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martes, 10 de septiembre de 2019

LA EROTECA: LA FORMA COLOQUIAL E IDIOSINCRÁTICA DE CÓMO CONCEPTUALIZAN O DEFINEN LAS MUJERES EL ORGASMO

Explorar la diversidad de definiciones y/o conceptualizaciones comunes de orgasmo para lograr una compilación, resulta interesante. El orgasmo ha sido definido, principalmente, como la sensación de máximo placer posible. Este es un tema clave para comprender, asimismo, la función y disfunción sexuales femeninas; donde tales expresiones involucran aspectos individuales, idiosincráticos y culturales que aportan información para entender el fenómeno.
      La salud sexual, se considera uno de los elementos primordiales en el bienestar del ser humano. Particularmente, la salud sexual femenina ha tenido un desarrollo sobresaliente originado por una mejor comprensión del orgasmo, que permitió un avance para integrarla; y como subtema, el orgasmo normal, retardado o ausente, es uno de los pilares fundamentales que amerita estudios específicos.

        En el orgasmo como fenómeno sexual, se desprenden diferentes ítems y componentes que pueden analizarse uno a uno, referidos al tipo de estímulos, el fingimiento y las manifestaciones paralelas que tienen relación con la concepción personal del panorama de la sexualidad y que está profundamente influida por la idiosincrasia y la cultura; porque entender las razones en grupos humanos específicos, puede coadyuvar a un mayor conocimiento.
       En este orden de ideas, analizar las definiciones y conceptos de grupos que representen alguna cultura y etnicidad es fundamental, en virtud de que la disfunción orgásmica está influida, además de por factores orgánicos, por una ideología e idiosincrasia que hacen muy valiosos los datos obtenidos; lo que conlleva el confrontar temas como la anorgasmia perpetua y el fingimiento, que se convierten en mitos urbanos que deben ser reevaluados por investigaciones que aporten resultados científicos reales.

EL ORGASMO COMO ÍTEM DE LA SEXUALIDAD


La definición clásica de orgasmo femenino, dice que «consiste en un pico sensorial, variable y transitorio, de intenso placer que crea un estado alterado de conciencia, que inicia con salvas de contracciones involuntarias, rítmicas, de la musculatura pélvica estriada circunvaginal, con la presencia concomitante de contracciones uterinas, anales y miotonía; dichas contracciones resuelven parcial o totalmente la vasocongestión regional, sexualmente inducida, para devenir todo ello en una sensación ulterior de bienestar y contento».
        Otras definiciones complementarias a la anterior, son: «El orgasmo es un pico de intensidad de excitación generado por estimulación aferente y reaferente de los receptores sensoriales visceral y/o somáticos, activado exógenamente y/o endógenamente». «El orgasmo es un proceso cognitivo de alto orden, seguido por una liberación y resolución de la excitación». Finalmente, el orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Sin embargo, es posible que ninguna de las mencionadas concepciones tenga el alcance suficiente para describir el fenómeno en algunas mujeres y; por tanto, aun teniendo orgasmos genuinos, no sean capaces de identificarlos como tales, o también que identifiquen fenómenos de otro origen como si fueran orgasmos.

         En un modelo ideal se supone que cada actividad sexual debería concluir en un orgasmo, y no tenerlos es una de las causas frecuentes de disfunción sexual; por ende, de insatisfacción y alteración de la calidad de vida. No obstante, las guías sobre el tópico hacen hincapié sobre la satisfacción o el grado de estrés generados por el evento como factores para juzgar el comportamiento, entonces una mujer podría no tener orgasmos e incluso ser 'feliz' sexualmente. En estos casos, no debe considerarse una enfermedad.
         En el estudio de sexualidad más sobresaliente y difundido hasta la fecha, el National Health and Social Life Survey, la disfunción sexual femenina general se calculó en un altísimo 43% vs. 31% en los hombres, lo que significa una gran prevalencia en las mujeres. En ese mismo estudio se calculó un 25,72% de problemas del orgasmo, lo que también es una cifra significativa.

LAS CATEGORÍAS CONCEPTUALES DEL ORGASMO


Con respecto a la definición y conceptualización del orgasmo, hay una pluralidad de respuestas que se distribuyeron en 5 grupos: la mayoritaria, fue referida como «Máximo placer» (50,3%); la segunda, definió el orgasmo como «Sensación placentera» (26%); la tercera, fueron definiciones relacionadas con las «Sensaciones anatómicas» experimentadas (16%); la cuarta definición, está relacionada con el subgrupo «Culminación o clímax» (6%); la última categoría, son participantes que «no saben» cómo definirlo (1,81%).
En la «definición de orgasmo» se detectaron las mencionadas categorías principales, alrededor de las cuales se agruparon las opiniones.

Categorías de definición:

1) Máximo de placer. La más referida fue «Máximo placer» (50,3%). En ésta, las definiciones están relacionadas con un algo que los sentidos registran elevado a su máxima potencia; en este grupo están también las respuestas que se refieren al orgasmo como una sensación indescriptible, de éxtasis, en el límite superior que los sentidos perciben. Pero no está determinado si esta sensación máxima que obtienen con el orgasmo, es en realidad la máxima de sus vidas o si se apegan a las definiciones del inconsciente colectivo y de la cultura sobre lo que un orgasmo debe ser.
[Palabras que modifican la definición: Relajación, excitación, sensación máxima.]

«Sensación de éxtasis», «Sensación máxima sin eyacular», «La mejor experiencia de placer», «Sensación de infinito placer pasajero», «Estado delicioso de paz momentánea», «Cuando el alma se sale del cuerpo», «Momento de gran placer durante una relación», «Un placer exquisito», «La parte más excitante del sexo», «Sobreexcitación», «Sensación indescriptible», «Sensación inexplicable».

2) Sensación placentera. Relacionada con la anterior se encuentra la segunda categoría (26%), entendiendo sensación como la impresión que las cosas producen por medio de los sentidos; sin enfatizarla como algo superior o indescriptible, pero siempre placentera. Específicamente, algunas mujeres aluden a que la sensación placentera es producto de la estimulación adecuada y constante, haciendo explícito algo importante, que es la influencia de la técnica sexual en la consecución del orgasmo.
[Palabras que modifican la definición: Bienestar, sensación placentera de algo, sensación placentera que causa algo.]

«Sensación placentera al final», «Sensación placentera en que el mundo se va», «Sensación placentera de subir y bajar», «Sensación placentera para olvidarme del mundo», «Sensación placentera que genera ganas de repetir», «Sensación placentera que recorre todo el cuerpo», «Sensación placentera que dura segundos», «Sensación de placer que relaja», «Sensación placentera de corta duración», «Sensación de felicidad y alegría», «Sensación de placer que quita el aliento y luego descansa», «Sensación al interior para que algo no salga», «Sensación de placer explosivo o intenso», «Sensación de placer con la penetración», «Sensación plena de bienestar», «Sensación de furor», «Sensación placentera del sistema nervioso», «Sensación de placer y dolor relajante», «Sensación agradable», «Sensación placentera en el órgano», «Sensación placentera en el cuerpo», «Ilusión multicolor», «Algo intenso que tienes que saciar», «Sensación de fuego», «Sensación de liberar el estrés», «Sensación de plenitud», «Explosión interna de placer», «Satisfacción», «El punto donde no quiero que se acabe».

3) Sensaciones anatómicas. El tercer grupo (16%), agrupa una serie de definiciones vinculadas al aspecto anatómico y fisiológico, evidenciando los conocimientos que sobre morfología y función del cuerpo humano tienen las mujeres. Definieron el orgasmo como una experiencia que involucra la contracción de algunos músculos, calambres, hormigueo, debilidad, cambios en la temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria y cambios físicos que generan descompresión o descongestión venosa; algunas definiciones mencionan una sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis, lo que genera una idea de recuperar las cosquillas como acto placentero producto del vínculo afectivo.
[Palabras que modifican la definición: Hormigueo, cosquilleo, vibración, contracción muscular.]

«Sensación placentera en la vagina o clítoris», «Sensación de hormigueo y debilidad», «Sensación de cosquilleo que lleva al éxtasis», «Sensación de subir y bajar con cosquilleo», «Sensación de placer acompañada de calor, escalofrío y calambres», «Sensación que se siente en las piernas», «Explosión después de estimular el clítoris», «Contracción muscular placentera», «Estremecimiento agradable del cuerpo», «Vibración del clítoris».

4) Clímax. Un grupo se refiere al orgasmo como un momento de «Culminación o clímax» (6%), que está en plena consonancia con la definición de la Real Academia de la Lengua Española «Culminación del placer sexual». Se ajusta a este contexto como el punto más alto o culminación de un proceso; también lo nombraron como momento de final o de cierre, entendiéndolo como un sentimiento de plenitud, o como un momento culminante de algo placentero, o la satisfacción al cumplir un deseo anhelado. Empero, siendo esta una definición tan popular, llama la atención que sea poco invocada por las mujeres.
[Palabras que modifican la definición: Culminación, final, finalización.]

«Es el momento final», «Es el máximo momento al terminar», «Es la culminación de todo».

5) No sé definirlo. Una última categoría es la de aquéllas que «no saben» definir el orgasmo (1,81%). En este subgrupo, están incluidas tanto las que no encuentran las palabras adecuadas para definir algo que consideran muy importante o fundamental, como las que no tienen interés en responder adecuadamente.
«No sé qué es». «No estoy segura».

Y aunque en las sociedades existen tabúes respecto al orgasmo, éste ha sido tematizado en todas las épocas en la ciencia, el arte y también en la religión.
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viernes, 5 de julio de 2019

LA EROTECA: AMARRADA A LA CAMA, MIENTRAS EL SILENCIO DE TUS LABIOS APENAS VA ENCENDIENDO TODO

Ya perdí la memoria y no sé decir desde cuando me gusta todo lo que hace. Ya no sé cual fue la primera vez que toqué su cuerpo ni la vez que también toqué el mío a través de mis deseos hacia él, cuando no estuvo cerca. Tampoco puedo evocar tan fácilmente el instante justo en que visualicé todo lo que ahora somos.
Pero estoy recordando aquel episodio donde inesperadamente fui amarrada por él. Cerraré mis ojos un momento, no me interrumpas…

Había pasado una semana desde la última ocasión que habíamos estado íntimamente juntos. No me había llamado, ni enviado ningún mensaje. Esa noche ni siquiera me lo esperaba. Estaba en el sofá en bragas y camiseta cenando unos cereales, cuando llamó a la puerta. No me dio tiempo ni de ver quien era. Entró rápidamente sin que me diera tiempo a reaccionar.

— Desnúdate y siéntate en la cama.

Todavía alucinando, me dirigí al cuarto sin decir nada. Él me siguió detrás. Me desnudé y me senté en la parte baja de la cama. En silencio lo observaba. Se puso a mi lado y abrió la mochila. Empezó a sacar cintas de tela. Sacó tres y las dejó sobre la cama.

— Túmbate, bocarriba.

Obedecí.

Me coloqué en mitad de la cama. Miré al techo, estaba nerviosa y excitada. Él cogió mi muñeca y se metió mis dedos en su boca. Empezó a besarla y lamerla con su lengua. Dedo a dedo pasaba la lengua y daba ligeros mordiscos que me hacían temblar. Yo respiraba muy fuerte, estaba excitándome aún más. Con la cinta ató mi muñeca y me obligó a estirar el brazo, tirando de ahí hacia la izquierda. Mi brazo izquierdo quedaba totalmente inmóvil. Pasó la cinta por el somier, y la ató a ese lado de la cama.
Nunca me habían atado, era la primera vez. Mis sentidos estaban realmente alebrestados. Él estaba muy serio, tanto que resultaba sexy; estaba concentrado. Pasó el largo de la cinta y ató mi otra muñeca.

— Intenta encoger o mover los brazos.

No podía. Lo intenté con fuerza, pero lo único que conseguía era que los nudos de las cintas se apretaran más. Se quitó los zapatos y se subió encima de la cama. Colocándose delante de mí, intentó separarme las piernas.

— Si no te portas bien, me iré y no habrá más placer.

Yo no quería eso, lentamente separé las piernas dejando todo mi coño abierto.

— Se ve que estás caliente, eres una princesa muy guarra.

Estaba muy avergonzada, tanto que ni siquiera me atrevía a mirarlo. Cogió mi pierna izquierda y la dobló. Con la cinta empezó a inmovilizarla de forma que no pudiera estirar la pierna. Llenó mi pierna de esta cinta desde la rodilla hasta el tobillo. Tenía la pierna como dormida, la sentía pero no podía estirarla. Del tobillo la llevó al extremo de la cama y lo ató. Cogió mi otra pierna e hizo lo mismo. Cuando terminó, estaba completamente inmóvil. Mis piernas estaban colocadas de forma que sería muy fácil follarme.

