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domingo, 6 de octubre de 2019

SAFO DE LESBOS, LA POETISA GRIEGA Y SÍMBOLO DEL AMOR-PASIÓN ENTRE MUJERES QUE OTORGÓ EL NOMBRE A LAS LESBIANAS

«Unos dicen que lo más bello sobre la oscura Tierra, son las tropas de jinetes. Otros, que la infantería, y algunos que un tropel de barcos. Pero yo digo que es lo que uno ama» — escribía Safo.

Safo de Lesbos, fue la poetisa griega que expresó por primera vez en la serena espontaneidad y franqueza, el amor entre mujeres de una forma atónita y cautivadora para muchos. Es la primordial artista femenina de las letras del mundo occidental. Platón la llamó "Safo, la seductora" y "La décima musa", un detalle que la sitúa en un estatus de resonancia y admiración inalcanzable en el ámbito de la poesía; sin embargo, paralelamente ha sido criticada por otros, en virtud de que diversas sociedades posteriores han considerado -y consideran- el amor y la pasión de mujer a mujer, un sinsentido. También conocida como Safo de Mitilene o simplemente Safo (en griego, Σαπφώ; en eolio, Ψάπφω), está erigida como una escritora de autoridad de la época arcaica. Más tarde, los comentaristas griegos la incluyeron en la lista de 'los nueve poetas líricos'.
Los rasgos característicos de su antología son la naturaleza (calmada y dulce), la belleza de la mujer, el erotismo, las fiestas matrimoniales... todo ello aderezado por una sensibilidad y dulzura insuperables. Asimismo, la unión de lo terrenal con lo divino va muy ligada a Safo, pues la personalidad de ésta estaba influenciada por su dedicación a Afrodita. Se ha dicho que fue tan distinta a las otras: turbadora y frágil, a la vez cándida y deslumbrante; un conmovedor imán de pasiones. Sus compatriotas contemporáneos la alabaron con gran ardor y enamoramiento, ponderando que 'sus palabras venían mezcladas con llamas'. Y, si bien, está suficientemente probado que no fue una cortesana, hay frases dedicadas a ella ensalzando su castidad y su nobleza de alma. Sus versos, escritos en dialecto eolio, han trascendido gracias a su naturalidad y pureza.

Safo nació en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, ahí el mar baña las orillas donde creció la autora de numerosas estrofas y creaciones bucólicas-líricas; con la excepción de un corto exilio en Siracusa (actual Sicilia), en el año 593 a.C. No se saben muchos datos biográficos sobre ella, y sólo se conocen algunos trozos extraídos de citas tardías (tradición indirecta) y de papiros. Casi todos sus poemas existen lamentablemente de forma parcial, por el testimonio de otros autores que los mencionan. Entonces acerca de su vida personal, únicamente hay tejidos hipotéticos y conjeturas. La mayoría de éstos derivan de interpretaciones de su cúmulo poético, del cual se cree que ha llegado menos del 10%; es decir, tan sólo 650 versos. Safo era anti-helénica. Su familia perteneció a la oligarquía local. Fue parte de una sociedad llamada tiaso (θίασος), que era una comitiva al servicio del dios Dioniso (dios olímpico del vino) que se entregaba a todo tipo de éxtasis y placeres.
Más adelante conforma la llamada 'Casa de las servidoras de las Musas', cuyo hermetismo dentro de las paredes, levantaba alrededor rumores morbosos relacionados con las supuestas prácticas sexuales que ahí se llevaban a cabo. En la búsqueda de expandir los derechos de las mujeres, originalmente era un centro de formación donde aprendían literatura, danza y arte; a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, entre otras habilidades. A partir de sus poemas se ha especulado con que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía relaciones lésbicas con algunas de ellas. Todo esto la ha convertido en una representación simbólica del amor pasional entre mujeres, aunque según el relato se suicidó por un hombre en un amor no correspondido.

