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martes, 10 de septiembre de 2019

LA EROTECA: LA FORMA COLOQUIAL E IDIOSINCRÁTICA DE CÓMO CONCEPTUALIZAN O DEFINEN LAS MUJERES EL ORGASMO

Explorar la diversidad de definiciones y/o conceptualizaciones comunes de orgasmo para lograr una compilación, resulta interesante. El orgasmo ha sido definido, principalmente, como la sensación de máximo placer posible. Este es un tema clave para comprender, asimismo, la función y disfunción sexuales femeninas; donde tales expresiones involucran aspectos individuales, idiosincráticos y culturales que aportan información para entender el fenómeno.
      La salud sexual, se considera uno de los elementos primordiales en el bienestar del ser humano. Particularmente, la salud sexual femenina ha tenido un desarrollo sobresaliente originado por una mejor comprensión del orgasmo, que permitió un avance para integrarla; y como subtema, el orgasmo normal, retardado o ausente, es uno de los pilares fundamentales que amerita estudios específicos.

        En el orgasmo como fenómeno sexual, se desprenden diferentes ítems y componentes que pueden analizarse uno a uno, referidos al tipo de estímulos, el fingimiento y las manifestaciones paralelas que tienen relación con la concepción personal del panorama de la sexualidad y que está profundamente influida por la idiosincrasia y la cultura; porque entender las razones en grupos humanos específicos, puede coadyuvar a un mayor conocimiento.
       En este orden de ideas, analizar las definiciones y conceptos de grupos que representen alguna cultura y etnicidad es fundamental, en virtud de que la disfunción orgásmica está influida, además de por factores orgánicos, por una ideología e idiosincrasia que hacen muy valiosos los datos obtenidos; lo que conlleva el confrontar temas como la anorgasmia perpetua y el fingimiento, que se convierten en mitos urbanos que deben ser reevaluados por investigaciones que aporten resultados científicos reales.

EL ORGASMO COMO ÍTEM DE LA SEXUALIDAD


La definición clásica de orgasmo femenino, dice que «consiste en un pico sensorial, variable y transitorio, de intenso placer que crea un estado alterado de conciencia, que inicia con salvas de contracciones involuntarias, rítmicas, de la musculatura pélvica estriada circunvaginal, con la presencia concomitante de contracciones uterinas, anales y miotonía; dichas contracciones resuelven parcial o totalmente la vasocongestión regional, sexualmente inducida, para devenir todo ello en una sensación ulterior de bienestar y contento».
        Otras definiciones complementarias a la anterior, son: «El orgasmo es un pico de intensidad de excitación generado por estimulación aferente y reaferente de los receptores sensoriales visceral y/o somáticos, activado exógenamente y/o endógenamente». «El orgasmo es un proceso cognitivo de alto orden, seguido por una liberación y resolución de la excitación». Finalmente, el orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Sin embargo, es posible que ninguna de las mencionadas concepciones tenga el alcance suficiente para describir el fenómeno en algunas mujeres y; por tanto, aun teniendo orgasmos genuinos, no sean capaces de identificarlos como tales, o también que identifiquen fenómenos de otro origen como si fueran orgasmos.

         En un modelo ideal se supone que cada actividad sexual debería concluir en un orgasmo, y no tenerlos es una de las causas frecuentes de disfunción sexual; por ende, de insatisfacción y alteración de la calidad de vida. No obstante, las guías sobre el tópico hacen hincapié sobre la satisfacción o el grado de estrés generados por el evento como factores para juzgar el comportamiento, entonces una mujer podría no tener orgasmos e incluso ser 'feliz' sexualmente. En estos casos, no debe considerarse una enfermedad.
         En el estudio de sexualidad más sobresaliente y difundido hasta la fecha, el National Health and Social Life Survey, la disfunción sexual femenina general se calculó en un altísimo 43% vs. 31% en los hombres, lo que significa una gran prevalencia en las mujeres. En ese mismo estudio se calculó un 25,72% de problemas del orgasmo, lo que también es una cifra significativa.

