijo al vicealmirante Hans-Erich Voss que no se entretendría con la idea de entregarse a los aliados o escapar. El 23 de abril, Goebbels hizo un anuncio público en el que instó a los berlineses a defenderse durante los ataques a la capital,​ ya que en ese momento los soviéticos estaban a pocos días de llegar a la Cancillería del Reich. Después de la medianoche del 29 de abril, Hitler se casó con Eva Braun en una pequeña ceremonia civil en el Führerbunker​ y organizó un modesto desayuno de bodas con su nueva esposa. Llamó a su secretaria, Traudl Junge, a otra habitación y dictó su última voluntad y testamento;​ Goebbels y Bormann estuvieron presentes como testigos.​ En el testamento, Hitler decidió no elegir un nuevo Führer o líder del NSDAP y; en su lugar, el cargo de canciller del Reich fue delegado a Goebbels, Karl Dönitz (quien estaba en Plön) fue nombrado presidente del Reich y Bormann ocupó el Ministerio del NSDAP.​ Goebbels escribió una posdata en el testamento diciendo que iba a desobedecer la orden de abandonar Berlín y que, «por razones de humanidad y lealtad personal, permanecería en la capital​ junto a su esposa e hijos y acabarían sus vidas al lado del Führer».

A mitad de la tarde del 30 de abril, Hitler se suicidó con un disparo en la cabeza.​ Goebbels se deprimió por su muerte. Seguido a esto, Goebbels, Bormann y algunos oficiales presentes en el búnker decidieron enviar al general Hans Krebs (quien podía hablar ruso) a negociar un armisticio con los soviéticos. Alrededor de las 03:00-04:00 h, Krebs y el coronel Theodor von Dufving llegaron al cuartel soviético bajo una bandera blanca para entrevistarse con el comandante del 8.º Ejército de Guardias, Vasili Chuikov, con instrucciones de entregarle una carta firmada por Bormann y Goebbels informándole sobre la muerte de Hitler y solicitando la tregua.​ Sin embargo, Chuikov seguía las órdenes de Stalin para los alemanes.​ Debido a que no tenía autorización para capitular, Krebs regresó al búnker.​ Al conocer la noticia, Goebbels determinó que más esfuerzos serían inútiles,​ porque no iba a permitir la rendición incondicional. En su testimonio, el vicealmirante Voss relató lo que ocurrió a su salida del búnker: «[...] mientras me despedía, le pedí a Goebbels que se uniera a nosotros. Pero él respondió: "Un capitán nunca abandona su barco que se hunde. He pensado en todo y decidimos permanecer aquí. No tengo a dónde ir, porque con los niños pequeños no podré escapar, sobre todo con una pierna como la mía..."».
En la noche, Goebbels llamó a un dentista de las SS, Helmut Kunz, para inyectar morfina a los seis niños y así cuando estuvieran inconscientes, aplastar una ampolla de cianuro en cada una de sus bocas.​ Según el testimonio de Kunz, él sólo inyectó morfina a los niños y fueron Magda Goebbels y Ludwig Stumpfegger -médico personal de Hitler-, quienes administraron el cianuro.​ Alrededor de las 20:30-20:40 h, Goebbels y su esposa abandonaron el búnker y caminaron hasta el jardín de la Cancillería, donde se suicidaron. 

Existen varias versiones diferentes de este evento: en una, Goebbels disparó el arma contra su esposa y luego se suicidó;​ en otra versión, primero tomaron un poco de las ampollas de cianuro e inmediatamente unos soldados les dieron el golpe de gracia. En 1948, Günther Schwägermann, ayudante de Goebbels, testificó que la pareja caminaba frente a él subiendo escaleras y salió al jardín de la Cancillería. Schwägermann esperó en el hueco de las escaleras y oyó los disparos. Después, subió y, una vez fuera, vio los cuerpos sin vida del matrimonio. Bajo órdenes previas, un soldado de las SS disparó varias veces al cuerpo de Goebbels para rematarlo.​ Trataron de incinerar los cuerpos con gasolina, pero los restos no se quemaron ni fueron enterrados.
La muerte de Goebbels eliminó el último obstáculo que impedía al general Helmuth Weidling -último comandante del área defensiva de Berlín- aceptar los términos de rendición incondicional de su guarnición, pero eligió retrasar la petición hasta la mañana siguiente para permitir que sus subordinados huyeran en la noche.​ La batalla de Berlín duró hasta el 2 de mayo y supuso grandes pérdidas para ambos bandos. Unos días más tarde, Voss fue llevado de vuelta al búnker por los soviéticos para identificar los cadáveres parcialmente carbonizados de Joseph y Magda Goebbels y los de sus hijos. Sus restos y los de Hitler, Eva Braun, el general Krebs y los perros de Hitler fueron enterrados y exhumados en varias ocasiones.​ El último entierro ocurrió en las instalaciones del SMERSH en Magdeburgo, el 21 de febrero de 1946. En 1970, Yuri Andrópov, director de la KGB, autorizó una operación para destruir los restos.​ El 4 de abril de 1970, un equipo de la KGB utilizó mapas detallados del entierro para exhumar cinco ataúdes de madera en las instalaciones de Magdeburgo. El contenido de las cajas fue quemado, aplastado y arrojado al río Biederitz, un afluente cercano al Elba.​