Él se levantó y colocándose a los pies de la cama, contempló su obra. Yo no quería mirarlo, pero notaba como mi coño estaba lleno de mi jugo y cómo empapaba todo. Estaba demasiado excitada. Quería comenzar a follar y lo quería ahora. Él se desnudó completo y volvió a subirse en la cama. Con su pene erecto colocó sus rodillas a ambos lados de mi cabeza. Lo metió en mi boca, y sujetándome la cabeza, empezó a follarme por ahí. Primero lo introducía con suavidad hasta la mitad. Yo miraba hacia arriba y veía como él estaba disfrutando. Cada vez se iba excitando más y lo metía más adentro. Apenas podía respirar. Como si fuera una muñeca, comenzó a empujar de mi cabeza hacía él. Su pene me llegaba hasta el final de mi garganta y daba fuerte y seguido. Consiguió un ritmo y seguía metiéndomelo más, más y más. Lo sacó de repente de mi boca y empezó a darme golpecitos en la cara. Me lo restregaba por las mejillas, la nariz y por los labios.

Volvió a meterlo dentro de mi boca y comenzó a moverse rápido otra vez. Cuando iba a correrse, lo sacó y se corrió encima de mis senos. Salpicó por todas partes llenando mis tetas, mi cuello y hasta mi boca. Con la lengua me relamí los labios. Me encantaba como sabía su semen.

— Lo has hecho muy bien. Ahora vamos a seguir jugando.

Se levantó de la cama y abrió la mochila. Metió la mano y sacó una mordaza de bola. Me la colocó riéndose. Ya sí que estaba a su merced. Ya ni siquiera podía gritar. También sacó de su mochila un consolador y un pequeño vibrador del tamaño de una pila.
— Veo que no hace falta lubricante, así que lo meteré sin más.

Tomó el consolador y me lo metió en el coño. Estaba tan excitada que entró sin ningún problema.

— Eres una princesa enviciada. Estás tan mojada que se me resbala el consolador. Incluso has llenado la cama. Vamos a divertirnos un poco más.

Noté como él movía algo del consolador y éste empezó a vibrar con fuerza.

— Dios, me encanta. Da tanto placer. Me vuelve loca. No puedo parar de jadear.

Riéndose, agarró después el vibrador pequeño y poniéndolo en marcha lo puso sobre mi clítoris. No podía parar de temblar, estaba acalorada, mojada, excitada y encima no podía moverme. Él me controlaba por completo, decidía el ritmo y de vez en cuando paraba. Técnicamente seguía a su merced. Él decidía si yo podía disfrutar o no.

Dirigió su cara hacia abajo y sin parar de utilizar el vibrador, comenzó a morderme los pezones. Los lamía y chupaba como si quisiera arrancármelos. Se juntó todo, el consolador, el vibrador pequeño y su boca. Me iba a correr. No podía parar de disfrutar y de temblar. Me corría, me iba... ahhh...

El orgasmo fue tan fuerte. Que toda mi espalda tembló y el placer inundó mi cuerpo desde mi cabeza hasta los dedos de mis pies. Parecía que estaba flotando en el cielo.

Él me dejó unos minutos para disfrutar de mi orgasmo, cuando decidió follarme otra vez. Con todo el coño sensible metió su pene y me folló como nunca. Me daba todo lo fuerte que él quería. Sentía que iba a romperme en dos. Yo mordía la mordaza con fuerza y sentía como  mi saliva salía por los lados llenándome y dejándome pringosa. Entre el sudor, su semen, mis jugos y mi saliva parecía una auténtica pervertida.

Me daba tan fuerte que botábamos en la cama con cada embestida. Cuando iba a correrse, sacó su pene de mí y se corrió sobre la entrada de mi coño. Se corrió sobre mi vello púbico, mi clítoris y mi entrada. Estaba muerta, me había dejado fuera de combate. Me desató, las cintas dejaron algunas marcas en mis brazos y piernas. Me quedé allí tirada sobre la cama y sin querer me quedé dormida con él a mi lado.

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