LAS CATEGORÍAS CONCEPTUALES DEL ORGASMO


Con respecto a la definición y conceptualización del orgasmo, hay una pluralidad de respuestas que se distribuyeron en 5 grupos: la mayoritaria, fue referida como «Máximo placer» (50,3%); la segunda, definió el orgasmo como «Sensación placentera» (26%); la tercera, fueron definiciones relacionadas con las «Sensaciones anatómicas» experimentadas (16%); la cuarta definición, está relacionada con el subgrupo «Culminación o clímax» (6%); la última categoría, son participantes que «no saben» cómo definirlo (1,81%).
En la «definición de orgasmo» se detectaron las mencionadas categorías principales, alrededor de las cuales se agruparon las opiniones.

Categorías de definición:

1) Máximo de placer. La más referida fue «Máximo placer» (50,3%). En ésta, las definiciones están relacionadas con un algo que los sentidos registran elevado a su máxima potencia; en este grupo están también las respuestas que se refieren al orgasmo como una sensación indescriptible, de éxtasis, en el límite superior que los sentidos perciben. Pero no está determinado si esta sensación máxima que obtienen con el orgasmo, es en realidad la máxima de sus vidas o si se apegan a las definiciones del inconsciente colectivo y de la cultura sobre lo que un orgasmo debe ser.
[Palabras que modifican la definición: Relajación, excitación, sensación máxima.]

«Sensación de éxtasis», «Sensación máxima sin eyacular», «La mejor experiencia de placer», «Sensación de infinito placer pasajero», «Estado delicioso de paz momentánea», «Cuando el alma se sale del cuerpo», «Momento de gran placer durante una relación», «Un placer exquisito», «La parte más excitante del sexo», «Sobreexcitación», «Sensación indescriptible», «Sensación inexplicable».

2) Sensación placentera. Relacionada con la anterior se encuentra la segunda categoría (26%), entendiendo sensación como la impresión que las cosas producen por medio de los sentidos; sin enfatizarla como algo superior o indescriptible, pero siempre placentera. Específicamente, algunas mujeres aluden a que la sensación placentera es producto de la estimulación adecuada y constante, haciendo explícito algo importante, que es la influencia de la técnica sexual en la consecución del orgasmo.
[Palabras que modifican la definición: Bienestar, sensación placentera de algo, sensación placentera que causa algo.]

«Sensación placentera al final», «Sensación placentera en que el mundo se va», «Sensación placentera de subir y bajar», «Sensación placentera para olvidarme del mundo», «Sensación placentera que genera ganas de repetir», «Sensación placentera que recorre todo el cuerpo», «Sensación placentera que dura segundos», «Sensación de placer que relaja», «Sensación placentera de corta duración», «Sensación de felicidad y alegría», «Sensación de placer que quita el aliento y luego descansa», «Sensación al interior para que algo no salga», «Sensación de placer explosivo o intenso», «Sensación de placer con la penetración», «Sensación plena de bienestar», «Sensación de furor», «Sensación placentera del sistema nervioso», «Sensación de placer y dolor relajante», «Sensación agradable», «Sensación placentera en el órgano», «Sensación placentera en el cuerpo», «Ilusión multicolor», «Algo intenso que tienes que saciar», «Sensación de fuego», «Sensación de liberar el estrés», «Sensación de plenitud», «Explosión interna de placer», «Satisfacción», «El punto donde no quiero que se acabe».

3) Sensaciones anatómicas. El tercer grupo (16%), agrupa una serie de definiciones vinculadas al aspecto anatómico y fisiológico, evidenciando los conocimientos que sobre morfología y función del cuerpo humano tienen las mujeres. Definieron el orgasmo como una experiencia que involucra la contracción de algunos músculos, calambres, hormigueo, debilidad, cambios en la temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria y cambios físicos que generan descompresión o descongestión venosa; algunas definiciones mencionan una sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis, lo que genera una idea de recuperar las cosquillas como acto placentero producto del vínculo afectivo.
[Palabras que modifican la definición: Hormigueo, cosquilleo, vibración, contracción muscular.]

«Sensación placentera en la vagina o clítoris», «Sensación de hormigueo y debilidad», «Sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis», «Sensación de subir y bajar con cosquilleo», «Sensación de placer acompañada de calor, escalofrío y calambres», «Sensación que se siente en las piernas», «Explosión después de estimular el clítoris», «Contracción muscular placentera», «Estremecimiento agradable del cuerpo», «Vibración del clítoris».