martes, 11 de junio de 2019

ORÁCULO DEL AHORCADO. LA EPISTEMOLOGÍA DE UNA VIDA ASFIXIANTE

         Toda legitimación se remite a la propia condición humana. Sin embargo, la remisión a esa condición humana no implica necesariamente la remisión al umbral del Creador, sino que se paraliza en la consideración de la persona. Se dice que la ideación suicida debe ser tan antigua como la existencia humana. Los primeros textos abundan en referencias a los actos suicidas o a los claros deseos de muerte. La Biblia, por ejemplo, registra una decena de suicidios.

En la antigüedad no era raro el suicidio, según se desprende de los registros históricos. Los escritos, los mitos, los poemas y las tragedias ilustran también acerca de las prácticas suicidas, las ideas de muerte y las actitudes sociales hacia la terminación de la vida por la propia mano. Y toda teoría alrededor ha tenido una poderosa influencia sobre las ciencias sociales, la ciencia política, el derecho; lo moral y lo religioso, desenvuelto todo ello en una sociedad galopante.

"Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis dolores".
________
*Del Libro de Job

Particularmente, en la vida del ahorcado se denota un hecho de depresión muy existencialista de lo que existe, lo que es y; en sí, lo que los demás son, pero más aún de todo lo que nos rodea. Un ahorcado posee una simpleza existencial que arrastra consigo su frustración al hecho melancólico de su vida y claramente, el modo de reflexionar sobre su pensar, objeta la expresión disconforme haciendo una indagación profunda por querer delimitar su propio ser y de tal modo verificar su sentimiento más triste: acentuadamente su egoísmo y esa precariedad de una pasión por vivir, con una visión equivocada sobre su propio yo.
En consecuencia, puede vislumbrarse el potente procedimiento mental donde las características revelan una suerte de imagen que encuentra sentido: se trata de un instante, donde un ser humano está suspendido en la horca y alcanza a mirar lo que le rodea al tiempo que la cuerda que lo sostiene lo mueve caprichosamente; un instante en el que también recuerda lo que ha sido su vida y en el que, justo antes de morir, puede experimentar ese suceso compartido por todo ser humano.

Al tiempo, quizá, el lanzamiento de proclamas y manifiestos donde se expresan los sentimientos, las emociones, las intenciones; entonces viene la definición de declaración de principios, hacia el hipotético receptor y la persona en sí.

--*-- O D I O --*--

"Quiero entenebrecer la alegría de alguien.

Quiero turbar la paz del que esté tranquilo.

Quiero deslizarme calladamente en lo tuyo, para que no tengas sosiego; justamente como el parásito que ha tenido el acierto de localizarse en tu cerebro y que te congestionará uno de estos días; sin anuncio ni remordimiento".

En el retrato del hombre contemporáneo, hay un estado de represión interna. Un sentimiento trágico de la vida del que una persona se ve encarcelada dentro una angustia existencial por causa de sus miedos particulares y la presión social, lo que lo lleva a poner punto final a un absurdo existencial; por medio de la muerte, a fin de otorgarle sentido al sinsentido de la vida. Entonces sopesan en el hombre, las relaciones del yo con el mundo y del yo consigo mismo. De modo que son los temas centrales de la filosofía existencialista: ser para el mundo, ser con otros y ser para la muerte.

