viernes, 7 de junio de 2019

LA EROTECA: TE ESPERO EN EL BAR…

Apenas estaba oscureciendo. Yo estaba leyendo el periódico cuando la vi entrar con aquel vestido ligero de verano y venir hacia mi mesa.

— ¿Llevas mucho esperando? – Preguntó.

— Diez minutos, no te preocupes. – Respondí.

Ella se sentó a mi lado, en el extremo de la pequeña mesa, a cuarenta y cinco grados de mi posición. Nos besamos cordialmente, hacía seis meses que no nos veíamos, y ambos sabíamos que ese era mucho tiempo. Hicimos un gesto a la camarera para que nos tomara nota. Pedimos una bebida cada uno y poco después brindamos por el reencuentro. Ella me puso la mano en la cara interior del muslo derecho.
— ¿Me has echado de menos? – Preguntó coqueta.

Me encantaba verla así, receptiva. Le respondí que sí, que la había echado de menos incluso vestida. Ella rió la ocurrencia, que a su vez yo le había robado a un cantautor.

— ¿Y te has tocado pensándome? – Quiso saber mientras apretaba mi muslo.

— Mucho. Aún sigues provocándome esa fuerte debilidad que conoces.

— ¿Seguro? Mira que puedo ponerte el detector de mentiras.

— Ponlo, sabes que no suelo mentir.

Alargó un poco la mano por debajo de la mesa y la puso sobre mi bulto, que, efectivamente, estaba haciendo ya reacción. Sonrió mirándome y continuó haciendo un leve movimiento con la mano. Yo no pude evitarlo y deslicé mi mano bajo la mesa y la subí por la cara interna de su muslo izquierdo, hasta con la punta de los dedos, tocar su más calurosa y acogedora parte.

El bar estaba bastante desierto, salvo una mesa con cuatro personas y la camarera. El lugar en el que me había colocado estratégicamente estaba en la parte más aislada, con lo cual disponíamos de cierta intimidad. Así que seguí alargando la mano hasta deslizar mi dedo índice por su hendidura y disfrutar de sus gestos, que era lo que más me estimulaba, ver el deseo y el placer en su cara. Ella me apretó y después bajó la cremallera metiendo la mano. Le resultaba difícil en esa postura bajar el bóxer para llegar hasta ahí. Decidí facilitarle la entrada. Me eché hacia atrás y me desabroché el botón abriendo el pantalón. Después bajé el bóxer trabándolo y dejándolo todo a su alcance bajo la mesa. Ella enseguida agarró y comenzó a masajear suavemente. Seguíamos mirándonos a los ojos, que expresaban un 'sálvese quien pueda'.

— Tengo que pedirte un favor - Le dije.

— ¿Cuál?

— Quítate las bragas y guárdalas en el bolso, me molestan.

Ella miró hacia el bar asegurándose de que no iba a ser excesivamente descarada. Después coló sus manos bajo la falda y levantándose un poco de la silla, sacó las bragas de su prisión. Luego las guardó en el bolso no sin habérmelas puesto en la nariz un par de segundos. Ahora tenía acceso libre a su centro vital. Volví a meter la mano y comprobé que su humedad iba en aumento, tanto es así que lo hice sin esfuerzo alguno. De nuevo su cara expresó el placer y su garganta emitió un gemido que no alcanzó a los oídos de los demás. Seguí suavemente con un dedo, mientras con otro le acariciaba. Me encantaba masturbarla.

Ella había friccionado bien y subía y bajaba la mano con densidad. Después retiró la mano y se la llevó a la boca, la empapó con saliva y volvió, deslizándose hacia abajo y lubricando. Era delicioso sentir su mano así. Era un juego que siempre habíamos tenido, nos gustaba la masturbación recíproca.

Yo seguía haciéndolo justo como a ella le gustaba y agitando en círculos su hermoso paraíso. En su cara se podía ver todo lo que un hombre desea para sí. Era hermosa, pero sintiendo placer era mucho más, era completamente arrebatadora.

— Si sigues así me voy a correr, y para eso la quiero dentro, hasta el fondo – Me dijo.

Yo miré el bar, la mesa ocupada seguía a lo suyo; supongo que se habían dado cuenta, pero disimulaban muy bien. La camarera secaba los vasos del lavavajillas como dejando pasar el tiempo.