4) Clímax. Un grupo se refiere al orgasmo como un momento de «Culminación o clímax» (6%), que está en plena consonancia con la definición de la Real Academia de la Lengua Española «Culminación del placer sexual». Se ajusta a este contexto como el punto más alto o culminación de un proceso; también lo nombraron como momento de final o de cierre, entendiéndolo como un sentimiento de plenitud, o como un momento culminante de algo placentero, o la satisfacción al cumplir un deseo anhelado. Empero, siendo esta una definición tan popular, llama la atención que sea poco invocada por las mujeres.
[Palabras que modifican la definición: Culminación, final, finalización.]

«Es el momento final», «Es el máximo momento al terminar», «Es la culminación de todo».

5) No sé definirlo. Una última categoría es la de aquéllas que «no saben» definir el orgasmo (1,81%). En este subgrupo, están incluidas tanto las que no encuentran las palabras adecuadas para definir algo que consideran muy importante o fundamental, como las que no tienen interés en responder adecuadamente.
«No sé qué es». «No estoy segura».

Y aunque en las sociedades existen tabúes respecto al orgasmo, éste ha sido tematizado en todas las épocas en la ciencia, el arte y también en la religión.
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martes, 27 de agosto de 2019

LA EROTECA: HAY PERSONAS QUE TIENEN SEXO, OTRAS QUE HACEN EL AMOR. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA?

No es un gran secreto: hay una diferencia primordial y tajante entre hacer el amor y tener sólo sexo. Las relaciones sexuales no implican siempre un idéntico motivo, ni persiguen igual fin. Por ello, es importante tener claro lo que se hace. El amor trae consigo el inevitable deseo de tener un íntimo contacto físico con quien lo inspira. No obstante, las relaciones sexuales no todas las veces son la equivalencia de que alguien esté enamorado.
         Aunque muchos tienden a confundirlos o concebirlos como iguales, no es lo mismo. Una delgada, pero muy importante línea, separa ambos conceptos. El amor es más exclusivo, el sexo puede llevarse a cabo incluso con varias personas.

       El placer físico es un ingrediente básico del amor, pero para alcanzar el coito no es necesario tener una flecha en el corazón. Hacer el amor es disfrutar, pero la principal motivación es conectar en un nivel emocional con la pareja; también significa deleitarse explorando el cuerpo, la mente y el interior de quien se ama, no sólo porque se intenta llegar al clímax, sino porque se está compartiendo una conexión realmente íntima. Por otro lado, en el sexo, la primera finalidad es llegar al orgasmo. En consecuencia, siempre que se hace el amor se tiene sexo, aunque no siempre que se practica sexo se está haciendo el amor.

         Entonces, una palabra elemental hace la diferencia: sentimientos. Porque hacer el amor conlleva tener relaciones sexuales con sentimiento. Esto quiere decir que se involucran las emociones de quienes lo consuman. Para tener sexo, en cambio, sólo se requiere satisfacer el deseo físico.
Es así como, tras un encuentro, muchos optan porque el amor sea aquéllo que siga uniendo sus corazones. Mientras, otros se dicen adiós y dejan de existir hasta una próxima oportunidad.

      Cuando se hace el amor, lo que se busca, es el contacto emocional y compartirlo todo. Se entra en un terreno propio del romanticismo. No ocurre lo mismo cuando se tiene sexo, pues en este último, como acto netamente físico que es, se tiene el coito como único objetivo.

ELEMENTOS DIFERENCIALES IMPORTANTES


Existen puntos clave que dan pauta para diferenciar cuando las relaciones sexuales tienen como base el sentimiento, y cuando son sólo el caso de darle placer al cuerpo.
1. El lenguaje: Cuando se ama hay más sensualidad, se apuesta más al juego previo y a las caricias. La delicadeza de las palabras juega un rol importante antes de alcanzar la penetración. En cambio, el sexo va más al grano y sólo la excitación y el orgasmo acaparan el cuerpo y los pensamientos.

2. La gratificación: Cuando se hace el amor, se piensa mucho en alcanzar el placer mutuo y en cómo satisfacer a la pareja. El sexo es más egoísta y lo que busca primeramente, es la autogratificación. El orgasmo da la felicidad, sin importar qué tan complacida se sienta la otra persona.