Esta academia que fundó en Lesbos, ayudó con sus clases a muchísimas mujeres en el aprendizaje. Ahí se han subrayado las particulares inclinaciones sexuales de la poetisa, unos dicen que era lesbiana, otros que era bisexual. Safo de Lesbos cantó el amor hacia sus alumnas con desfachatez y sin tapujos, sobretodo a Atthi, protagonista de muchos de sus poemas más dolorosos:

De veras, quisiera morirme.
Al despedirse de mí llorando,
me musitó las siguientes palabras:
«Amada Safo, negra suerte la mía.
De verdad que me da mucha
pena tener que dejarte.» Y yo le respondí:

«Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,
porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.»
Cierta leyenda, surgida de algún extracto inherente a la poetisa, narra la historia de Faón, un hombre atractivo del que se enamoró la mismísima diosa Afrodita. Según el mito, Safo, inducida por la diosa, se suicidó desde la roca de Léucade lanzándose al mar cuando su amor por Faón no se vio retribuido. Esta roca de la isla de Léucade era, al parecer, el punto desde donde se lanzaban al acantilado con frecuencia los enamorados para suicidarse. Otra versión afirma que Safo lo escribió como metáfora de una decepción amorosa, ya que en uno de sus fragmentos se describe como alguien que ha llegado a la vejez, y es incapaz de amar. Esta imagen de Safo atormentada por un amor no recíproco fue representada a menudo por los grandes pintores europeos del siglo XIX, que reflejan una visión romántica de Safo con el pelo largo apoyada en la roca.

Pese a todas las parábolas que giran en su entorno (que si enamoraba a sus alumnas, que si se casó, que si era un demonio según los escritores de la Edad Media, que si su familia era aristocrática) lo que se sabe seguro es que Safo se enamoró con una intensidad que vislumbró en sus poemas, los cuales, ya inmortales plasmaron la pasión entre mujeres en una faceta innovadora.

¿Arde de nuevo el corazón inquieto?
¿A quién pretendes enredar en suave
Lazo de amores? ¿Quién tu red evita,
Mísera Safo?
κὤττι μοι μάλιστα θέλω γένεσθαι
μαινόλᾳ θύμῳ, τίνα δηὖτε πείθω
μαῖς ἄγην ἐς σὰν φιλότατα τίς τ, ὦ
Ψάπφ᾽, ἀδίκηει;
Que si te huye, tornará a tus brazos,
Y más propicio ofreceráte dones,
Y cuando esquives el ardiente beso,
Querrá besarte.
καὶ γάρ αἰ φεύγει, ταχέως διώξει,
αἰ δὲ δῶρα μὴ δέκετ ἀλλά δώσει,
αἰ δὲ μὴ φίλει ταχέως φιλήσει,
κωὐκ ἐθέλοισα.
Debido al claro abuso que se hizo de su término y origen, con intención evidentemente despectiva, hoy día se llama lesbiana a una mujer homosexual. Es de imaginar a los lectores de siglos posteriores, invadidos ya por la moral y por subversiones colectivas y religiones, refiriendo a Safo entre cervezas: "Tsé, ¿has leído a la lesbiana esa?", "¡Libertad sexual le daba yo", "¡Seguro que se acostaba con todas!". Pues eso es lo que pensaban -y piensan-.

Su extendida y mitificada obra refleja solamente la visión de la estrecha atmósfera social en que ella vivía, que se reducía a sus alumnas y a su familia; y del cual no describe prioritariamente su estilo de vida, sino sus vivencias interiores. Esto hace que el talento literario de Safo carezca de una perspectiva histórica y crítica de la sociedad griega. La sensibilidad y delicadeza propias del orbe femenino son las protagonistas de sus poemas, sentimientos encontrados con su círculo de aprendices: como la envidia, el amor, la decepción, la alegría y la rivalidad; porque no son censurados, más bien son colocados en su pleno esplendor. El mundo sáfico es un mundo de mujeres, en el que la rudeza y la fuerza son descartadas totalmente de sus poemas aunque la figura masculina complementa algunos de éstos, quizá necesariamente como parte del poliedro.
Safo incrusta en sus poemas la pasión amorosa que se apodera del ser humano y que se manifiesta en diversas formas: como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Aquel singular e intenso contenido amoroso de sus líneas propició toda clase de habladurías y suposiciones sobre su vida. Sus versos se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V a.C. Más tarde, en Roma, los poetas latinos elogiaron su poesía. Allí había bustos de la poetisa (cf. el discurso de Cicerón contra Verres, acusado de robar un busto de Safo).