Eché un poco hacia atrás la silla y le dije que subiera encima. No lo pensó, lo hizo. Yo sentado y ella sentada sobre mí dándome la espalda y haciendo movimientos circulares, sentía como me estaba empapando. Se echó hacia atrás y le mordí una oreja.

— No te corras dentro – Me dijo.

— Córrete tú primero, quiero verlo.

Seguí masajeando cuando sentí que se perdía. Le tapé la boca, la conocía bien. Su cuerpo se estremeció sobre mí y empezó a correrse. Sus gemidos eran enmudecidos por mi mano, pero no pude evitar que se le escapara un grito que hizo que la camarera más cercana, mirara hacia nosotros e hiciera un gesto de asombro. Disimuló apartando la mirada, pero sé que no podía evitar echarnos una ojeada sorprendida.

Ella se quitó de encima y volvió a su silla. Me miró.

— Voy a correrte – Me dijo.

Se puso saliva en la mano y comenzó a hacerlo rápidamente. Agregó la otra mano, sabía que me gustaba así. La camarera no dejaba de echarnos miradas esporádicas pero frecuentes, y yo estaba a punto de correrme, al parecer eso no se lo quiso perder. Cuando ella vio que mis facciones se contraían, agachó la cabeza y se perdió ahí; siempre le había gustado mi esencia, la trataba como un manjar exquisito. Empecé a eyacular agarrándome a la silla mientras ella tragaba. Me convulsioné. Ella aguantó estoicamente y después me lamió bien los restos. Cuando se incorporó, se lamió un par de dedos apurando el semen.

Ambos quedamos relajados, mirándonos con cara de quien desea que se repitan situaciones así.

Al rato bajamos a la barra y pedí la cuenta a la camarera.

— Enseguida – Me dijo.

Le entregué un billete y fue hasta la caja registradora. Volvió y me entregó el cambio.

— ¿Les ha gustado el servicio? – Preguntó.

Sonreímos los tres. Miré el dinero y se lo entregué a la camarera.

— Por el trato recibido – Le dejé caer. Ella sonrió.

— Vuelvan cuando quieran, yo estoy siempre en este horario.

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jueves, 6 de junio de 2019

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO ORIGINAL COMETIDO POR ADÁN Y EVA

Nuestra naturaleza es imperfecta y pecadora y nuestros corazones están corrompidos. Las Escrituras como expresión histórica y universal enseñan que la naturaleza pecaminosa viene primero y la elección por el pecado viene después, por el propio libre albedrío con el que se va deformando el corazón. Siglos enteros se ha argumentado que la humanidad comparte el pecado de Adán y Eva, trasmitido de generación en generación donde una interpretación particular lo identifica con la concupiscencia, la cual -se dice-, destruiría ese libre albedrío y además extendería consecuencias para la naturaleza; donde esta última, debilitada e inclinada al mal, persistiría en el hombre evocado al combate espiritual. El pecado original (también llamado pecado ancestral),​ es una doctrina cristiana del estado de pecado en el cual se halla la humanidad cautiva como consecuencia de la caída del hombre, originado por la rebeldía de Adán y Eva en el Jardín del Edén; es decir, el pecado de la desobediencia al consumir del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dicho estado de pecado sería transmitido a toda la humanidad y consistiría en la privación de la santidad y de la justicia originales, las cuales Adán y Eva poseían en un principio antes de comer del fruto prohibido.

EL ACTO DE ADÁN Y EVA QUE CONDENÓ A LA HUMANIDAD ENTERA


       Entonces había un par original de seres humanos: Adán (el hombre) y Eva (la madre de todos los vivientes) que pecaron, pero no lo hicieron porque tuvieran una naturaleza pecadora. La prueba implicaba el no poder comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, como una muestra del límite de la libertad humana que se tiene por el hecho de ser una criatura; el pecado presentado como un acto de desconfianza primero y de desobediencia después, las consecuencias: la pérdida de la santidad original, se destruye la armonía del mundo y del interior del hombre, la muerte entra en la historia.
      En ese sentido, se dice que el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación; así también la obra de justicia de uno solo, procura a todos una justificación que da la vida. Consecuentemente, por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores porque se dice que "el pecado de Adán es el pecado de todos los hombres que vienen después de él".