3. El tiempo: Cuando se hace el amor se invierte espacio en seducir, para el sexo cualquier momento o circunstancia son buenos. Tras el acto, se comparte con el otro cuando se hace el amor, mientras que cuando sólo se trata de sexo todo se acaba con el orgasmo.

4. Las expectativas: Las parejas que hacen el amor, comparten sueños de vida y metas a alcanzar. Aspiran a continuar sus caminos juntos y pueden intercambiar confidencias en la cama. En cambio, quienes se centran en el sexo no tienen más compromiso que desvestirse y volverse a vestir.
La relevancia de diferenciar las dos acciones, es porque todo depende de lo que se busque. Es trascendente diferenciar ambas posturas en una relación, porque evita que la confusión termine haciendo daño a alguno de los implicados. De cualquier modo, debe tenerse en cuenta lo siguiente:

En ocasiones una de las personas apuesta por los sentimientos, mientras la otra sólo está buscando satisfacer el cuerpo.

Entre tener sexo y hacer el amor, no hay uno que sea mejor o peor que el otro, siempre y cuando las dos personas estén de acuerdo en lo que se busca.
Cada persona necesita tener conocimiento de lo que está haciendo, porque la intimidad forma parte de la vida.

Si se quiere o no compromiso a la hora de un encuentro íntimo, debe ser una decisión consciente que merece respeto.

Si no se conoce cuál es el límite del acto, alguien podría enamorarse desconociendo que no hay nada más allá del orgasmo y para cuidar las emociones, es importante saber cuál es la diferencia entre hacer el amor y tener sexo.

El sexo es un estado de inconsciencia...

El sexo es una cuestión de física y química.
Hoy está, mañana no se sabe.

El sexo es un deseo que se satisface en una noche.
Es la causa por la cual el hombre se pierde a sí mismo.
El sexo drena la energía del ser humano, no es constructivo.
Cuando sólo hay sexo después viene la separación, porque luego de terminar el acto sexual cada uno se separa.
Tampoco hay gratitud en el espíritu, es meramente mecánico.

El amor es un estado de consciencia...

En el amor hay un intercambio. Yo doy y tu recibes.
Amar es estudiar a la persona que tenemos al lado, con la mente, el corazón, el cuerpo.
Amar es olvidarse de las ofensas, es tocar la piel para conocer el alma del amado.
Es disfrutar de la compañía del otro, sin expectativas.
Es agradecer luego de hacer el amor.

Es la aceptación de lo que la persona fue, es y será.


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jueves, 15 de agosto de 2019

LA EROTECA: LA INESPERADA Y EXCITANTE CONVERSACIÓN TELEFÓNICA CONTIGO

Nos despedimos hace unos días. Después de unos meses en Boston hace ya tiempo, ahora había conseguido trabajo en un proyecto temporal, en un pequeño pueblo en el estado de Indiana. El sueldo es mucho más atractivo que en España y eso me permitirá pagar el máster que planeo cursar y ahorrar dinero. Este trabajo supone un buen impulso para mi carrera, aunque tendré que trabajar mucho; así que durante un tiempo mi intención es progresar en lo económico y en lo profesional, para más adelante volver a España. El único inconveniente, es dejar un poco de lado mi relación con esa mujer amorosa y ardiente en más de un aspecto, a la que amaba.
Ayer llegué a casa después de trabajar, cuando oí que vibraba el móvil. Se trataba de una llamada de ella. Tenemos una relación desde antes de que viniese a Estados Unidos y decidimos continuar, sin embargo, la distancia no es fácil. Pero teníamos que apaciguar de alguna forma nuestro deseo mutuo. Ese deseo desbordante y esa pasión delirante que desde entonces nos ha unido hasta ahora.

Ella: No puedo dormir.
Yo: Es tarde en España, mañana trabajas.
Ella: Tengo frío en la cama. Cuando estabas aquí me pegaba a ti y te acomodaba el brazo para que me abrazaras.
Yo: Sabes que no puedo arroparte.
Ella: Me hacía una bolita pegando el culo contra ti y apretando tu mano contra mi pecho… Siempre te ponías duro…

Empecé a sentir una presión en el pantalón. Ella vio que había leído el mensaje y que seguía conectado.
Ella: Empezabas a morderme el cuello y yo me removía como resistiéndome, pero lo que hacía era frotarme contra ti, me gustaba sentirte.

Ya no pude más y respondí...

Yo: Enseguida notaba como tus pezones se iban poniendo duros.
Ella: Tengo ya los pezones duros y estoy empezando a tener calor.

Y me pasó una foto con la camiseta de dormir tirada al lado de la cama.
Yo: Me gustaba acariciarte alrededor de los pezones, que se marcaran bien y pellizcarte la punta.
Ella: Uhmmm, sí, me acabo de pellizcar, me tienes muy dura. Después me apretabas un seno con fuerza y deslizabas el otro debajo del camisón.
Yo: Siempre tenías las bragas mojadas… pero te hacía esperar, te pasaba el dedo por las ingles mientras tú apretabas mi mano porque la querías sentir ahí.
Ella: Sí, me volvía loca sentir el roce de tu mano en mi sexo y sólo estaba deseando que posaras tus dedos en mi clítoris.
Yo: Con la otra mano te sacaba el camisón…
Ella: Sentía tu calor en mi cuerpo un momento, tú siempre dormías sin pijama. Me giraba hacia ti y disfrutaba de la cara de lujuria que ponías al ver mi pecho desnudo.
Yo: No duraba mucho, pues agarraba tu pecho desde abajo y me lo llevaba a la boca. Cómo me gustaba jugar con tus tetas, llenarme la boca con ellas, tocar tu pezón con mi lengua.
Ella: Eso me ponía muy caliente, cada vez que sentía tu lengua en mi pezón sólo podía pensar en sentir tu pene con mi lengua.
Yo: Me mordías el cuello y empezabas a bajar muy lentamente, apretando tu sexo contra mi pierna y rozando tus pezones contra mi pecho. Me ponía full sentir tu humedad a lo largo de mi pierna a la vez que lo duro de tus pezones.
Ella: Uhmmm, me encantaba el roce de tu pierna mientras bajaba y te iba pegando mordisquitos en el cuello, el pecho, el abdomen… deseando llegar a tu miembro que sentía tan duro contra mis tetas. Pero yo bajaba lentamente disfrutando de hacerte sufrir, de sentir todo el deseo que tenías.
Yo: Sí, en esos momentos me moría de ganas de sentir tus labios. Sólo de recordarlo me estoy volviendo loco, llevo un rato que estoy escribiendo con una mano mientras pienso en ti.
Ella: Me pone mucho que estés pensando en mí mientras me toco. Tengo dos dedos que los estoy chupando como si fueses tú, mientras la otra mano está en la humedad de mi vagina…
Yo: Recuerdo cómo me la chupabas, alternando el metértela entera con jugar con la punta… Cuando me chupabas la puntita mientras me mirabas con esos ojos de cachonda, yo no podía más.
Ella: Veía tu cara de placer y así sabía lo que era capaz de hacerte disfrutar y que en ese momento era lo que más deseabas en el mundo. Cuando ya no podías más, ponías tu mano en mi cara y me empujabas suavemente hacia arriba. Pero a mí me gustaba llevarte al límite y no separaba mi lengua de ti.
Yo: Y hasta que ya el deseo me volvía más primario, te giraba sin contemplaciones y bajaba para que mi lengua se hundiese en tu humedad.
Ella: Siempre buscaba llevarte a ese punto, que sintieras un deseo animal, que todo tu cuerpo sólo pudiese pensar en compartir placer conmigo.
Yo: Eres lo único en lo que puedo pensar ahora mismo, en llevar mi lengua a tu clítoris mientras mis dedos exploran tu cueva. Concentrarme en darte placer, mientras tus dedos se clavan en mi pelo…

Ella: Abandonarme al placer y dejarte hacer.
Yo: Recorrerte toda. Tus labios, tu clítoris, tu interior… Y saborearte mientras escucho cómo gimes y tu cuerpo se arquea para recibir el placer.
Ella: Hasta que te digo que quiero sentirte dentro de mí, mientras clavo de nuevo con fuerza mis dedos en tu pelo...
Yo: Me gusta sentirte entregada y no paro de saborearte y tocarte hasta que ya no puedes hablar, sólo gemir y empiezo a sentir tus espasmos.
Ella: Sí, haces que me corra de gusto… Y cuando ha terminado el orgasmo, me das un beso en donde más me gusta.
Yo: Después te pones encima y tengo la mejor vista posible, tu pecho desnudo subiendo y bajando con una cara de excitación que es lo mejor que puede encontrarse.
Ella: Tanto como ver tu cara de placer, sentir que soy yo quien te está haciendo disfrutar tanto.
Yo: Empezabas a marcar el ritmo, primero despacio; recuperándote del primer orgasmo, pero poco a poco ibas aumentando el ritmo.
Ella: Me agarrabas con deseo el culo y me acompañabas en el movimiento, mientras iba aumentando el ritmo y me penetrabas al compás.  Cada vez más rápido, hasta que me apoyaba encima de ti y tú me embestías con un ritmo frenético.
Yo: Apoyabas tus senos en mi pecho y tu boca quedaba junto a mi oreja, oyendo tus gritos mientras te llegaba el orgasmo. Después de eso, sólo conseguía aguantar a que terminara tu orgasmo antes de correrme yo.
Yo: Me pones demasiado, me voy a correr...
Ella: Me vengo... Que te corras pensando en mí, me pone a mil. Cuando vuelvas a España, quiero jugar contigo. Hacer todo contigo. Estar contigo una vez más.
Yo: Y yo hacerte gemir como nunca.

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viernes, 5 de julio de 2019

LA EROTECA: AMARRADA A LA CAMA, MIENTRAS EL SILENCIO DE TUS LABIOS APENAS VA ENCENDIENDO TODO

Ya perdí la memoria y no sé decir desde cuando me gusta todo lo que hace. Ya no sé cual fue la primera vez que toqué su cuerpo ni la vez que también toqué el mío a través de mis deseos hacia él, cuando no estuvo cerca. Tampoco puedo evocar tan fácilmente el instante justo en que visualicé todo lo que ahora somos.
Pero estoy recordando aquel episodio donde inesperadamente fui amarrada por él. Cerraré mis ojos un momento, no me interrumpas…

Había pasado una semana desde la última ocasión que habíamos estado íntimamente juntos. No me había llamado, ni enviado ningún mensaje. Esa noche ni siquiera me lo esperaba. Estaba en el sofá en bragas y camiseta cenando unos cereales, cuando llamó a la puerta. No me dio tiempo ni de ver quien era. Entró rápidamente sin que me diera tiempo a reaccionar.

— Desnúdate y siéntate en la cama.

Todavía alucinando, me dirigí al cuarto sin decir nada. Él me siguió detrás. Me desnudé y me senté en la parte baja de la cama. En silencio lo observaba. Se puso a mi lado y abrió la mochila. Empezó a sacar cintas de tela. Sacó tres y las dejó sobre la cama.

— Túmbate, bocarriba.

Obedecí.

Me coloqué en mitad de la cama. Miré al techo, estaba nerviosa y excitada. Él cogió mi muñeca y se metió mis dedos en su boca. Empezó a besarla y lamerla con su lengua. Dedo a dedo pasaba la lengua y daba ligeros mordiscos que me hacían temblar. Yo respiraba muy fuerte, estaba excitándome aún más. Con la cinta ató mi muñeca y me obligó a estirar el brazo, tirando de ahí hacia la izquierda. Mi brazo izquierdo quedaba totalmente inmóvil. Pasó la cinta por el somier, y la ató a ese lado de la cama.
Nunca me habían atado, era la primera vez. Mis sentidos estaban realmente alebrestados. Él estaba muy serio, tanto que resultaba sexy; estaba concentrado. Pasó el largo de la cinta y ató mi otra muñeca.

— Intenta encoger o mover los brazos.

No podía. Lo intenté con fuerza, pero lo único que conseguía era que los nudos de las cintas se apretaran más. Se quitó los zapatos y se subió encima de la cama. Colocándose delante de mí, intentó separarme las piernas.

— Si no te portas bien, me iré y no habrá más placer.

Yo no quería eso, lentamente separé las piernas dejando todo mi coño abierto.

— Se ve que estás caliente, eres una princesa muy guarra.

Estaba muy avergonzada, tanto que ni siquiera me atrevía a mirarlo. Cogió mi pierna izquierda y la dobló. Con la cinta empezó a inmovilizarla de forma que no pudiera estirar la pierna. Llenó mi pierna de esta cinta desde la rodilla hasta el tobillo. Tenía la pierna como dormida, la sentía pero no podía estirarla. Del tobillo la llevó al extremo de la cama y lo ató. Cogió mi otra pierna e hizo lo mismo. Cuando terminó, estaba completamente inmóvil. Mis piernas estaban colocadas de forma que sería muy fácil follarme.