Ya luego, la conciencia breve se desvanece en la nada, que significa la muerte espiritual y física. La vida del hombre es precaria, finita, siempre insegura, proyectada continuamente hacia un porvenir lleno de riesgos y hacia la seguridad de la muerte. El ser humano es ambiguo y contradictorio: puede ser protagonista de acciones de noble desprendimiento, pero también, en el fondo de su corazón, anida el egoísmo y la maldad. Parece ser axioma fundamental el de que la verdad habita en el interior del hombre. Entonces se indaga al hombre y para lograrlo, se recurre a todos los instrumentos que lo permitan sin la preocupación demasiada en la coherencia para plantear, en este caso, que mediante el suicidio se pone punto final a un absurdo existencial a fin de otorgarle sentido a aquello que parece no tenerlo.

        De  esta forma, la autenticidad humana no se busca en la rutina; sino en las situaciones-límite en las que el yo se forja y se pone a prueba y, de ninguna manera, por el mero hecho de estar viviendo instintivamente. Por otro lado, la configuración de la angustia, es una señal de alarma que avisa de alguna situación de posible fracaso existencial -o de una opción errónea- que podría conducir hacia una existencia hueca y sin sentido.

Entonces un rasgo más de la modernidad, es la visión anti-romántica y escéptica del mundo existencialista. Se plantea la cuestión sobre el sentido del ser ahí de su tiempo. Se emprende una indagación metafísica sobre el hombre -o ser con otros y ser sí mismo-, en el corazón de una ficcionalidad marcadamente existencialista; cuyo signo visible es precisamente esa modernidad que ha hecho objeto de la vida vivida y que, por consiguiente, vale como expresión genuina de la vida del hombre. Pero lo vemos abordado con un aspecto estructural, en donde lo ficticio se esconde en lo real: los sueños se entrecruzan con las vivencias ordinarias, las más desaforadas fantasías cohabitan con la cotidianidad más palpable; constituyendo eso, lo que el ahorcado usa para proyectar un mundo desintegrado, desquiciado, impregnado de pesimismo existencialista. Por ende, lo que se pone de manifiesto son las tendencias agonizantes del romanticismo, el modernismo y el realismo, respectivamente.

Lo anterior resulta muy relevante, porque persiste un conflicto y una premeditada distinción entre realidad, real y realidad imaginaria; en orden a alcanzar afanosamente una mayor fidelidad con la vida del hombre, como lo corrobora. Un tema que se maneja a partir de la inestabilidad, del desorden y la contradictoriedad que produce en tiempos actuales una exhortación a la reflexión de una razón práctica de lo que nos rodea en el tiempo y espacio.

"Ahora bien: en este momento yo he despertado. Fue así de improviso, como hacer luz, como apagar la luz. Estiro la pierna, amigo mío, y veo en donde he despertado. Éste es un cubo parecido a aquel en que todos los hombres despiertan. Se puede ver aquí medianamente. Ya es de día. Ya es la hora de ayer, compañero. Está todo en su sitio.

Pero los párpados vuelven a cerrárseme, pero ya es la hora de ayer."

 *Referencias amplias al mismo sitial de su forma de ver la vida, tan aburrida y depresiva. "Vida del ahorcado" (novela subjetiva) de Pablo Palacio. (Loja, Ecuador 1906-1947).

"Yo estaré aquí a mi manera y os encerraré en este cubo que tiene un sitio para cada hombre y para cada cosa.

Estoy viviendo la transición del mundo. Levántate, enciende algo, que estás retardando el equilibro definitivo del mundo".
El ser es vulnerable y lleno de conflictos en los que no hay esperanza de sobresalir de esa tiniebla que lo envuelve. La sensación de angustia que posee, lo debilita personalmente en muchos sentidos e influye en no poder proyectarse más allá de lo normal.

Pero con todo, a veces ni el dolo de quien intente adentrarse es suficiente para describir cómo se siente alguien a un paso de la horca, tratando de desencadenar un sinnúmero de angustias existenciales: la melancolía, las frustraciones y los desequilibrios que tras sus pensamientos ha impuesto en su existencia. Finalmente, la fundamentación es una realidad imaginaria que se prescribe muy imponentemente, en una vida infausta en la que se proyecta de tal modo que todo lo que lo circunda es malo. Lo que conlleva un desgarrador desenlace atentando contra la propia vida.

Lo más importante, reflexionar acerca de un posible sentido de crear una estructura cíclica; que sería que esa vida del ahorcado no pertenece a un hombre en particular, sino que se crea la idea de que todo ser humano es -en sí mismo-, un ahorcado.

"Entonces tuve por más felices a
los muertos, porque ya están muertos, 
que a los vivos, porque viven
todavía; y consideré más feliz aún
al que todavía no ha existido, 
porque no ha visto las infamias que se
cometen bajo el sol".
________
         *Del Libro Eclesiastés.