Tuvo tantos críticos y detractores, como admiradores entre las sucesivas generaciones del lirismo, así griegas como latinas. Safo y su compatriota Alceo son reconocidos como los poetas más asombrosos de la poesía lírica griega arcaica, de la que Terpandro y Arión son precedentes. Son, además, los únicos íconos representativos de una producción literaria lesbia. Safo de Lesbos ha sido probablemente la poetisa más traducida e imitada de la antigüedad clásica.

martes, 10 de septiembre de 2019

LA EROTECA: LA FORMA COLOQUIAL E IDIOSINCRÁTICA DE CÓMO CONCEPTUALIZAN O DEFINEN LAS MUJERES EL ORGASMO

Explorar la diversidad de definiciones y/o conceptualizaciones comunes de orgasmo para lograr una compilación, resulta interesante. El orgasmo ha sido definido, principalmente, como la sensación de máximo placer posible. Este es un tema clave para comprender, asimismo, la función y disfunción sexuales femeninas; donde tales expresiones involucran aspectos individuales, idiosincráticos y culturales que aportan información para entender el fenómeno.
      La salud sexual, se considera uno de los elementos primordiales en el bienestar del ser humano. Particularmente, la salud sexual femenina ha tenido un desarrollo sobresaliente originado por una mejor comprensión del orgasmo, que permitió un avance para integrarla; y como subtema, el orgasmo normal, retardado o ausente, es uno de los pilares fundamentales que amerita estudios específicos.

        En el orgasmo como fenómeno sexual, se desprenden diferentes ítems y componentes que pueden analizarse uno a uno, referidos al tipo de estímulos, el fingimiento y las manifestaciones paralelas que tienen relación con la concepción personal del panorama de la sexualidad y que está profundamente influida por la idiosincrasia y la cultura; porque entender las razones en grupos humanos específicos, puede coadyuvar a un mayor conocimiento.
       En este orden de ideas, analizar las definiciones y conceptos de grupos que representen alguna cultura y etnicidad es fundamental, en virtud de que la disfunción orgásmica está influida, además de por factores orgánicos, por una ideología e idiosincrasia que hacen muy valiosos los datos obtenidos; lo que conlleva el confrontar temas como la anorgasmia perpetua y el fingimiento, que se convierten en mitos urbanos que deben ser reevaluados por investigaciones que aporten resultados científicos reales.

EL ORGASMO COMO ÍTEM DE LA SEXUALIDAD


La definición clásica de orgasmo femenino, dice que «consiste en un pico sensorial, variable y transitorio, de intenso placer que crea un estado alterado de conciencia, que inicia con salvas de contracciones involuntarias, rítmicas, de la musculatura pélvica estriada circunvaginal, con la presencia concomitante de contracciones uterinas, anales y miotonía; dichas contracciones resuelven parcial o totalmente la vasocongestión regional, sexualmente inducida, para devenir todo ello en una sensación ulterior de bienestar y contento».
        Otras definiciones complementarias a la anterior, son: «El orgasmo es un pico de intensidad de excitación generado por estimulación aferente y reaferente de los receptores sensoriales visceral y/o somáticos, activado exógenamente y/o endógenamente». «El orgasmo es un proceso cognitivo de alto orden, seguido por una liberación y resolución de la excitación». Finalmente, el orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Sin embargo, es posible que ninguna de las mencionadas concepciones tenga el alcance suficiente para describir el fenómeno en algunas mujeres y; por tanto, aun teniendo orgasmos genuinos, no sean capaces de identificarlos como tales, o también que identifiquen fenómenos de otro origen como si fueran orgasmos.

         En un modelo ideal se supone que cada actividad sexual debería concluir en un orgasmo, y no tenerlos es una de las causas frecuentes de disfunción sexual; por ende, de insatisfacción y alteración de la calidad de vida. No obstante, las guías sobre el tópico hacen hincapié sobre la satisfacción o el grado de estrés generados por el evento como factores para juzgar el comportamiento, entonces una mujer podría no tener orgasmos e incluso ser 'feliz' sexualmente. En estos casos, no debe considerarse una enfermedad.
         En el estudio de sexualidad más sobresaliente y difundido hasta la fecha, el National Health and Social Life Survey, la disfunción sexual femenina general se calculó en un altísimo 43% vs. 31% en los hombres, lo que significa una gran prevalencia en las mujeres. En ese mismo estudio se calculó un 25,72% de problemas del orgasmo, lo que también es una cifra significativa.