Él se levantó y colocándose a los pies de la cama, contempló su obra. Yo no quería mirarlo, pero notaba como mi coño estaba lleno de mi jugo y cómo empapaba todo. Estaba demasiado excitada. Quería comenzar a follar y lo quería ahora. Él se desnudó completo y volvió a subirse en la cama. Con su pene erecto colocó sus rodillas a ambos lados de mi cabeza. Lo metió en mi boca, y sujetándome la cabeza, empezó a follarme por ahí. Primero lo introducía con suavidad hasta la mitad. Yo miraba hacia arriba y veía como él estaba disfrutando. Cada vez se iba excitando más y lo metía más adentro. Apenas podía respirar. Como si fuera una muñeca, comenzó a empujar de mi cabeza hacía él. Su pene me llegaba hasta el final de mi garganta y daba fuerte y seguido. Consiguió un ritmo y seguía metiéndomelo más, más y más. Lo sacó de repente de mi boca y empezó a darme golpecitos en la cara. Me lo restregaba por las mejillas, la nariz y por los labios.

Volvió a meterlo dentro de mi boca y comenzó a moverse rápido otra vez. Cuando iba a correrse, lo sacó y se corrió encima de mis senos. Salpicó por todas partes llenando mis tetas, mi cuello y hasta mi boca. Con la lengua me relamí los labios. Me encantaba como sabía su semen.

— Lo has hecho muy bien. Ahora vamos a seguir jugando.

Se levantó de la cama y abrió la mochila. Metió la mano y sacó una mordaza de bola. Me la colocó riéndose. Ya sí que estaba a su merced. Ya ni siquiera podía gritar. También sacó de su mochila un consolador y un pequeño vibrador del tamaño de una pila.
— Veo que no hace falta lubricante, así que lo meteré sin más.

Tomó el consolador y me lo metió en el coño. Estaba tan excitada que entró sin ningún problema.

— Eres una princesa enviciada. Estás tan mojada que se me resbala el consolador. Incluso has llenado la cama. Vamos a divertirnos un poco más.

Noté como él movía algo del consolador y éste empezó a vibrar con fuerza.

— Dios, me encanta. Da tanto placer. Me vuelve loca. No puedo parar de jadear.

Riéndose, agarró después el vibrador pequeño y poniéndolo en marcha lo puso sobre mi clítoris. No podía parar de temblar, estaba acalorada, mojada, excitada y encima no podía moverme. Él me controlaba por completo, decidía el ritmo y de vez en cuando paraba. Técnicamente seguía a su merced. Él decidía si yo podía disfrutar o no.

Dirigió su cara hacia abajo y sin parar de utilizar el vibrador, comenzó a morderme los pezones. Los lamía y chupaba como si quisiera arrancármelos. Se juntó todo, el consolador, el vibrador pequeño y su boca. Me iba a correr. No podía parar de disfrutar y de temblar. Me corría, me iba... ahhh...

El orgasmo fue tan fuerte. Que toda mi espalda tembló y el placer inundó mi cuerpo desde mi cabeza hasta los dedos de mis pies. Parecía que estaba flotando en el cielo.

Él me dejó unos minutos para disfrutar de mi orgasmo, cuando decidió follarme otra vez. Con todo el coño sensible metió su pene y me folló como nunca. Me daba todo lo fuerte que él quería. Sentía que iba a romperme en dos. Yo mordía la mordaza con fuerza y sentía como  mi saliva salía por los lados llenándome y dejándome pringosa. Entre el sudor, su semen, mis jugos y mi saliva parecía una auténtica pervertida.

Me daba tan fuerte que botábamos en la cama con cada embestida. Cuando iba a correrse, sacó su pene de mí y se corrió sobre la entrada de mi coño. Se corrió sobre mi vello púbico, mi clítoris y mi entrada. Estaba muerta, me había dejado fuera de combate. Me desató, las cintas dejaron algunas marcas en mis brazos y piernas. Me quedé allí tirada sobre la cama y sin querer me quedé dormida con él a mi lado.

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