EL PECADO ORIGINAL INCRUSTADO EN LA IDEOLOGÍA DE LAS DOCTRINAS RELIGIOSAS


En cuanto a las diversas religiones, cada una tiene diferentes interpretaciones.
La doctrina cristiana con respecto al pecado original, estableció la noción de una corrupción fundamental de la naturaleza humana en la Iglesia. De esta forma, la teología escolástica distingue entre el pecado original originante (peccatum originale originans) como el acto concreto de desobediencia cometido por Adán y Eva, y; el pecado original originado (peccatum originale originatum) como las consecuencias que ese pecado provocaría sobre la constitución de la especie humana. Y en virtud del peccatum originale originatum, no sólo se perderían los dones preternaturales de la inmortalidad y la exención del sufrimiento, sino que las capacidades del espíritu humano -tanto las morales como las intelectuales- carecerían de su vigor natural, sometiendo la voluntad a las pasiones y el intelecto al error. O sea que la condición de "naturaleza caída" (natura lapsa), se transmite a cada uno de los nacidos tras la expulsión del Edén como una causa-efecto.

De acuerdo con la Iglesia Católica, por su pecado, Adán -en cuanto primer hombre-, perdió la santidad y la justicia originales que había recibido de Dios no solamente para él, sino para todos los humanos.  Entonces Adán y Eva transmitieron a su descendencia la naturaleza humana herida por su primer pecado, privada por tanto de la santidad y la justicia originales. Esta privación es el "pecado original".

Y como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana quedó debilitada en sus fuerzas, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al dominio de la muerte e inclinada al pecado concupiscente. Ya luego, Adán habiendo recibido de Dios la santidad (o gracia santificante) y la justicia, no sólo la perdió para él, sino para nosotros. Aunque propio de cada uno el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal.

En el Judaísmo, tras haber sido creados Adán y Eva residían en el jardín del Edén en perfecta armonía con Dios; el único mandato al que debían acogerse era la abstención de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuyo consumo ocasionaría la muerte. Sin embargo, Eva y Adán cedieron a la tentación de la serpiente y descubrieron, comiendo del árbol, su desnudez. La consecuencia de la violación de su mandato llevó a la muerte y la expulsión del jardín del Edén. La tradición identifica este acto como "la falta primordial de la desobediencia al mandato divino". Sin embargo, los efectos de este pecado se reducen a castigos personales, como la expulsión del paraíso, dolores de parto en el caso de Eva -y de toda su descendencia-, la multiplicación excesiva de la dificultad del trabajo (no el trabajo en sí mismo), la enfermedad, la vejez y la muerte.

        Sin embargo, existe controversia entre los teólogos judíos respecto a la causa de lo que es llamado "pecado original". Algunos afirman que fue debido a la claudicación de Adán en la tentación de comer el fruto prohibido y fue heredado a sus descendientes, considerando que esto trajo la muerte al mundo; no obstante, la mayoría no considera culpable a Adán de los pecados de la humanidad sino que se reconoce que los pecados de Adán son sólo suyos.

      En cambio en el Islam no existe la noción de pecado original, más bien se rechaza rotundamente. El concepto del pecado heredado no existe bajo ninguna forma.​ De acuerdo con el Corán, la transgresión cometida por Adán y Eva -y que fue responsabilidad de ambos y no de Eva en mayor grado- quedó zanjada con el castigo recibido; es decir, con la expulsión del paraíso. El Islam no condena a la naturaleza humana como tal y además rechaza explícitamente que otro pague por los errores de los demás, donde "nadie cargará con la culpa ajena".

Por tanto, la ausencia del pecado original acentúa la idea de responsabilidad individual, que es central en el Islam. Esa libertad sobre la cual puede Dios decidir castigar o premiar.