LAS CATEGORÍAS CONCEPTUALES DEL ORGASMO


Con respecto a la definición y conceptualización del orgasmo, hay una pluralidad de respuestas que se distribuyeron en 5 grupos: la mayoritaria, fue referida como «Máximo placer» (50,3%); la segunda, definió el orgasmo como «Sensación placentera» (26%); la tercera, fueron definiciones relacionadas con las «Sensaciones anatómicas» experimentadas (16%); la cuarta definición, está relacionada con el subgrupo «Culminación o clímax» (6%); la última categoría, son participantes que «no saben» cómo definirlo (1,81%).
En la «definición de orgasmo» se detectaron las mencionadas categorías principales, alrededor de las cuales se agruparon las opiniones.

Categorías de definición:

1) Máximo de placer. La más referida fue «Máximo placer» (50,3%). En ésta, las definiciones están relacionadas con un algo que los sentidos registran elevado a su máxima potencia; en este grupo están también las respuestas que se refieren al orgasmo como una sensación indescriptible, de éxtasis, en el límite superior que los sentidos perciben. Pero no está determinado si esta sensación máxima que obtienen con el orgasmo, es en realidad la máxima de sus vidas o si se apegan a las definiciones del inconsciente colectivo y de la cultura sobre lo que un orgasmo debe ser.
[Palabras que modifican la definición: Relajación, excitación, sensación máxima.]

«Sensación de éxtasis», «Sensación máxima sin eyacular», «La mejor experiencia de placer», «Sensación de infinito placer pasajero», «Estado delicioso de paz momentánea», «Cuando el alma se sale del cuerpo», «Momento de gran placer durante una relación», «Un placer exquisito», «La parte más excitante del sexo», «Sobreexcitación», «Sensación indescriptible», «Sensación inexplicable».

2) Sensación placentera. Relacionada con la anterior se encuentra la segunda categoría (26%), entendiendo sensación como la impresión que las cosas producen por medio de los sentidos; sin enfatizarla como algo superior o indescriptible, pero siempre placentera. Específicamente, algunas mujeres aluden a que la sensación placentera es producto de la estimulación adecuada y constante, haciendo explícito algo importante, que es la influencia de la técnica sexual en la consecución del orgasmo.
[Palabras que modifican la definición: Bienestar, sensación placentera de algo, sensación placentera que causa algo.]

«Sensación placentera al final», «Sensación placentera en que el mundo se va», «Sensación placentera de subir y bajar», «Sensación placentera para olvidarme del mundo», «Sensación placentera que genera ganas de repetir», «Sensación placentera que recorre todo el cuerpo», «Sensación placentera que dura segundos», «Sensación de placer que relaja», «Sensación placentera de corta duración», «Sensación de felicidad y alegría», «Sensación de placer que quita el aliento y luego descansa», «Sensación al interior para que algo no salga», «Sensación de placer explosivo o intenso», «Sensación de placer con la penetración», «Sensación plena de bienestar», «Sensación de furor», «Sensación placentera del sistema nervioso», «Sensación de placer y dolor relajante», «Sensación agradable», «Sensación placentera en el órgano», «Sensación placentera en el cuerpo», «Ilusión multicolor», «Algo intenso que tienes que saciar», «Sensación de fuego», «Sensación de liberar el estrés», «Sensación de plenitud», «Explosión interna de placer», «Satisfacción», «El punto donde no quiero que se acabe».

3) Sensaciones anatómicas. El tercer grupo (16%), agrupa una serie de definiciones vinculadas al aspecto anatómico y fisiológico, evidenciando los conocimientos que sobre morfología y función del cuerpo humano tienen las mujeres. Definieron el orgasmo como una experiencia que involucra la contracción de algunos músculos, calambres, hormigueo, debilidad, cambios en la temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria y cambios físicos que generan descompresión o descongestión venosa; algunas definiciones mencionan una sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis, lo que genera una idea de recuperar las cosquillas como acto placentero producto del vínculo afectivo.
[Palabras que modifican la definición: Hormigueo, cosquilleo, vibración, contracción muscular.]

