sábado, 1 de junio de 2019

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER DICE QUE VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS

Bécquer amó mucho a una mujer que después se encontraba ausente. De ahí surgió "Volverán las oscuras golondrinas", una de las más conocidas obras del poeta español; perteneciente a su antología Rimas siendo ésta, en concreto, la rima LIII (53) donde mostró la fugacidad de las cosas y, en concreto, del amor.
En este poema, se hacen presentes todas las características del romanticismo. Durante el transcurso de esas líneas puede percibirse que aquel hombre enamorado evoca con desesperación, celos, tristeza y angustia el recuerdo del amor perdido; y cuando nada es suficiente para describir su desolación, reclama que las golondrinas, las madreselvas, las ardientes palabras de amor y todo puede renacer, excepto el amor pasado y la fatalidad que hará imposible el reencuentro. Entonces sólo le queda el hedonista consuelo y el bálsamo tranquilizante de estar seguro que nadie conseguirá amarla, como él ha sido capaz.

Entonces recuerda aquellas golondrinas que contempló junto a su amada y, eso es precisamente lo que las hacía especiales. No eran ellas, sino el amor de las dos personas, que guarda este recuerdo. Así que las cosas pasan y hay que vivirlas, porque van y vienen como las golondrinas del poema.

"VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS"


Volverán las oscuras golondrinas
de tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a tus cristales,
jugando, llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquéllas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante el altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡nadie así te amará!