lunes, 14 de octubre de 2019

UN PAPEL, UNA PERSONA, UNA PROMESA: "UNA VEZ EN UNA HOJA AMARILLA DE PAPEL CON RAYAS VERDES…" / STEPHEN CHBOSKY

       "Las Ventajas de ser invisible" en Hispanoamérica ("The perks of being a wallflower") es un hermoso y reflexivo libro escrito por el estadounidense Stephen Chbosky, publicado en 1999. Constituye una novela epistolar que logró cautivar a miles de adolescentes y jóvenes en el mundo entero. Charlie, el protagonista, le escribe cartas a su amigo anónimo: el lector.
Siempre es ideal y bueno analizar las cosas profundamente: "Aunque no tengamos el poder de elegir de dónde venimos, todavía podemos elegir a dónde vamos desde ahí" hacia caminos nuevos e inesperados.
         El siguiente poema extraído del libro ("A paper, a person, a promise") es la muestra genuina y ensordecedora de que las cosas trascienden y cambian. Y los amigos y las personas se van. Y la vida no se detiene por nadie.

* ** UN PAPEL, UNA PERSONA, UNA PROMESA ** *

Una vez en una hoja amarilla de papel con rayas verdes

escribió un poema
y lo llamó "Chops"
porque así se llamaba su perro

Y de eso trataba todo.
Y su profesor le dio un sobresaliente
Y una estrella dorada

Y su madre lo colgó en la puerta de la cocina
y se lo leyó a sus tías.

Ese fue el año en que el padre Tracy

llevó a todos los niños al zoo

Y les dejó cantar en el autobús

Y su hermana pequeña nació
con las uñas de los pies diminutas y sin pelo.

Y su padre y su madre se besaban mucho

Y la niña de la vuelta le envió una
tarjeta de San Valentín firmada con una fila de X
y él tuvo que preguntarle a su padre qué significaban las X

Y su padre siempre lo arropaba en la cama por la noche
Y siempre estaba ahí para hacerlo.

Una vez en una hoja blanca de papel con rayas azules
escribió un poema

Y lo llamó "Otoño"
porque así se llamaba la estación

Y de eso trataba todo.

Y su profesor le dio un sobresaliente
y le pidió que escribiera con más claridad
y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque estaba recién pintada.

Y los niños le dijeron
que el padre Tracy fumaba puros

Y dejaba colillas en los bancos de la iglesia

Y a veces las quemaduras hacían agujeros.

Ese fue el año en que a su hermana le pusieron gafas
con cristales gruesos y montura negra

Y la niña de la vuelta de la esquina se rió
cuando él le pidió que fuera a ver a Papá Noel

Y los niños le dijeron por qué
su madre y su padre se besaban mucho

Y su padre nunca le arropaba en la cama por la noche

Y su padre se enfadó
cuando se lo pidió llorando.
Una vez en un papel arrancado de su cuaderno
escribió un poema

Y lo llamó

"Inocencia:

Una duda"
porque esa duda tenía sobre su chica

Y de eso trataba todo.

Y su profesor le dio un sobresaliente
y lo miró fijamente de forma extraña

Y su madre nunca lo colgó en la puerta de la cocina
porque él nunca se lo enseñó.

Ese fue le año en el que murió el padre Tracy

Y olvidó cómo
era el final del credo

Y sorprendió a su hermana
fajando con uno en el porche trasero

Y su madre y su padre nunca se besaban
ni siquiera se hablaban

Y la chica de la vuelta de la esquina
llevaba demasiado maquillaje

Que le hacía toser cuando la besaba
pero la besaba de todas formas
porque tenía que hacerlo

Y a las tres de la madrugada

se metió él mismo en la cama
mientras su padre roncaba profundamente.

Por eso en el dorso de una bolsa de papel marrón
intentó escribir otro poema

Y lo llamó

"Absolutamente nada"

Porque de eso trataba todo en realidad.
Y se dio a sí mismo un sobresaliente
y un corte en cada una de sus malditas muñecas
Y lo colgó en la puerta del baño
porque esta vez no creyó
que pudiera llegar a la cocina.

jueves, 10 de octubre de 2019

¿TE HAS SENTIDO HABITAR EN UNA PECERA? EL PSICOANÁLISIS DE ESTAR A LA VEZ EN RECLUSIÓN, PROTECCIÓN Y EXHIBICIÓN

        Hay toda una filosofía inmersa sobre la belleza y el amor hacia las cosas pequeñas y la magia en lo efímero de los momentos, para algunos, simples e insignificantes. Cuando los seres humanos crecen y se hacen más racionales, cuando se es ferozmente consciente de lo absurdo de la vida y de la vacuidad del mundo, la acomodada fauna adulta que la rodea, habita -según algunas apreciaciones- en peceras. "Aparentemente, de vez en cuando los adultos se toman el tiempo de sentarse a contemplar el desastre de sus vidas. Entonces se lamentan sin comprender y, como moscas que chocan una y otra vez contra el mismo cristal, se inquietan, sufren, se consumen, se afligen y se interrogan sobre el engranaje que los ha conducido allí donde no querían ir". Su realidad tiene una gran similitud con la de un pececito. En ese sentido, la pecera podría ser definida como un espacio en el que se está recluido, protegido y exhibido de forma simultánea y paradójica. Señala como metáfora esa limitada, pequeña, rutinaria y encapsulada existencia social, que es al mismo tiempo segura, aislada e interminablemente expuesta a la mirada y al control de los demás.
Es esa cotidianidad tensionada por todo tipo de mandatos, modelos y arquetipos colectivos y sociales que horroriza. Ser un buen ciudadano, ser una buena madre, ser un buen hijo, ser un buen empleado; ser una persona moral y políticamente correcta, en un entorno generalmente disfuncional. Hay quien no se resigna a aceptar esa determinación patética y compelida a cumplir el destino 'que está escrito en la frente', lo que sucede de manera inevitable a la gente en su paso a la adultez. Lo inexorable y previsible, seguro y asegurado, repetitivo y aburrido de la vida que hace sentido común y automatismo.

"Sé que el destino final es la pecera, pero lo que es cierto es que a la pecera no voy a ir".
Mientras tanto, constantemente alguien filma la travesía en la búsqueda y construcción del sentido de la vida y de la muerte -ambas circunstancias aparentemente contradictorias- con su pequeña cámara mental, para dejar documentado lo insulso de la existencia… La suya, la de todos.

LA CUEVA, COMO ANTÍTESIS DE LA PECERA


Hay quien habita… no en una pecera, más bien su negativo: una cueva. El escondite perfecto. Tras la fachada de un ente hosco y amargado, puede esconderse una delicada sensibilidad apasionada. Algunos han armado su diminuto orbe donde pasan horas y horas en introspección y razonamiento, mientras intentan despistar a los demás. No quieren que nadie ni siquiera lo imagine. Cultivan el bajo perfil extremo. Ellos se esfuerzan en la discreción y en producir su propia insignificancia, con la minuciosidad de un orfebre.

"Por fuera está cubierta de espinas, es una auténtica fortaleza. Pero pienso que por dentro es tan refinada como ese animal engañosamente indolente, tremendamente solitario y terriblemente elegante".
         Las personas se esconden todo el tiempo. Tienen varios escondites, pero para la mayoría su cuarto donde gira su secreto universo, es su preferido. La pecera y la cueva son simétricas y opuestas, casi contrapuntísticas. Las dos igualmente limitadas, cerradas, protegidas tienen sin embargo potencialidades y tensiones diferentes. La pecera es vidriera, exposición y espectáculo mientras que la cueva implica escondite, intimidad y silencio. La cueva es, tal vez, el negativo de la pecera, dado que es -si se permite el oxímoron- una pecera que se oculta a la mirada. En la pecera, al estar expuestos permanentemente, se deben cumplir perentoriamente con los estereotipos sociales. En el escondite, por el momento, se puede desplegar el deseo. En su cueva hacen sus planes, trazan dibujos y escriben sus máximas filosóficas. Otros leen incansablemente, escuchan Mozart y disfrutan películas japonesas de culto. Pero el escondite no deja de ser una cárcel: todo lo que protege también aparta de la vida. El escondite, tanto como la pecera, son buenos lugares para que la vida no te alcance. Buenos espacios de inmunización donde lo extraño, lo diferente, lo conflictivo, lo contradictorio, lo antagónico, lo excesivo, lo violento; lo que corrompe o transforma, no tiene lugar. Espacios donde todo lo exterior que puede contagiar o alterar permanece detenido en la frontera.

Las peceras y las cuevas se multiplican en la contemporaneidad. Se trata de conjurar y exorcizar todo el mal exterior, pero resta decidir qué hacer con el mal interior. El gran problema de las peceras y de las cuevas son los propios desechos, el detritus. Un pececito tiene escapadas semanales al fregadero para cambiarle el agua del habitáculo y que no se intoxique con sus residuos. ¿De la misma manera se asiste semanalmente a las sesiones con el psicoanalista? ¿Es una estrategia para mantener la homeostasis en la cajita de vidrio? ¿Es el psicoanálisis una forma de tratamiento del detritus, un sistema de desagüe cloacal de la vida? Ello supone una crítica interesante al psicoanálisis. Si se lleva una década analizándose, consumiendo ansiolíticos, amando el champán y hablándole a las plantas tres horas por día; entonces se denuncia el vínculo que puede haber entre esas prácticas: análisis, ansiolíticos, hablar con las plantas, una vida vacía… ¿Hay algo del análisis que no funciona? ¿O hay un cierto funcionamiento del análisis que sostiene esa situación?
Al respecto, se remata con una frase lapidaria: "El psicoanálisis compite con la religión por el amor de los sufrimientos que perduran". En algún sentido el psicoanálisis es lo opuesto a la religión, su convicción desidealizadora suele estar fuera de discusión. Es ya un lugar común decir que en el diván del psicoanalista se apaciguan las culpas, se pacifican las pasiones y se desinflan los ideales. En realidad, podría arriesgarse a pensar que no se trata de creer en Dios o en Lacan sino de… no creer. Dado que se empareja en cierto sentido la religión con el psicoanálisis, aquí la definición lacaniana de religión: "La religión fue pensada para curar a los hombres, es decir, para que no se den cuenta de lo que no anda". Maravillosa sentencia, sin olvidar, claro, aquella de Marx: "La religión es el opio de los pueblos". 'Lo que no anda…'; tratemos de dibujar el horizonte de compresión de esta expresión.

En la pecera las cosas andan, en la cueva -a su manera- también. Ambas son parte del mundo. El problema es lo in-mundo. "Lo que anda es el mundo, lo real es lo que no anda". (Lacan) y el análisis trataría de tocar algo de lo real. Con lo real el psicoanálisis quiere nombrar el sin-sentido, la angustia, el trauma, lo siniestro, lo Umheimlich, las pulsiones ciegas que desbordan todo esfuerzo de comprensión, la locura, la perversión, el vacío, lo desplazado, lo negado de lo simbólico, lo que no tiene lugar en este mundo. No obstante eso siniestro, esas pulsiones, esa angustia, esa locura, esa perversión no son 'lo otro' de lo humano. Son dificultades, características. Dificultades graves, pero dificultades al fin. Son características difíciles de llevar, muy pesadas algunas, pero no son del otro mundo, no son el abismo final, no son el infierno tan temido.
Por otro lado 'lo que no anda' no sólo se manifiesta en forma de angustia, desborde o locura individual; sino también en la exclusión, la segregación, el racismo, la pobreza, la dominación, la explotación. Lo expulsado de este mundo, es una multitud de voces disonantes, de diferencias 'peligrosas', de contradicciones que preferimos no ver. Lo que no anda es lo que el cerco ideológico ha dejado afuera, lo que la frontera de la controlada crueldad y la resbaladiza tolerancia moderna ha excluido y mantenido lejos de lo pensable, lo imaginable, lo deseable. Lo que no anda es la clausura de alternativas a una vida consumida en el consumo, esa vida típicamente contemporánea. Si la religión opera para 'no darse cuenta de lo que no anda', ¿no opera el psicoanálisis, a veces, en la misma dirección? ¿No funciona tantas veces la visita al consultorio como las visitas semanales del pececito al fregadero: para cambiar el agua y que no se intoxique con sus propios desechos? Limpiar el recipiente no es poco, pero parece haber una distancia notable.

Si la modernidad se ha caracterizado por la racionalidad instrumental y por el individualismo atomístico, el psicoanálisis se ha encargado de apuntar dardos filosos y certeros contra esa racionalidad instrumental. Si la pecera y la cueva están definidos por un adentro y un afuera, lo importante en su planteo es problematizar la existencia misma del adentro y del afuera, cuestionar la existencia originaria del individuo y su entorno de la persona y sus dificultades. Es la centralidad del individuo lo cuestionado. Si esto es así, quizá ya no se trate de esforzarse por estar lo más cómodo posible adentro (incluyendo la limpieza semanal de la pecera) sino de salir de la cápsula y del paradigma. Esta orientación entraña entender que el inconsciente no es lo que está en nuestra más íntima profundidad, sino por el contrario, lo más exterior: el inconsciente está afuera. Se tiene que tener fe en el individuo para creer que cada uno tiene un inconsciente y que el inconsciente es propiedad privada del individuo. En realidad nadie tiene un inconsciente; en todo caso somos tenidos por él. El inconsciente es eso que todos ven, menos -obviamente- uno/una mismo.
Es entonces la existencia misma del afuera y del adentro lo que hay que problematizar y el pez en su pecera, se convierte desde esta perspectiva, en el protagonista. Hacia el final, el pececito muere, y entonces va a parar -desechado- al inodoro y, reaparece en otro inodoro, en la planta baja, vivo y renacido. No hay adentro ni hay afuera ahí. Pasamos de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, de inodoro a inodoro, y de allí de vuelta. Quien empieza a contar su historia al comienzo, después de muerto sigue contando sus sutiles y bellos pensamientos frente a una docena de ojos que lo miran muerto. Quien estaba saliendo de la pecera y del escondite, estaba disponiéndose a amar.

"Lo importante no es cuándo morimos, lo importante no es si antes o después, sino lo que estamos haciendo en el momento en que nos encuentra la muerte".
La alternativa está "entre la pecera y perseguir las estrellas". Podemos pensar este 'perseguir las estrellas' como una metáfora de amar, sin duda. Encontrar la salida al sinsentido de la vida no es ajeno al horizonte de comprensión común psicoanalítico. Sin embargo, es sintomático que no se perciba tan frecuentemente una alternativa.  Podría definirse un fin de análisis, como el proceso donde se está parcialmente al corriente de que lo inconsciente nos preexiste y nos constituye. De que somos minúsculos atolones de conciencia en un océano de inconsciente.

Entonces, frente a la pregunta: ¿quién cree en el psicoanálisis?, podría responderse que no se trata de creer… ni de reventar, sino de pensar. No se trata del cielo prometido ni del infierno tan temido, sino de la implacable y minuciosa, de la peligrosa y refrescante, de la corrosiva y liberadora labor de la pregunta. No se trata de poner en juego las cuestiones de la fe, sino de no desistir en la pregunta del por qué. Dentro y fuera de la pecera, se percibe con mayor nitidez el absurdo cotidiano. Pero lo que no consideraron, es que exceptuando a algunos peces que están hechos para la libertad, hay muchos que literalmente morirían fuera de la pecera.

domingo, 6 de octubre de 2019

SAFO DE LESBOS, LA POETISA GRIEGA Y SÍMBOLO DEL AMOR-PASIÓN ENTRE MUJERES QUE OTORGÓ EL NOMBRE A LAS LESBIANAS

«Unos dicen que lo más bello sobre la oscura Tierra, son las tropas de jinetes. Otros, que la infantería, y algunos que un tropel de barcos. Pero yo digo que es lo que uno ama» escribía Safo.

Safo de Lesbos, fue la poetisa griega que expresó por primera vez en la serena espontaneidad y franqueza, el amor entre mujeres de una forma atónita y cautivadora para muchos. Es la primordial artista femenina de las letras del mundo occidental. Platón la llamó "Safo, la seductora" y "La décima musa", un detalle que la sitúa en un estatus de resonancia y admiración inalcanzable en el ámbito de la poesía; sin embargo, paralelamente ha sido criticada por otros, en virtud de que diversas sociedades posteriores han considerado -y consideran- el amor y la pasión de mujer a mujer, un sinsentido. También conocida como Safo de Mitilene o simplemente Safo (en griego, Σαπφώ; en eolio, Ψάπφω), está erigida como una escritora de autoridad de la época arcaica. Más tarde, los comentaristas griegos la incluyeron en la lista de 'los nueve poetas líricos'.
Los rasgos característicos de su antología son la naturaleza (calmada y dulce), la belleza de la mujer, el erotismo, las fiestas matrimoniales... todo ello aderezado por una sensibilidad y dulzura insuperables. Asimismo, la unión de lo terrenal con lo divino va muy ligada a Safo, pues la personalidad de ésta estaba influenciada por su dedicación a Afrodita. Se ha dicho que fue tan distinta a las otras: turbadora y frágil, a la vez cándida y deslumbrante; un conmovedor imán de pasiones. Sus compatriotas contemporáneos la alabaron con gran ardor y enamoramiento, ponderando que 'sus palabras venían mezcladas con llamas'. Y, si bien, está suficientemente probado que no fue una cortesana, hay frases dedicadas a ella ensalzando su castidad y su nobleza de alma. Sus versos, escritos en dialecto eolio, han trascendido gracias a su naturalidad y pureza.

Safo nació en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, ahí el mar baña las orillas donde creció la autora de numerosas estrofas y creaciones bucólicas-líricas; con la excepción de un corto exilio en Siracusa (actual Sicilia), en el año 593 a.C. No se saben muchos datos biográficos sobre ella, y sólo se conocen algunos trozos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Casi todos sus poemas existen lamentablemente de forma parcial, por el testimonio de otros autores que los mencionan. Entonces acerca de su vida personal, únicamente hay tejidos hipotéticos y conjeturas. La mayoría de éstos derivan de interpretaciones de su cúmulo poético, del cual se cree que ha llegado menos del 10%; es decir, tan sólo 650 versos. Safo era anti-helénica. Su familia perteneció a la oligarquía local. Fue parte de una sociedad llamada tiaso (θίασος), que era una comitiva al servicio del dios Dioniso (dios olímpico del vino) que se entregaba a todo tipo de éxtasis y placeres.
Más adelante conforma la llamada 'Casa de las servidoras de las Musas', cuyo hermetismo dentro de las paredes, levantaba alrededor rumores morbosos relacionados con las supuestas prácticas sexuales que ahí se llevaban a cabo. En la búsqueda de expandir los derechos de las mujeres, originalmente era un centro de formación donde aprendían literatura, danza y arte; a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, entre otras habilidades. A partir de sus poemas se ha especulado con que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía relaciones lésbicas con algunas de ellas. Todo esto la ha convertido en una representación simbólica del amor pasional entre mujeres, aunque según el relato se suicidó por un hombre en un amor no correspondido.

Esta academia que fundó en Lesbos, ayudó con sus clases a muchísimas mujeres en el aprendizaje. Ahí se han subrayado las particulares inclinaciones sexuales de la poetisa, unos dicen que era lesbiana, otros que era bisexual. Safo de Lesbos cantó el amor hacia sus alumnas con desfachatez y sin tapujos, sobretodo a Atthi, protagonista de muchos de sus poemas más dolorosos:

De veras, quisiera morirme.
Al despedirse de mí llorando,
me musitó las siguientes palabras:
«Amada Safo, negra suerte la mía.
De verdad que me da mucha
pena tener que dejarte.» Y yo le respondí:

«Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,
porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.»
Cierta leyenda, surgida de algún extracto inherente a la poetisa, narra la historia de Faón, un hombre atractivo del que se enamoró la mismísima diosa Afrodita. Según el mito, Safo, inducida por la diosa, se suicidó desde la roca de Léucade lanzándose al mar cuando su amor por Faón no se vio retribuido. Esta roca de la isla de Léucade era, al parecer, el punto desde donde se lanzaban al acantilado con frecuencia los enamorados para suicidarse. Otra versión afirma que Safo lo escribió como metáfora de una decepción amorosa, ya que en uno de sus fragmentos se describe como alguien que ha llegado a la vejez, y es incapaz de amar. Esta imagen de Safo atormentada por un amor no recíproco fue representada a menudo por los grandes pintores europeos del siglo XIX, que reflejan una visión romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca.

Pese a todas las parábolas que giran en su entorno (que si enamoraba a sus alumnas, que si se casó, que si era un demonio según los escritores de la Edad Media, que si su familia era aristocrática) lo que se sabe seguro es que Safo se enamoró con una intensidad que vislumbró en sus poemas, los cuales, ya inmortales plasmaron la pasión entre mujeres en una faceta innovadora.

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?
κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει;
Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.
καὶ γάρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλά δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει,
κωὐκ ἐθέλοισα.
Debido al claro abuso que se hizo de su término y origen, con intención evidentemente despectiva, hoy día se llama lesbiana a una mujer homosexual. Es de imaginar a los lectores de siglos posteriores, invadidos ya por la moral y por subversiones colectivas y religiones, refiriendo a Safo entre cervezas: "Tsé, ¿has leído a la lesbiana esa?", "¡Libertad sexual le daba yo", "¡Seguro que se acostaba con todas!". Pues eso es lo que pensaban -y piensan-.

Su extendida y mitificada obra refleja solamente la visión de la estrecha atmósfera social en que ella vivía, que se reducía a sus alumnas y a su familia; y del cual no describe prioritariamente su estilo de vida, sino sus vivencias interiores. Esto hace que el talento literario de Safo carezca de una perspectiva histórica y crítica de la sociedad griega. La sensibilidad y delicadeza propias del orbe femenino son las protagonistas de sus poemas, sentimientos encontrados con su círculo de aprendices: como la envidia, el amor, la decepción, la alegría y la rivalidad; porque no son censurados, más bien son colocados en su pleno esplendor. El mundo sáfico es un mundo de mujeres, en el que la rudeza y la fuerza son descartadas totalmente de sus poemas aunque la figura masculina complementa algunos de éstos, quizá necesariamente como parte del poliedro.
Safo incrusta en sus poemas la pasión amorosa que se apodera del ser humano y que se manifiesta en diversas formas: como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Aquel singular e intenso contenido amoroso de sus líneas propició toda clase de habladurías y suposiciones sobre su vida. Sus versos se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Más tarde, en Roma, los poetas latinos elogiaron su poesía. Allí había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo).

Tuvo tantos críticos y detractores, como admiradores entre las sucesivas generaciones del lirismo, así griegas como latinas. Safo y su compatriota Alceo son reconocidos como los poetas más asombrosos de la poesía lírica griega arcaica, de la que Terpandro y Arión son precedentes. Son, además, los únicos íconos representativos de una producción literaria lesbia. Safo de Lesbos ha sido probablemente la poetisa más traducida e imitada de la antigüedad clásica.

jueves, 3 de octubre de 2019

RECADOS PÓSTUMOS REALES DE SUICIDAS: LOS INDICIOS DE LA TERGIVERSACIÓN O NULIFICACIÓN DEL SENTIDO DE LA VIDA

El suicidio es uno de los temas más complejos y misteriosos a los que se enfrenta el mundo y, por ello, su investigación resulta potencialmente una de las cuestiones más intrigantes. El suicidio es un acto brusco, como si se produjera un cortocircuito que nublara toda razón y conciencia. En un abrir y cerrar de ojos surge la idea y se suscita o, al menos, hay un comienzo de su ejecución. Una rabia encubierta del suicida busca castigar a quienes le rodean. Pero si se trata de observar un determinado suicidio, una de las grandes dificultades, es la obtención de datos que permitan componer la situación que llevó a un ser humano a acabar con su vida. Es así que todo suicidio consumado deja rastros en el lugar en que se produce y de ahí que el objetivo siguiente sea interpretar correctamente los hechos, reconstruir lo ocurrido y comprender lo que sucedió.
Pues bien, dentro de este entramado, el análisis del contenido de cartas o notas suicidas es un método genuino en la verificación del comportamiento, ya que puede considerarse como un mensaje donde el suicida exterioriza su plan, su responsabilidad y su premeditación en la realización del suicidio y además pretende que sea vista posterior a su muerte. Por ende, esta técnica es de las más utilizadas para su comprensión. En sus últimos pensamientos, los suicidas develan las causas que los impulsaron a aniquilarse: no encontrarle sentido a la vida, la violencia, la soledad y los diversos problemas; etc., según los recados póstumos. Los familiares, pareja y amigos son los principales destinatarios.

Su estudio es fundamental desde el punto vista psiquiátrico, psicológico y médico-forense, al vislumbrar el carácter bio-psico-social que la persona suicida detenta para tomar esta decisión. Aun cuando se asume que la terminología empleada en dichas cartas, es un medio esencialmente expresivo de su propio pensar en el instante que disponen dar término a su vida, pero también que en su mentalidad pudieron haber existido sesgos que no quedaron reflejados en los escritos, ni siquiera puestos en relieve por otros conductos a sus allegados.

Este tipo de evidencia, cuando aparece, facilita introducirse en la mente fatalista previo al acto suicida. Ahí pueden deducirse signos prevalentes directos de los motivos, los sentimientos, los afectos y los deseos del suicida, ya que usualmente son manifestados poco antes de cometerlo, con lo cual se tiene un acceso más cercano al acto mismo y; por tanto, a su entendimiento. En general, las notas suicidas se caracterizan por fijar aspectos muy variables; tales como enojo, idealización, culpa, perdón, castigo, devaluación, hostilidad y autorreproches, y por dejar frecuentemente instrucciones a los supervivientes.
Entonces las líneas dejadas por un suicida determinan las características afectivas, emocionales, cognoscitivas y de actitudes; así como la ideación de auto-destrucción. Se plantea la valoración de los manuscritos, con la referencia de los antecedentes y sobretodo del contenido, para dar respuesta a ciertas interrogantes junto con la escritura, que es base de la personalidad. Asimismo, la manera en cómo escribe, la forma y tamaño de las letras son algunas pautas que hacen posible conocer cómo era la víctima y su grado de desesperanza. Con una visión psicoanalítica, se delata la capacidad de creación y producción disminuida y, a veces, anulada; aunada a su vivencia subjetiva correspondiente a la nulidad de todo deseo y de todo placer que llegaba a afectar los episodios de la vida diaria en todos sus aspectos (familiar, laboral, social). En un relato se puede entrever la existencia de un estado que invadía tanto el cuerpo como la mente, dotado de desesperación y de cólera, puesto en una experiencia de absoluta devastación de sí misma con una marcada maquinación activa.

El análisis de cartas, notas o dibujos póstumos al suicidio ha permitido por décadas indagar este fenómeno. A pesar de que el número de quienes los dejan, es mínimo. Se indica que del total de cada 100 suicidas sólo 10 dejan alguno. La revelación de indicios o mensajes referentes y consustanciales al sujeto, coadyuva a establecer el perfil del suicida, sus conflictos y su dinámica. Los escritos dejados por aquéllos que consuman el suicidio, son un valioso componente para conocer los rasgos más significativos y característicos de un individuo. Se puede establecer el origen, la gravedad, la evolución y los efectos del malestar psíquico del que era portador y que le inclinó a realizar ese acto.

Se señala que los niños menores de 13 años, es poco probable que dejen cartas. Pero, a través de sus dibujos -o en caso de que las dejen-, se pueden explicar las deliberaciones conscientes de quien se suicidó; las facetas de su personalidad, actitudes, disconformidades, capacidad intelectual y los factores precipitantes que lo llevaron a matarse; siendo acaso, eventos sencillos que aparentemente no ameritarían un hecho de tal magnitud, o de tipo severo.
De acuerdo con estadísticas del INEGI, los móviles recurrentes de suicidio tanto en hombres como en mujeres, son:

El disgusto familiar (27% hombres y 35% mujeres).
Causas amorosas (9% hombres al 10% mujeres).
Las enfermedades mentales o físicas (6% hombres y 2% mujeres).
Aunque en la mayoría se desconoce el motivo (32% hombres y 30% mujeres) y el resto (26% hombres y 21% mujeres) tienen motivos variados.

En los niños, el principal motivo son los problemas familiares o inclusive escolares. A diferencia de ellos, en los adolescentes las causas amorosas en el suicidio aparecen porque a esa edad las relaciones sentimentales se viven de forma intensa y suelen ser muy inestables. No obstante, detrás de dichas razones existen sentimientos acumulados por años y que, básicamente son:

La culpa (por haber hecho algo mal, aunque no haya sido así o por no cumplir con las expectativas de los padres o de seres queridos).
La sensación de fracaso (en expectativas que otros o él mismo había generado en sí mismo).
La autocompasión y soledad (porque piensa que nadie lo quiere, nadie lo acepta o nadie lo entiende).
El deseo de venganza (el deseo de dañar a la persona a la que culpan de sus problemas).
El sadismo (como agresión auto-dirigida con fuertes sentimientos de inferioridad y baja autoestima).
Desesperación (ansiedad, depresión miedo, cansancio).
El deseo de reparación y renacimiento (el deseo de tener una vida satisfactoria en otro lugar).
La desesperanza (niega que existan posibilidades de tener una vida mejor).

También los indicios escritos pueden servir para saber las circunstancias de muerte. Encontrar notas cerca o junto al suicida, es una cuestión de gran importancia, ya que brinda información sobre su estado psicológico, antes de consumar el suicidio. Pueden indicar la gravedad del proceso psicopatológico, el grado de impulsividad, el nivel de desesperanza, los problemas vitales, las estrategias de afrontamiento o el grado de soporte social y familiar, ya que el paso a la acción debe estar en íntima relación con el grado de desesperación del suicida. Del mismo modo, se puede determinar la intencionalidad letal. Así, en los casos, en que se deduce que el suicidio ha sido llevado a cabo con premeditación y planificación, orienta cuando alguien es portador de un trastorno depresivo, muy diferente de aquéllos donde el proceso patológico es un trastorno de personalidad, trastorno adaptativo o incluso una toxicomanía, más inclinados a la realización de actos impulsivos.

VESTIGIOS DE RECÁDOS PÓSTUMOS REALES


Muchos teóricos han concluido que en el cimiento de la conducta suicida, subyace la rabia. El deseo de matar, el deseo de ser matado y el de matarse confluyen para dar como resultado el acto suicida. El hombre, preso de la ira y con el afán de destruir a otro que considera causante de su dolor, se destruye a sí mismo, dando fin al sufrimiento del que siente que no puede escapar. La culpa, la expiación y el deseo de venganza se entrelazan para encontrar los motivos suficientes.

Mujer, 15 años. Ingirió pastillas para matarse.
"Tranquila que yo sé que lo mejor para esta familia es que me muera. Menos mal que… ya no está porque que mamera". (sic.)

Hombre, 18 años. Ingirió soda cáustica.
"El retorno

Siento que todo va cambiando a mi alrededor. Las cosas fluyen con un sentido de humanidad y de realidad, la cual indica que todo vuelve a la normalidad. Ya todo se me hace concreto, no tengo mundos dispersos de seres irreales que alguna vez creé para evadir mi razón de existencia. Esto es un punto positivo que aprueva el amor de Dios hacia las personas, porque después de estar tan confundido y disperso en razones que solo me conducian al odio ahora veo con claridad. Que las cosas se pueden mejorar aportando un granito de arena.

Si las cosas fueran en vano para que sufrir? Si las cosas fueran irreales para que mentir? Si el odio puede mas que el amor no hay razon para ayudar y para existir, ya que Jesucristo demostro que la vos de la esperanza la encontramos dentro de nuestros corazones y que por lo tanto es un tramo que debemos vivir". (sic.)

Hombre, 22 años. Se ahorcó de un árbol.
         Hermano:

Te pido perdon por ser así; te encargo lo siguiente

• Sigue adelante con tu trabajo y con responsabilidad, no defraudes la confianza de nadie; porque yo lo hice, y por eso estoy así. 
• Te admiro por tu buena suerte (pero nunca tube envidia de esto), eres mi hermano y te quiero mucho perdoname te lo diria llorando si estuviera allá.
• Cuida de mami, y haz que ella no le baya a afectar mi desaparicion.
• Cuando quieras recordarme escucha este compac a mayor volumen para yo poderlo escuchar.
• Cuida el puesto de hermano mayor que siempre haz tenido.
• Quiero que tambien hables con mi novia y le pidas perdon por mi.
• Si don… pregunta, no le comentes sobre todo esto que te envío. Yo le gasté una plata y por eso estoy así, esto solo lo sabe mami y tú y por favor no lo vayas a mencionar.
• Te envío $100.000 que los mandó mami para pagar el teléfono.
• Te envío las bueltas de la plata de Don…, si el dice que tienen que pagar eso, solo dile que tu sabes que ya no estoy y no tienen que responder por nada del almacen.
• Quien pregunte por mí diles que solo desapareceré y no sabes más.
• Con mi novia habla pero no le comentes de la plata.
Te pido guardes este secreto para siempre. Y se que tú vas a lograr mucho, con mi hermano y papi y mami.
Perdoname hoy he muerto. (secreto).
• Don… tiene dos cassettes. … me deve $10.000… me deve $10.000
cogelos y las vueltas de la plata de Don… no se que quieras hacer (digamos que me autoliquide por 11 meses de trabajo y sumaron $170.000).

Te quiero. (sic.)

         Hombre, 24 años. Se lanzó al vacío. Sufría de una enfermedad terminal y decidió terminar con su suplicio.
                 "Lo siento mucho, pero no puedo más con mi enfermedad. Mi enfermedad es mas fuerte que yo". (sic.)

         Hombre, 25 años. Se disparó.
"Bueno creo que ha llegado el momento.
Lo compartí acá porque se que hay gente que no me conoce y no pueden evitar mi decisión.
Y lei detenidamente cada uno de los mensages.
Tambien trate de hablar de esto con algun amigo, pero simplemente no me sale, y las veces que salió algo no demostraron mayor interes.
Pero tampoco fui especifico ya que temo que intenten evitarlo.
Siento mucho el dolor que voy a causar a quienes queden, pero yo no puedo seguir asi.
Cuando a una persona lo abandona la esperanza, los anhelos, los planes; no tiene sentido nada….acaso el futuro no esta formado por ese triangulo?
Y a todo eso lo reemplazó una sensación de vacio terrible, y como la naturaleza aborrece el vacio eso causa el dolor.
Y ya no puedo más, en serio.
No puedo seguir fingiendo que puedo lidiar con la vida.

Solamente quiero descansar de mi". (sic.)


                 Hombre, 40 años. Se ahorcó.
"La presente es para contarles:

Que no tuve papa en la vida; que se preocupara por mi.
Ni nunca supe que era un papa en realidad para mi. Rara vez me han preguntado, que si tengo papa les he dicho; que con vivo con mi mami por que ella me ha dado todo todo el amor del mundo.
Lo que nunca tuve, ni me hace falta saber uno cada vez que le recordaban y su papa usted tiene papa; yo les decia para mi no existe ni me importa; para mi esta muerto.
Nota: Prácticamente para mi fue como un desconocido.
Que nos abandono sin darsele nada sin importar lo que sintiera o sufriera. Nos dejo y se perdio por completo; hoy en día soy muy feliz con mi madre porque ha llenado un bacio en mi. Por eso en estos instantes donde lai boro este escrito, no quisiera saber pero nada nada. De ese hijueputa ni que me hablaran de ese desgraciado por que yo me siento bien asi viviendo con mi madre. (sic.)

Mujer, 45 años. Se cortó las venas en el baño.
"Hay momentos de desesperación tan largos tan fuertes donde solo habrá cabida para un abrazo caluroso y unas pocas palabras de compañeros por una madre o un padre amoroso que pudieran hacernos sentir que no estamos solos. Pero qué puedo esperar de un alcoholico autocompasivo y una madre a la que solo puedo despertarle sentimientos de rivalidad y rabia? Consciente/ no busco la compasión de nadie, solo quiero sentir que hay alguien que comparte mi sentir, que tiene sentido esto que me preocupa y me ahoga, que no es una situación + a la que yo veo + grande x mi manera de ser exagerada/ sensible. Poder encontrar la solución y hacer lo que esté en mis manos xa mejorarla, no solo xq' me duele tremendo/ ver como mi padre se hunde en el abismo cd vez + profundo del alcohol y xq' de eso de la desesperanza y el poco deseo de vivir y ser feliz. Ya nada me interesa ni espero de la vida. Solo dormir y en ese dormir ya nunca + despertar". (sic.)