«Sensación placentera en la vagina o clítoris», «Sensación de hormigueo y debilidad», «Sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis», «Sensación de subir y bajar con cosquilleo», «Sensación de placer acompañada de calor, escalofrío y calambres», «Sensación que se siente en las piernas», «Explosión después de estimular el clítoris», «Contracción muscular placentera», «Estremecimiento agradable del cuerpo», «Vibración del clítoris».

4) Clímax. Un grupo se refiere al orgasmo como un momento de «Culminación o clímax» (6%), que está en plena consonancia con la definición de la Real Academia de la Lengua Española «Culminación del placer sexual». Se ajusta a este contexto como el punto más alto o culminación de un proceso; también lo nombraron como momento de final o de cierre, entendiéndolo como un sentimiento de plenitud, o como un momento culminante de algo placentero, o la satisfacción al cumplir un deseo anhelado. Empero, siendo esta una definición tan popular, llama la atención que sea poco invocada por las mujeres.
[Palabras que modifican la definición: Culminación, final, finalización.]

«Es el momento final», «Es el máximo momento al terminar», «Es la culminación de todo».

5) No sé definirlo. Una última categoría es la de aquéllas que «no saben» definir el orgasmo (1,81%). En este subgrupo, están incluidas tanto las que no encuentran las palabras adecuadas para definir algo que consideran muy importante o fundamental, como las que no tienen interés en responder adecuadamente.
«No sé qué es». «No estoy segura».

Y aunque en las sociedades existen tabúes respecto al orgasmo, éste ha sido tematizado en todas las épocas en la ciencia, el arte y también en la religión.
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jueves, 30 de mayo de 2019

FEMINICIDIOS EN MÉXICO: EL HERVOR FILOSÓFICO DE LA DELINCUENCIA SOBRE UN NÚCLEO

Los demonios del feminicidio, se han extendido corrosivamente por todo México. Un número indeterminado de mexicanas son asesinadas cada día y sólo un 25% de los casos son investigados como feminicidios, según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. Siendo que el asesinato de mujeres en México repuntó con notoriedad internacional en 1993, cuando comenzaron a denunciarse públicamente los casos de mujeres asesinadas en la fronteriza Ciudad Juárez, al norte de México. Tuvieron que pasar casi 20 años, para que se incluyera en el sistema normativo del Código Penal mexicano el delito de feminicidio.
La realidad social que vislumbra actualmente nuestro panorama nacional, indica contundentemente que toda muerte violenta de mujeres, debe ser investigada con un enfoque innegable de perspectiva de género. Cuando los expertos señalan que el feminicidio, deriva del odio relacionado efectivamente al género de la víctima; el cual se evidencia con la mutilación de los cuerpos, con signos de violación sexual o tortura en ellos y con el hecho de cómo intentan esconderlos en terrenos baldíos o canales o con la exposición degradante post-mortem en lugares públicos.

Y este fenómeno de la violencia humana, tiene dentro de sus intentos poliédricos de explicarla, un lado interesante que casi nadie percibe: el origen filosófico de la violencia de género.

LA CONFRONTA DEL PENSAMIENTO DE ROUSSEAU VS. HOBBES


Si nos remontamos a los albores, la búsqueda de razones profundas que expliquen los incesantes hechos de violencia contra las mujeres, se vincula insoslayablemente con la discusión que solían tener rousseanianos y hobbesianos acerca de la violencia humana en general. Porque estos repetidos hechos de violencia contra las mujeres, han hecho que muchos se pregunten cual podría ser su explicación. No por curiosidad científica, ciertamente, sino que es una exigencia moral y social de reducir semejantes hechos al mínimo, prevenirlos y si fuera posible disminuir las alarmantes estadísticas que la confirman. 
Se ha dicho que el fenómeno de la delincuencia y la criminalidad, es congénita a la existencia del hombre. Que la violencia existe desde siempre; violencia para sobrevivir, violencia para controlar el poder, violencia para sublevarse contra la dominación, violencia física y psíquica. Aunado a eso, las investigaciones sobre el comportamiento innato de los animales para compararlo al humano, indican que el instinto agresivo tiene un carácter de supervivencia; por lo tanto, la agresión existente entre los animales no es negativa para la especie, sino un instinto necesario para su existencia. Por lo que se considera que la violencia es producto de los mismos hombres por ser desde un principio seres instintivos, motivados por deseos que son el resultado de apetencias salvajes y primitivas.

En ese sentido, los dos grandes argumentos contendientes en esta búsqueda explicativa, son del que se aduce que el feminicidio es un producto idiosincrático y cultural y; por otro lado, con el que sostiene que en realidad se trata de un fenómeno natural, entiéndase, inevitable. 

Jean-Jacques Rousseau sostenía la teoría de que el hombre era naturalmente bueno pero que la sociedad corrompía esta bondad y que, por lo tanto, la persona no nacía perversa sino que se hacía perversa y que era necesario volver a la virtud primitiva. Ya luego, haciendo referencia a la postura de los rousseanianos, es que la explicación del fenómeno feminicida es antropológico y cultural. Y su posición va todavía más lejos, ya que creen que "el feminicida es moralizador", alguien que actúa por principio y por lo tanto que sus actos criminales y catastróficos están justificados desde un campo racional y principista. Por supuesto, la moral en cuestión es la de una cultura particular, aquella patriarcal, que castiga a las mujeres que desobedecen sus dictámenes. Es decir, que el feminicida no es sino el producto de una cultura. Una especie de 'víctima' de la cultura en juego, en el que la mujer es la otra víctima sobre la que recae y por tanto, el objeto. Para ser más precisos, las premisas primordiales de la tesis cultural son que la violencia es un medio para dominar y detentar poder, donde la dominación y esa búsqueda de poder a través de ésta es el fin. Además, según esta tesis, intrínsecamente el feminicidio puede ser entendido como un castigo aversivo a las mujeres que desobedecen los mandatos patriarcales y que también están los casos de individuos irracionales o con ciertos defectos psicológicos y/o biológicos y/o sociales y/o evolutivos, que infravaloran y cosifican a las mujeres de la generalidad de una sociedad; explicaciones y razones suficientes para ellos, bajo las cuales delinquen.

De hecho, quienes defienden esta tesis cultural no pueden sostener una posición extrema ni radical. Porque, en efecto, no solamente la cultura sino son otros factores; como la moralidad adquirida y los aspectos biológicos, que en su universalidad suponen que somos agentes responsables de nuestras acciones, lo que conforma un todo.

Y como una antítesis a la primera postura, está la discusión sobre el carácter innato de la violencia humana y que, a diferencia de Rousseau y otros pensadores, el filósofo inglés Thomas Hobbes sentenció que la humanidad tiene una agresividad innata y que el instinto de agresión humana dirigido hacia sus congéneres, es la causa de la violencia contemporánea.

Por lo tanto, de una explicación natural que pone en relieve la violencia de género, no puede afirmarse como en la tesis cultural que los agresores u homicidas, sean a su vez, necesariamente 'víctimas o marionetas' -aunque no de la cultura como suponen algunos, sino de sus impulsos irresistibles-, porque impediría que dichos entes sociales se puedan autodeterminar en el ámbito donde socialmente se desenvuelven y; por lo tanto, quedaría que sus víctimas deberían resignarse. Pero con todo, el perjuicio de la víctima, es mucho más que suficiente para reprochar la conducta o en todo caso para tratar de evitarla.

Así que, en ambos casos, los derechos de las mujeres tienen -o deberían de tener- una prioridad inalienable. Absolutamente nadie debería suponer que algún acto de violencia es moral, cultural o innatamente justificado. En otras palabras, deben protegerse férreamente los derechos de las víctimas o de las potenciales víctimas, privilegiando sus derechos fundamentales por sobre los de los agresores. De esta forma, de la presente articulación de la tesis natural-evolutiva con la tesis antropológica-cultural, trasciende que la agencia humana es el resultado de la interacción de una diversidad de factores; donde puede haber sociedades más violentas que otras y que para defender los derechos de las mujeres, no puede caerse en una perspectiva reduccionista.