En fin, Adán es visto como quien transmitió a toda su progenie la enfermedad permanente, la malignidad y la mala semilla del pecado. Porque el primer Adán, cargado de un corazón malvado, transgredió y fue vencido. Adán, concebido como el autor de la caída de la raza humana por toda la posteridad.

miércoles, 5 de junio de 2019

KAMASUTRA: EL JUEGO DE LA OCA Y LOS DADOS SEXUALES

A través de los siglos, desde el período Gupta (que se desarrolló entre el 240 y el 550 d. C.), el Kama-sutra ha sido reconocido como un antiguo y coyuntural Libro hindú que trata sobre el comportamiento sexual humano. Es el Tratado sobre el amor por antonomasia. El título completo es Vātsyāyana kāma sūtra ('Los aforismos sobre la sexualidad de Vatsiaiana', éste último, religioso y escritor). Es una guía técnica para el disfrute sexual, así como un esbozo de las prácticas sexuales en la India durante esa época.
Vatsiaiana creía que hay 12 maneras básicas de hacer el amor y 8 posiciones principales. El Kama-sutra tiene un total de 64 "artes", nombre que da el autor a la combinación de una manera de hacer el amor con una posición. "Hacer el amor es el arte de jugar el uno con el otro, descubrir cuáles son los puntos más sensibles de la pareja con la finalidad de que sienta placer y siempre tenga en cuenta cuál es la diferencia entre ambos". Así, el Kama-sutra define el sexo como una "unión divina".

IDEAS PARA DESATAR LA PASIÓN CREATIVA


¡Sorprende alguna vez a tu pareja! Si quieres encender la pasión, intenta hacer algo diferente. Hay una diversidad de juegos sexuales basados en el contenido de este texto hindú que son muy fáciles de hacer y que resultarán horas de diversión y placer al realizarlos.

DADOS SEXUALES


Deben hacerse dos cubos del tamaño que se elija (serán los dados). En uno de los dados se escribirán acciones sugestivas y sexys como: muerde, besa, lame, pellizca, toca… Lo que imaginen. Y en el otro, partes del cuerpo como: boca, piernas, muslo, ingle, nalgas, pene/vagina. Eso es todo. Para empezar el juego, deben tirar los dados y realizar la acción en el lugar que te toque.

Aquí un ejemplo:

EL JUEGO DE LA OCA


Se hará un laberinto que llegue al centro (una casilla más grande de lo normal). Deberán escribirse en cada casilla las acciones que les gustaría hacer en pareja (como los juegos previos) y después debe colocarse en el centro una postura del Kama-sutra que nunca hayan hecho o su favorita.

Esta puede ser una forma muy divertida para conocerse mejor y bromear al mismo tiempo. Este juego puede ser tan dócil o tan salvaje como se elija. Puede irse escalando en intensidad sobre la marcha, pero sin apresurarse demasiado.

Aquí una idea:

martes, 4 de junio de 2019

JULIO CORTÁZAR Y SU RUEGO FALLIDO POR EVITAR EL SUICIDIO DE UNA MUJER

Fue en París donde las vidas de los poetas Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik equidistaron. La vida de ella, llena de oscuridad y desalientos la llevó a escribir extraordinarios poemas. Con el tiempo, Pizarnik vivía atrapada constantemente entre el insomnio y la euforia; la soledad y el deseo; la paz y la ira; la luz y la sombra; el día y la noche; el amor y el desamor; la felicidad y el sufrimiento. Todo al mismo tiempo le avasallaba.
Alejandra Pizarnik se suicidó en 1972, a los 36 años, con la ingestión de 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo.

UN ACERCAMIENTO A LA EMBLEMÁTICA POETA ALEJANDRA PIZARNIK


Nacida como Flora Pizarnik el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires, la poeta conocida como Alejandra fue hija de inmigrantes rusos; sus padres, Elías Pizarnik y Rosa Bromiker, se dedicaban al comercio de joyas. Su infancia fue una etapa complicada, su español tenía un acento europeo y tartamudeaba, además de que padecía de acné y tendía a subir de peso, lo que laceró su  autoestima. Posiblemente por dichos problemas, Alejandra Pizarnik comenzó a ingerir anfetaminas y desarrolló una fuerte adicción, lo que le provocó otros trastornos. Según los expertos, padecía lo que se conoce como "trastorno límite de la personalidad".
En 1954 ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires para tomar cursos de Literatura, Periodismo y Filosofía, al tiempo que se instruyó en pintura con Juan Batlle Planas. Se motivó tempranamente por la literatura y por el estudio del inconsciente. Dejó como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida; constituido por un extenso poemario, así como muchos escritos y relatos cortos surrealistas y alguna novela breve.

En 1955 publicó su primer libro de poesías, "La tierra más ajena", en el que muestra la influencia del bardo francés simbolista Arthur Rimbaud. En su obra refleja sentimientos de melancolía y finitud. En 1956 publicó "La última inocencia", dedicado a su psicoanalista, de quien -según testimonios-, estuvo enamorada. En este libro, la temática de desesperación está insistentemente presente. Alejandra Pizarnik escribió libros poéticos de notoria sensibilidad e inquietud formal, marcada por una insinuante imaginería; era firmemente apolítica y estaba influenciada en su lirismo por Antonio Porchia. Además de poemas sobresalientes como "Siempre" y "A la espera de la oscuridad". En 1958 publicó "Las aventuras perdidas".

Entre 1960 y 1964 vivió en París, donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas; publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé e Yves Bonnefoy. En la Universidad de La Sorbona realizó estudios de religión y literatura francesa, además entabló amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz; siendo este último el prologuista de su cuarto poemario "Árbol de Diana" (1962), en el que refleja su madurez como autora. Regresó a Buenos Aires y publicó "Los trabajos y las noches" (1965), con el que obtuvo el Primer Premio Municipal. Sus tendencias obsesivas se agudizaron hacia el final de su vida y publicó "Extracción de la piedra de la locura" (1968).

LA LOCURA DESQUICIANTE DE SUS ÚLTIMOS AÑOS


Después le sobrevino una etapa de marcada melancolía y la sombra de la locura desquició el final de sus años. En 1969 recibió la beca Guggenheim, lo que le permitió viajar a Nueva York, y en 1971 la Fullbright. Escribió en prosa "La condesa sangrienta" y "El infierno musical" (1971). Por ese tiempo se hizo evidente su interés por el sadismo y la fascinación que ejercía sobre ella. El gusto por lo perverso y lo grotesco fue claro en sus últimos poemas, en los que también afloró veladamente su lesbianismo.

En la vida de Alejandra siempre hubo una profunda tristeza, angustia, desolación, desconsuelo, ansiedad. Todos estos factores presentes en su vida de manera obstinada -una y otra vez-, la llevaron a la muerte. Murió de poesía, sin saber si son las palabras las que matan a las personas o es el desamor y la desesperanza o todo eso junto. Ella se desdobla inquietantemente en sus líneas. Tiene gente dentro: gemelas muertas, 'Alejandras' antiguas y otras mujeres que no se atrevió a ser más alla de la tinta y papel. En su poesía, refiere a esas 'Alejandras' lejanas y cercanas al mismo tiempo, dejando conocerlas a profundidad. Habla de su fragilidad, del desamor, de la aflicción de su alma; de la noche, de lunas y cielos infinitos.
Le gustaba escuchar música de rock a todo volumen durante horas enteras, y se apasionó por Janis Joplin; la cantante de rock americana muerta en 1970, y a quien dedicó un poema publicado en "Zona franca".

JULIO CORTÁZAR Y SU INTENTO DE ATARLA A LA VIDA


Julio Cortázar -su amigo entrañable-, no pudo retener en la vida a Alejandra Pizarnik. Por más que quiso y lo intentara, Alejandra no lo dejó convencerla y se fue… Lo que sigue es una carta que Julio le enviara a la poeta y existe un poema que también le escribió y que significa el abrazo tibio y largo con el que quería sujetarla. No lo logró.
"Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo".

Julio.

París, 9 de septiembre de 1971

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lunes, 3 de junio de 2019

IMAGINACIÓN Y SABIDURÍA EN RELATOS. "EL PRADO DE LAS ALMAS INFANTES"

Virginia era una princesa a la que se le había educado sin un ápice de amor. Sus padres, los reyes, nunca la abrazaban ni besaban; todos los días se dedicaban a infundirle los valores del reino y a enseñarle a gobernar y tomar decisiones con cordura, sabiduría y mente fría. Cuando sus padres murieron, Virginia tomó el control del reino y lo gobernó justamente como sus padres le indicaron, pero había un problema: Virginia no conocía del amor.
Cierto día, salió a cabalgar fuera de su reino, una fuerza positiva la animaba a ir más y más lejos hasta que el caballo se detuvo en un prado lleno de piedras blancas. Virginia se sentó en una de ellas y comenzó a reflexionar sobre varios aspectos de su reino. Cuando posó sus manos sobre la piedra sintió unas pequeñas bifurcaciones en ella, se levantó rápidamente y leyó la inscripción de la piedra: **Laura Beleazar: 4 años, 7 días y 16 horas**. No era una piedra, ¡Era una lápida!  Virginia se fijó en las que tenía cerca de ella.

**Miguel Sobriéz: 6 años 9 días y 4 horas**, **Estefanía Nerón: 8 años, 30 días y 3 horas**.

Virginia quedó empapada de un sobrecogimiento profundo al darse cuenta que estaba rodeada de tumbas de niños y se soltó a llorar, no podía creer que ese reino tuviera tal cantidad de niños muertos. El vigilante del prado pasó por ahí y al verla le preguntó sobre el motivo de su llanto tan amargo. No pudo reprimir una sonrisa y le dijo:

– Mi querida dama, no llore usted por estas almas, en realidad no son niños -al ver la cara de confusión de Virginia continuó-. Cuando alguien cumple los 18 años, nuestro rey nos da una libreta en la escribimos todos los momentos en el que sentimos amor verdadero, como un primer beso o el nacimiento de un hijo  y al lado derecho apuntamos el tiempo que duró esa sensación. Cuando la persona muere, sumamos el tiempo reportado en su libreta y lo ponemos en su lápida. Es por eso que las lápidas tienen esos números, porque en nuestro reino se cree que los momentos de amor son en los que el alma vive de verdad.

Virginia salió del prado con una sonrisa triste. Sabía que en ese reino su alma todavía no había nacido...

FUENTE: Cuentos breves

domingo, 2 de junio de 2019

HOY ES DOMINGO: ¡ÉSTE ES EL SÍNDROME QUE PODRÍAS SUFRIR AL ATARDECER!

     La historia establece que hace más de 1.500 años, el emperador Constantino decidió que el domingo -el día del venerable sol-, fuera un día de reposo en la cosmovisión tradicionalista. El 7 de marzo de 321, declaró que sería un día civil de descanso en las ciudades y en los campos; donde según el Código Justiniano "durante el domingo, debían cerrarse los talleres y los magistrados tendrían que descansar". Desde entonces, se descansa ese día, para conmemorar el nacimiento de Apolo, Dios del Sol.
        Asimismo, en el Éxodo se dice que "durante seis días trabajarás y harás todos tus trabajos; pero el día séptimo es el día para el Señor, tu Dios". El sábado es el día "para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas". Lo que se hizo entonces, como en muchas ocasiones, fue adaptarse a una diversidad de ideas paganas. Y la justificación que encontraron para mover el día sábado, al día de descanso romano de Apolo, fue que el domingo resucitó Jesús. Entonces el sábado -séptimo día de la semana- fue sustituido como día de descanso, porque durante el domingo -el primer día de la semana-, Jesús resucitó y se reunió con sus discípulos. Por esto, la estructura de la semana se ha invertido. Ya no se dirige hacia el sábado sino hasta el domingo, para participar en el reposo de Dios.

EL CRECIENTE SENTIMIENTO NEGATIVO HACIA EL DOMINGO


En principio, el domingo para la mayoría es el día en el que de más libertad se dispone y en el que más puede disfrutarse del tiempo. Sin embargo, para muchos el domingo es terrible. Así sea un día soleado, tiene apariencia gris y a diferencia de las agradables tardes del sábado, el domingo tiene un indescriptible sabor amargo que muchos desconocen que tiene un nombre en el ámbito psicológico: el síndrome de domingo por la tarde. Este síndrome se caracteriza básicamente, por el inmovilismo, la inactividad y la desmotivación.
    Desde el punto de vista psicológico, las personas que experimentan sentimientos de apatía, tedio y sensación de vacío los domingos por la tarde anticipan la rutina agitada de los días siguientes. Se centran en los acontecimientos que les deparará la semana: como las prisas, el estrés, las exigencias laborales y el cansancio físico; convirtiéndose en sinónimo de tristeza, que viene marcada por la creencia de que volver al trabajo es enfrentarse con la realidad y con el automatismo. Y es que para muchas personas el trabajo provoca fuertes sensaciones de tensión que sólo se mitigan con los días de descanso, ya que durante la semana no recargan la energía física y mental perdida. También esas prisas, esas obligaciones y los horarios enmascaran la impresión de soledad que está presente a lo largo de la jornada. Entonces estos pensamientos anticipatorios, junto con la negatividad que éstos desencadenan, hacen que muchas personas sufran el presente síndrome. La razón es que en este día, todo indica que empezará el círculo repetitivo al día siguiente. Así que el día transcurre y las horas de descanso se agotan y es imposible sentirse relajados al pensar que todos los domingos se sienten como 'el filo de una navaja', donde imaginar lo que ocurrirá después, es suficiente para no disfrutarlo.
        Antes se temía la llegada del lunes, que era percibido como un símbolo del regreso a un itinerario semanal en el que el tiempo está perfectamente medido y planificado, hasta cierto punto. Ahora este momento se ha adelantado y se padece unas horas antes, cuando llega el atardecer peculiar de un domingo (que no se parece a los otros), cuando cae como 'una guillotina' sentenciando que hasta aquí llegaron las horas libres y que pronto comenzará lo que sigue. Pero todo comienza después del mediodía del domingo, cuando empieza a decaer el estado de ánimo de la persona. Empiezan a sentir frustración, se sienten tristes. Sienten que se les está acabando el tiempo.

Ya luego, este síndrome no implica una apatía al tiempo ni hacia las responsabilidades. No es una idea como tal de que los domingos son un mal día. No es tampoco un padecimiento nuevo, pues existen registros de publicaciones de Psicología desde hace varias décadas. En un ejemplo, los estadounidenses lo romantizaron con un nombre que oculta cuan angustiante puede ser para quien lo padece: "Sunday night blues" (la "tristeza de los domingos en la noche"). Esto se va extendiendo al grado de que pasan la noche en blanco y no duermen. El síndrome va aumentando y se cronifica.
Psicólogos aseguran que es un síndrome "multi-axial" en el que varias causas pueden ser detonantes de los cuadros de tristeza, estrés, ansiedad y depresión donde cada caso tiene sus particularidades. Las mujeres, con una mayor ventaja, tienden a ser más expresivas por socialización. Se quejan más, dicen más. En el caso de los hombres, por el asunto de la masculinidad malentendida y patrones patriarcales, tienden a callar más las cosas.
Después de todo, el fin de semana es el tiempo convencionalmente destinado para el descanso, quizá la reflexión; sin embargo, también es un espacio en el que muchos organizan actividades que no caben dentro del resto de los días. Muchísimas personas trabajan de lunes a sábado y sólo descansan el domingo, donde hacen más actividades pendientes. La persona entra en cansancio crónico.
Esta actitud, predomina en personas en las cuales es necesario el aprendizaje de habilidades de inteligencia emocional; como el conocimiento de sí mismos, el autocontrol y la automotivación. Y estas habilidades actúan como preventivas de síntomas negativos que invade una vez y otra cada domingo.

sábado, 1 de junio de 2019

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER DICE QUE VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS

Bécquer amó mucho a una mujer que después se encontraba ausente. De ahí surgió "Volverán las oscuras golondrinas", una de las más conocidas obras del poeta español; perteneciente a su antología Rimas siendo ésta, en concreto, la rima LIII (53) donde mostró la fugacidad de las cosas y, en concreto, del amor.
En este poema, se hacen presentes todas las características del romanticismo. Durante el transcurso de esas líneas puede percibirse que aquel hombre enamorado evoca con desesperación, celos, tristeza y angustia el recuerdo del amor perdido; y cuando nada es suficiente para describir su desolación, reclama que las golondrinas, las madreselvas, las ardientes palabras de amor y todo puede renacer, excepto el amor pasado y la fatalidad que hará imposible el reencuentro. Entonces sólo le queda el hedonista consuelo y el bálsamo tranquilizante de estar seguro que nadie conseguirá amarla, como él ha sido capaz.

Entonces recuerda aquellas golondrinas que contempló junto a su amada y, eso es precisamente lo que las hacía especiales. No eran ellas, sino el amor de las dos personas, que guarda este recuerdo. Así que las cosas pasan y hay que vivirlas, porque van y vienen como las golondrinas del poema.

"VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS"


Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a tus cristales,
jugando, llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquéllas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante el altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡nadie así te amará!